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ANÁLISISCARLOS M. REYMUNDO ROBERTS

El indignado tuit de Milei contra Termo Insaurralde

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Hay un detalle delicioso en la galería de imágenes del vestidor de Martín Insaurralde; detalle que, claro, debemos agradecer a la fina percepción documental de Jesica Cirio. Allí, en un estante, aparece un gorro que lleva inscripta la cara de Perón. Mi General, qué grande sos, cuánto valés. Cuánto valés como testigo, o compañía, o guardián de los millones de dólares que allí, a centímetros, atesoraba el dueño de casa. El fundador y la millonada en armoniosa convivencia, haciéndole justicia a la historia: no los ha reunido una loca pirueta del destino, sino el peronismo visceral de Martín, toro en Lomas de Zamora, torazo en la recaudación. Es ese peronismo que imprime carácter y que ya le vimos a Néstor en su célebre abrazo a una caja fuerte, a los contadores de La Rosadita, a José López en el convento. Peronismo que puede materializarse en forma de yate, de bolso, de hotel. En serio: gracias, Jesi. Tu camarita curiosa –curiosa y detallista como cuaderno Gloria– muestra el todo y muestra las partes. No todos son billetes termosellados. Perón, principio y fin, alfa y omega, irrumpe en la escena y la explica. Aparición beatífica, así en una cap como en cajones y valijas. “¿Quién ha visto alguna vez un dólar?”. Usted y su descendencia, mi General.

Corresponde que me sincere. Soy pilchero, y el vestidor de mi casa es como un altar, ante el cual piadosamente me inclino. Pueden imaginarse lo que supuso para mí ver los videos de Jesi: jamás le perdonaré a Termo Insaurralde haber corrompido así un lugar sagrado. Aclaración urgente: no me refiero tanto al gorro como a la guita. Estamos hablando de una tremenda quinta llena de árboles: quién iba a descubrir que uno de esos árboles era una caja fuerte camuflada. Él aduce que también en los árboles había dólares, y que no estaba pudiendo controlar los niveles de humedad. Igual, ¿por qué entreverar ropa y billetes? ¿Se trata de un descuidado, un irresponsable o un exhibicionista? A este tipo hay que correrlo por el lado de la estética: ¿fajos escondidos entre corpiños? ¿Por qué no en cajas de seguridad en un banco? “No alcanzan ni las cajas ni los bancos”, responde Termo. “Sin querer, salté de escala”. Ahí lo entiendo. Insaurralde Investment Group lleva décadas diversificándose, al punto de que la corpo no tiene hoy un core business, sino 25: juego, seguridad, prostitución, política, fútbol, mercado cambiario, La Salada… Al pequeño gran Kichi, con fama de no tocar un mango, se ve que le divertía ver de cerca en acción a Martín y lo hizo su jefe de Gabinete; a instancias de Cristina, faltaba más. Después del escándalo por las fotos y videos del paseo con Sofía Clerici por Marbella (el yate Bandido, 11.000 dólares por día), le pidió la renuncia con palabras desbordadas de indignación: “Celular mata galán”.

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Esta vez fue el celular de Jesi escaneando el guardarropa, santuario doblemente prostituido. Los amigos de Termo me cuentan que en su vida de dirigente próspero siempre fue un issue la administración del cash: dónde corno encajar tanto volumen. “Muchas veces se tira viajes encima para aligerar la carga” (y la Clerici convencida de que eran sus encantos los que la habían llevado al Mediterráneo). Acaso su mayor carga haya sido Jesi, que para hacerse de una pareja no indaga en sus redes, sino en sus prontuarios. Amante de la suntuosidad, pero también del riesgo, entrepreneur en los subsuelos, después de Martín afinó el casting y fue a parar a los brazos de Elías Piccirillo, el muchacho bribón acusado de lavado de dólares del cepo, estafa con cheques sin fondo y haberle plantado armas y drogas a un empresario cripto al que le debía 6 millones de dólares. El novio que todos queremos para una hija. La siguiente conquista fue su actual compañero, Nicolás Trombino, al que en su casa le acaban de encontrar una pistola, una escopeta y tusi, la “cocaína rosa”. Trepidante la agenda de la rubia. No va a pasar, pero si un día me tocara el timbre, corro a esconderme. En un árbol.

El fiscal Mola, que interviene en el expediente del paseo en Bandido por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, ayer paró nuestros corazones al pedir la detención de Termo y de Jesi. Durante unos instantes sentí como que se acababa el mundo: ¿así, de buenas a primeras, iban a dejarnos sin la biopic Made in Lomas de Zamora? Tranqui. En esos pagos joroban con que Armella, el juez kuka de la causa, “a Mola nunca le da bola”. A Trombino lo allanaron por el video de Jesi, y a Jesi también. Pero no a Termo. ¿No es genial? Mi admiración y respeto por Martín. La sospechosa es ella, que metió su telefonito donde no debía. Tampoco avanza la causa judicial. Él sueña con verle la cara a un juez, y nada, no le dan el gusto. Nunca una indagatoria, nunca un procesamiento. Lo resume en dos palabras: “Qué injusticia”.

Buenísimo el tuit que escribió Javi: “¡Prisión perpetua para Casta Insaurralde! Da asco su vida de lujos y placeres. ¡Que devuelva todo lo que robó!”.

Una lástima. Adorni le pidió que no lo posteara.

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