
El “juicio del mono”
El proceso judicial contra John Scopes, conocido popularmente como el “juicio del mono”, tuvo lugar en 1925 en la pequeña ciudad de Dayton, Tennessee, y se convirtió en un acontecimiento que impactó en todo EE.UU. e incluso en el ámbito internacional. El caso se originó a partir de la ley Butler, una norma del estado de Tennessee que prohibía la enseñanza de la teoría de la evolución en las escuelas públicas. John Scopes, un joven profesor, fue acusado de violar dicha ley al enseñar contenidos basados en las ideas de Charles Darwin.
La importancia del juicio se vio amplificada por la presencia de dos grandes intelectuales de la época. Como parte del equipo de la fiscalía actuó como acusador William Jennings Bryan, político –progresista en economía, conservador en cultura– y ferviente defensor de la literalidad de la Biblia. La defensa estuvo a cargo de Clarence Darrow, abogado –progresista– y abierto defensor del racionalismo. El enfrentamiento entre ambos trascendió lo jurídico y se transformó en un brillante duelo intelectual sobre el sentido del progreso, la educación y el valor del conocimiento científico.
Durante el juicio, la cuestión no fue únicamente si Scopes había infringido la ley, sino si el Estado tenía derecho a imponer una visión particular del mundo en el sistema educativo. La teoría de la evolución, lejos de ser una mera hipótesis especulativa, comenzaba a ser un pilar de la biología. Prohibir su enseñanza implicaba subordinar el conocimiento científico a la interpretación literal de textos sagrados, afectando la formación intelectual de los estudiantes. Merece señalarse que la defensa no impugnaba a la Biblia como texto sagrado para una comunidad de creyentes, sino que ponía en discusión su lectura literal cuando esta pretende imponerse en el ámbito educativo.
Scopes fue declarado culpable y condenado a pagar una multa. No obstante, desde una perspectiva histórica, el juicio significó una derrota cultural para las posiciones extremas del fundamentalismo religioso. La cobertura mediática, especialmente a través de la prensa y la radio, expuso las tensiones y contradicciones de aquellos que sostenían una Biblia textual frente a los avances de la ciencia. La ley Butler fue derogada solo en 1967. Nadie fue condenado después del juicio a Scopes.
En 1955 Jerome Lawrence y Robert E. Lee, autores estadounidenses, crearon una ficción dramática del juicio en su obra teatral Heredarás el viento (Inherit the Wind). El título proviene de una expresión de la Biblia: “El que perturba su casa heredará el viento, y el necio será siervo del sabio de corazón”. Heredar el viento significa recibir algo vacío, inconsistente, inútil. El título y el texto son alegorías de las consecuencias de la negación del conocimiento y la aplicación irrestricta de dogmas a la ciencia.
En 1960 el director Stanley Kramer adaptó el texto teatral de Lawrence y Lee y filmó un ineludible clásico del cine. Spencer Tracy y Fredric March protagonizaron los papeles principales. En 1965 se presentó otra adaptación (telefilm) con Melvyn Douglas y Ed Begley. En 1988 aparece otra adaptación con Kirk Douglas y Jason Robards. En 1999 Jack Lemmon y George C. Scott protagonizaron la última de las adaptaciones. En 2006 la serie animada Los Simpson presentó el juicio en clave humorística, pero aleccionadora. La reiteración de la obra teatral a lo largo de la historia del cine refleja la importancia del debate propuesto; asimismo, reclama ciudadanos con pensamiento crítico, capaces de discernir entre el dogma y el conocimiento.
Profesor Emérito de la Universidad Nacional de La Plata, académico de número de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria






