
El lápiz y el ratón
Por Antonio M. Battro
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Decía una artista que uno de los placeres de dibujar es “el ruidito” que hace el lápiz cuando se desliza sobre el papel. En efecto, esas sensaciones minúsculas y variadas durante el gesto del dibujo forman parte esencial de su poderoso atractivo. La rugosidad de la hoja, la blandura o dureza del trazo, los efectos de la goma de borrar, el sombreado y la silueta, la persistencia del negro sobre el fondo blanco y mil sutilezas más acumulan, además, una riqueza inagotable en la mano y en el ojo del dibujante.
El uso del grafito para dibujar se remonta a la antigüedad, la novedad fue la fabricación del lápiz con su vaina de madera, que aumentó la comodidad y la resistencia del instrumento. En la actualidad hay muchas otras maneras de dibujar sin pasar por el lápiz. Una de ellas proviene de uno de los inventos más notables del siglo XX: el ratón o mouse conectado a una computadora. Se lo llama así por su simpática forma redondeada y su cola, que es el cable (pero los hay también sin cola, inalámbricos ).
Esencialmente tiene dos componentes, uno analógico y otro digital. Al desplazar el mouse sobre una superficie la máquina traza el recorrido sobre la pantalla. En esto se asemeja al lápiz, es un movimiento continuo. Pero difiere sustancialmente en la posibilidad de accionar un botón en el lomo del ratón, cuando pasamos al "modo digital" con un clic y provocamos una discontinuidad en nuestra acción.
Al operar de esta forma la computadora registra una señal que sirve eventualmente para cambiar el ancho del trazo, su grano, su color, etc. De esta manera el ratón se convierte en un super-lápiz con múltiples prestaciones. En las versiones más elaboradas se puede conservar hasta el agradable ruidito del deslizamiento y simular las sensaciones kinestésicas que provienen de la resistencia del soporte gráfico. Lo notable es que para un niño pequeño es más fácil de usar que el propio lápiz. El adulto, en cambio, debe practicar un tiempo largo antes de dominar este instrumento. Lo de siempre, cada generación es más digital que la anterior... La explicación no está en las manos sino en el cerebro.
Tal vez lo más importante es haber detectado que el cerebro procesa diferentemente el dibujo hecho a lápiz o con el ratón. Es muy interesante observar las imágenes del cerebro durante el dibujo. Se "enciende" una zona bastante amplia de los dedos y de la mano, tanto del lado motor como sensorial de la corteza cerebral. Hasta el cerebelo interviene en este simple accionar del lápiz.
Algo semejante pasa con el ratón en modo analógico, cuando se usa como simple lápiz. En cambio, cuando hacemos clic para cambiar de trazo intervienen otras partes del cerebro que no se activan en el dibujo a lápiz. Nuestro cerebro alterna fácilmente del modo de dibujo analógico al digital. Será muy bueno aprovechar mejor en la escuela esta maravillosa plasticidad del cerebro que dibuja.
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