El maltrato verbal
El tema es complejo y obedece a múltiples factores. Estas líneas son un intento de reflexión para repensar una cuestión que parece menor, pero ciertamente afecta a mucha gente.
Las palabras lastiman, generan heridas invisibles y profundas en la vida de muchas personas. Siempre, antes de un golpe físico, hay un golpe de palabra. Todo maltratador es una persona insegura, que utiliza las palabras para generar una reacción en el otro y capturar su mirada. Cuando alguien, por ejemplo en las redes sociales, habla bien de vos, quiere tu afecto; en cambio, cuando habla mal, lo que busca es "tu mirada" porque el indiferente no se tomará ni dos minutos en invertir su valioso tiempo en responder.
Hay distintos tipos de maltrato verbal, lo cual no se debe minimizar ni considerar como una opinión, ya que se trata de palabras cuya carga de agresión tienen como objetivo dañar al otro. De los distintos tipos, podemos nombrar los siguientes:
La crítica destructiva. El que critica no busca aportar, corregir o mentorear, sino sencillamente desplazar su frustración expresada en agresión hacia el otro. ¿Quién no ha escuchado alguna vez la frase: "Lo digo por tu bien, no lo tomes a mal, es solo un comentario"? ¿O bien: "Vos no aceptás nada, es solo un punto de vista"? Cuando una persona hace una crítica, en apariencia constructiva, y no aporta nada, en realidad está enmascarando su agresividad detrás de una corrección.
El robo de mérito. "Ese trabajo lo tenés porque yo te ayudé"; "sin mí, vos no sos nadie". El robo de mérito busca instalar un lazo de temor y el mensaje es: "Vos no podés, yo puedo". De esa manera, se transmite un lazo de temor donde, "como vos no podés, necesitás y dependés de mí". El objetivo aquí es desmerecer tus logros e ignorar tus méritos. Se trata de personas que se complacen en buscar los defectos del otro, cuya obsesión es descubrir los errores ajenos y dejarlos al descubierto.
La agresividad pasiva. Algunas personas no pueden expresar su verdadero deseo. Dicen algo pero internamente sienten otra cosa. Dicha actitud fue descubierta por un psiquiatra del ejército porque, al recibir órdenes, ciertos soldados se demoraban en cumplirlas o decían que sí, pero internamente se rebelaban. Son aquellos que reprimen su verdadero deseo y expresan algo diferente. Dicen que sí por fuera pero que no por dentro, lo cual les provoca ira que transmiten enmascarada a través de acciones como llegar tarde, hacer las cosas mal, etc. A quienes así actúan comúnmente se los conoce como "personas que tiran la piedra y esconden la mano". Su pensamiento es: "Si le digo lo que quiero, quizás se enoje conmigo". Debido a que tienden a alejarse del conflicto, demuestran respeto y sensibilidad pero en el fondo son agresivos.
La burla. Esta es una conducta muy frecuente en los niños, que busca exagerar o ridiculizar las conductas del otro como una manera indirecta de decir: "Esto te pasó a vos y no a mí; por lo tanto, yo triunfé". Dicha postura genera burla y el mensaje es: Yo soy mejor que vos. Los burladores siempre intentarán llamar la atención, pues creen que lo saben todo; cualquiera que intente enseñarles algo solo perderá el tiempo. Sus frases típicas son: "No es así, entendiste mal"; "es solo una broma"; "¡qué sensible sos!"; "¡qué paranoico resultaste!".
La descalificación. Es otra manera sutil de agredir. Por ejemplo, hablar en pequeño: "la charlita", o "el librito". Con estos diminutivos, muchas veces (no siempre), se busca dar un mensaje indirecto de que el otro es menos, con el fin de engrandecerse. Lo tuyo es pequeño, lo mío es mejor es una forma intelectual de decir: "Yo soy mejor que vos". Existen distintas variables de descalificación. Una de ellas es aquel que niega algo que afirma: "No lo digo porque te vea gorda". ¿Por qué lo niega? Porque internamente lo ha afirmado. Cuando alguien empieza una frase diciendo "no" (niega lo que está por mencionar), en verdad quiere decir lo que viene después del no:
No lo digo para criticarte.
No quiero hacerte sentir mal.
No lo digo porque te tenga envidia.
No lo digo para que te enojes.
Cuando alguien expresa que no te dice algo para que lo tomes a mal, es para que lo tomes a mal.
La ofensa. Es otro tipo de maltrato. La persona "ofendible" es hipersensible y se quejará: "Lo que dijiste me lastimó"; o "yo pasé por tantas cosas en la vida, si vos supieras, te darías cuenta por qué me dolió tanto". Su mensaje es: "Cuidado con lo que hablás porque depende de vos cómo me voy a sentir". Sus frases preferidas son: me usaron, no me dejan, me lastimaron. Es decir, evade su responsabilidad y manipula a través de la ofensa.
El sabio Salomón dijo: "Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada pero la lengua de los sabios es medicina". Las palabras pueden lastimar y destruir; pero también pueden motivar y construir. Las palabras pueden unirnos y sanarnos; pero además pueden lastimarnos. Cuanto más segura es una persona, más utilizará sus palabras para ser de bendición. El inseguro utiliza sus palabras como armas, con el fin de nivelar al otro para abajo.
¿Cómo reaccionás cuando te agreden?
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com



