
El misterio de la preposición disfrazada
Por Lucila Castro De la Redacción de LA NACION
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"En su columna del día 7, se menciona la palabra vademécum , del latín uade mecum , ´ven conmigo’. Usted afirma que -cum es la preposición pospuesta (hasta allí estamos de acuerdo) y agrega que «es el -go de conmigo ». Y entonces me sobreviene la duda: entiendo que en mecum -cum es efectivamente la preposición pospuesta, como en italiano meco , pero el -go de conmigo me parece que es eufónico o una terminación particular. No digo que no pueda ser, pero sinceramente de ser así lo ignoro, pero si -go corresponde al cum pospuesto, ¿ conmigo tiene entonces un doble «con», al principio y al final?", escribe Guillermo Rostom Maderna.
Sí, conmigo tiene dos ´con’ porque uno de ellos está tan cambiado que no se nota. Esas cosas pasan.
En latín, la preposición cum (´con’) era enclítica con los pronombres personales (y a veces con los relativos): mecum, tecum, secum, nobiscum, uobiscum . Estas formas corresponden al latín clásico, en que cum rige ablativo, pero en latín vulgar (es decir, el latín que hablaba el común de la gente), el caso ablativo tiende a desaparecer y es reemplazado por el acusativo, por lo que en las personas ´nosotros’ y ´vosotros’ se dijo noscum y uoscum . En las otras personas no hay diferencia porque me, te y se pueden ser acusativos o ablativos.
Por evolución fonética, en español la terminación -cum dio -go (después de vocal) y -co (después de consonante). Así tenemos, por un lado, formas como mego y migo , y, por otro, formas como nosco y nusco .
La preposición había cambiado tanto que los hablantes ya no la reconocían y sentían esa terminación más bien como una desinencia del pronombre. A esta confusión contribuyó el hecho de que no estuviera en su lugar habitual, sino pospuesta. Entonces, para suplir esa aparente falta de preposición, se agregó un con antepuesto: conmigo, contigo, consigo, connusco, convusco . No es necesario aclarar que las formas connusco y convusco cayeron en desuso.
Por eso alguien pudo decir alguna vez "conmigo o sinmigo". Si se hubiera dado cuenta de que el -go era un ´con’, no lo hubiera combinado con un sin .
Ni queísmo ni dequeísmo
Escribe la licenciada Florencia Menéndez: "El título de la autobiografía de Reinaldo Arenas, Antes que anochezca , ¿incurre en queísmo? Yo creo que sí, porque siguiendo el razonamiento de «Diálogo semanal», uno podría decir «antes del anochecer». Aunque tal vez en Cuba se acepte sin la preposición. ¿O no?".
Las dos construcciones, antes que y antes de que , se consideran hoy en día correctas, lo mismo que después que y después de que . Hasta no hace mucho, había quienes rechazaban una de esas construcciones, pero no rechazaban antes que y después que , sino antes de que y después de que , considerados casos de dequeísmo.
Las locuciones antes que y después que son calcos de los nexos latinos antequam y postquam . Como antes que y después que son muy antiguas (están registradas en el español medieval), su validez nunca estuvo en discusión. Por eso, al oír o leer antes de que y después de que , muchos entendían que la preposición de estaba de más.
Lo que ocurre es que las construcciones antes de que y después de que tienen otro origen, pero son igualmente legítimas. En español, los adverbios antes y después forman locuciones preposicionales con la preposición de : antes de y después de . El término de estas locuciones preposicionales suele ser un sustantivo o construcción sustantiva. Por eso puede decirse "antes del anochecer". Pero una proposición encabezada por el nexo que es sintácticamente equivalente a un sustantivo, de modo que "antes de que anochezca" equivale a "antes del anochecer", y "después de que anocheció", a "después del anochecer".
Por eso no tiene sentido hablar de queísmo en antes que y después que ni de dequeísmo en antes de que y después de que .
Concordancia
"En un aviso que se emite por radio, se dice más o menos así: «Si fuimos capaz de todo eso, cómo no vamos a ser capaz de...». ¿He oído mal o hay un horrible error de concordancia?", escribe Ángela Zabala.
Si la lectora no ha oído mal, hay, en efecto, "un horrible error de concordancia", pues el adjetivo se refiere al sujeto ´nosotros´ y debió concertarse en plural: "Si fuimos capaces de todo eso, cómo no vamos a ser capaces de…". Es un error que se oye con cierta frecuencia en los adjetivos terminados en -z, pues al pronunciarse la z como s , se siente esa s como una marca de plural.
La causa y el cauce
Escribe Norberto Romero:
"En los magníficos artículos del señor Joaquín Morales Solá, aparece en forma repetida un error ortográfico. Hoy mismo, domingo 13 de julio, lo encuentro nuevamente y por eso le pido a usted que nos dé una mano a los lectores, al idioma y por cierto a don Joaquín. Ocurre que la palabra encauzar (´poner algo dentro de su cauce’) aparece escrita como encausar (´someter a alguien a una causa o proceso judicial’): «La Presidenta les ratificó su confianza a los empresarios en enero y acordó otra vez en Lima con el jefe del gobierno español, en marzo, encausar el problema de la aerolínea»."
En el mismo sentido han escrito Francisco Justo Sierra y Jorge J. Cortabarría.
¿ Cantinela o cantilena ?
"En el comentario editorial del día 6 titulado «Retenciones a pequeños productores», se habla de una «machacona cantinela». Entiendo que la palabra correcta es cantilena , si con ella se quiere hacer referencia a la repetición molesta e inoportuna de algo", escribe el doctor Rodrigo Iturriaga.
Las dos formas son correctas. La forma etimológica es cantilena (del latín cantilena ), pero hoy en día es mucho más frecuente cantinela , con metátesis.



