El momento del arte

Por Antonio M. Battro
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22 de octubre de 2000  

La belleza es el resplandor de la verdad, decían los antiguos filósofos. Como tal desborda todos las fronteras de las ciencias y de las artes. Es más universal de lo que suponemos. Existe, en particular, una situación privilegiada donde la belleza se manifiesta sin trabas, es en el acto de enseñar y de aprender. Pero no siempre sabemos aprovechar este encuentro casi mágico en nuestras escuelas.

Al "localizar" la belleza solamente en el taller de artes plásticas, en el salón de música, en el escenario de teatro, en el cine, cometemos un error conceptual y reducimos el alcance de su proyección. En todo acto educativo, sin excepción, existe belleza, no sólo cuando estamos haciendo "arte". Así como no es bueno que la tecnología esté únicamente en manos de unos pocos expertos, tampoco es bueno que el arte se limite a la práctica de los especialistas de arte. Todo maestro debería estar involucrado con el arte, sin distinción de disciplina. Y la escuela, por más modesta que sea, debe ser bella.

El tema es trascendente y se debate en estos días en los Estados Unidos. Algunos educadores recomendaron enseñar la música de Mozart en la escuela pues podía tener efectos positivos en el aprendizaje de la aritmética y en el cociente intelectual. Cuando se puso en duda la validez de esa correlación, muchos administradores se preguntaron si convenía seguir invirtiendo en la música clásica (lamentablemente cuando hay pocos recursos lo primero que disminuye es el presupuesto de las artes). Es evidente que esa visión "utilitarista" del arte está errada.

Pero hay otras alternativas más interesantes. Una de ellas es la concepción "cognitivista" de las artes formulada en el Proyecto Cero de la Universidad de Harvard por el profesor Nelson Goodman, una eminencia en la filosofía del arte, y dos educadores, Howard Gardner y David Perkins.

El nombre del proyecto pareció pertinente pues se "partía de cero" en este campo. Muchos investigadores se han sumado a esta iniciativa desde entonces y han realizado contribuciones interesantes en la nueva dirección. Es decir, en lugar de concebir el papel y el lugar del arte en la escuela como una disciplina más del programa anual, se empeñaron en demostrar que el arte despliega conocimientos y sentimientos en todos los campos. Para ello crearon un método que permite hacer el seguimiento minucioso de los sucesivos "estados" de un trabajo de arte, sus esbozos, equivocaciones, comentarios, etc.

El gran desafío será transferir esta concepción a otras disciplinas que tradicionalmente se enseñan como si fueran independientes de la belleza. Pero la verdad, el bien y la belleza están siempre íntimamente unidos.

Los interesados en comunicarse vía correo electrónico con el autor, pueden hacerlo a la siguiente dirección:

( aprenderhoy@lanacion.com.ar)

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