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Un nuevo año invita a soñar, a proyectar en grande, a planificar viajes y a rogar que el dólar acompañe todo lo anterior. En estos primeros días del año, donde todo está por verse, los economistas no se arriesgan con proyecciones y los políticos están (siguen) de vacaciones, es momento de basarse en la vieja tradición milenaria de mirar al cielo y confiar en los astros. A continuación, el no-horóscopo, es decir, el horóscopo no chequeado por ningún astrólogo, ni respaldado por ninguna estrella ni constelación pero más cercano al día a día de los argentinos.










