
El pueblo querría saber
Por Norberto H. García Rozada
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La actualidad internacional, atenazada por los terribles atentados en Nueva York y en Washington, mantiene los temas locales sumidos en letárgicos silencios. Sin embargo, ese circunstancial estado -diríase semicataléptico- no equivale a que por aquí no sigan estando pendientes cuestiones de diversa importancia.
Cierto. Por más que traten de despreocuparse de ello, los porteños intuyen que en estos momentos su ciudad afronta preocupaciones más hondas e inmediatas: los mismos temores que mantienen insomnes a las demás grandes urbes del resto del mundo. No obstante, huelen -por así decirlo- que no es prudente desentenderse por completo del muestrario de anuncios y promesas todavía incumplidos. Y aspiran a obtener respuestas respecto de cuáles son las perspectivas en esa materia en la que, tal como si se tratase de un cajón de sastre, hay de todo y para todos los gustos.
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Por ejemplo, hace pocos días un Pérez de tantos -aunque zumbón y ocurrente como pocos- planteó la probabilidad de que Buenos Aires pudiera estar asentada sobre una ignota falla geológica. "Sólo así se podrían explicar los respetables pozos que aquí y allá siguen salpicando los pavimentos callejeros. Las autoridades les dicen a quienes quieran escucharlas que invierten cuantiosos recursos para que las calzadas tengan las lisuras de un cutis quinceañero. Pero los autos siguen estropeando sus bajos en esos cráteres, que sólo hacen las delicias de los mecánicos especializados en trenes delanteros."
Otro enigma en busca de respuesta viene a ser el de cómo habrán de rimar la nada insignificante ampliación de las instalaciones del Aeroparque y el ya anticipado traslado de las pistas al trajinado y opinable engrosamiento costanero. Esa famosa panza -¡con perdón de la palabra!- que iba a aventar definitivamente los riesgos inherentes a la necesidad de aterrizar y despegar volando sobre edificios, tránsitos e indefensos transeúntes.
¿Y las comunas? En abril último fue presentado en la Legislatura el pedido de tratamiento preferencial para que ese sistema, exigido por expresa disposición constitucional y víctima ya de inaceptables demoras, pudiese entrar en vigor el 1° del mes próximo. Faltan siete días para esa fecha y de las comunas de marras no hay ninguna noticia. Al parecer, las afecta una parálisis similar a las que inmovilizan los traspasos de los servicios metropolitanos de la Policía Federal y de los tribunales ordinarios nacionales a la jurisdicción del gobierno autónomo local.
"Si de comunas hablamos -se sinceró el vicepresidente 1° de la Legislatura local, Jorge Enríquez-, creo que no hay voluntad de que esa cuestión salga, porque por fuerza requerirá un test electoral. Y parecería que hay sectores del gobierno a los cuales les preocupa tener que enfrentar esa clase de compromisos."





