El sueño de los justos
BUCAREST, Rumania.– Amparado en la protección que le brinda la burbuja de plástico, el hombre se ha dejado vencer por el sueño. Entregado, reposa contra la silla, con el codo sobre la mesa y una mano que le oficia de almohada. Pese a esta posición tan incómoda y a estar Iluminado por una potente luz que se enfoca directamente sobre su rostro, ha logrado lo que para muchos es un esfuerzo titánico que requiere como mínimo de oscuridad, silencio, un colchón y una almohada mullida. Da envidia su facilidad para acceder a un descanso para muchos esquivo. Tal vez se deba a una natural capacidad o a un agotamiento con el poder de demoler cualquier resistencia. O quizá haya sido bendecido con el sueño de los justos, esa expresión de origen griego que hace referencia a quienes la tranquilidad de conciencia los libra de cualquier perturbación. Requisito mucho más imprescindible que todos los demás para la relajación y también, a veces, mucho más esquivo.







