
El triunfo de Prodi en Italia
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El apretado triunfo de Romano Prodi en las elecciones de Italia abre un horizonte de incertidumbre sobre la gobernabilidad en ese país, justo cuando necesita encarar reformas estructurales para salir del estancamiento económico, lidiar con una deuda pública enorme y recuperar la competitividad y productividad perdidas.
Las elecciones legislativas dejaron al descubierto una nación partida ideológicamente y en paridad de fuerzas, luego de la administración del polémico primer ministro Silvio Berlusconi, quien ha sido el gobernante que más tiempo en forma ininterrumpida condujo al país desde la Segunda Guerra Mundial.
El escaso margen de diferencia que la coalición que encabezó el economista y ex primer ministro Prodi sobre la alianza de centroderecha liderada por Berlusconi le permitirá a la centroizquierda formar gobierno y recuperar el poder tras la experiencia del multimillonario empresario de Milán. Prodi lo había derrotado con mayor amplitud en 1996, cuando encabezó la alianza del Olivo, que gobernó sólo dos años.
El desafío que enfrenta el futuro primer ministro es muy grande, pues no sólo tendrá que fortalecer y consolidar la alianza que lo devolvió al poder, sino también conseguir que sus integrantes -muchos de ellos, provenientes de la izquierda tradicional- permanezcan unidos cuando el Parlamento trate las complejas medidas económicas que proyecta encarar. El delicado equilibrio -Prodi contará con 158 senadores frente a 156 de Berlusconi y 348 diputados frente a 281 del derrotado primer ministro- dejará a la futura administración a un paso de la pérdida del voto de confianza necesario para permanecer al frente del gobierno.
Berlusconi llevó a Italia a la guerra en Irak como uno de los aliados fundamentales del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Prodi reiteró después de su victoria electoral del domingo y lunes últimos que retirará las tropas italianas del territorio iraquí, previo acuerdo con las autoridades de ese país.
Uno de los ejes de la propuesta económica del moderado líder de centroizquierda es la reducción en cinco puntos los impuestos sobre el costo del trabajo. Revertir la pérdida de competitividad de la economía peninsular es otro de los desafíos que tendrá que resolver el economista de Bolonia, uno de los mayores impulsores de la adopción del euro por parte de Italia y amante de la disciplina fiscal.
La derrota del empresario de los medios de comunicación y uno de los hombres más ricos de Italia por tan escaso margen no lo sacan del centro de la escena, por lo cual no se puede pensar que esté acabado políticamente. Al contrario, conserva una alta cuota de poder y un respaldo popular muy elevado para un gobernante que ha estado al frente del país durante cinco años difíciles.
El reto que asumirá Prodi será muy grande y la longevidad de su gobierno dependerá, en buena medida, de su astucia y equilibrio para retener la alianza que hoy le garantiza la mayoría parlamentaria.






