
Elecciones 2027: olor a fórmulas “de M” y “K-K”
Milei y su hermana o el Presidente con Martín Menem para la primera opción. ¿Kicillof y Máximo Kirchner podrían competir juntos?

La maldición de los vicepresidentes, que ostenta un largo historial en nuestro país de desencuentros con el titular del Poder Ejecutivo de turno, tiene en el presente uno de sus capítulos más crispados.
Después de cortocircuitos crecientes en más de dos años y medio de gobierno libertario, en estos días transita zonas aún más delicadas por las alusiones de Victoria Villarruel, bastante directas, hacia la salud mental del presidente Javier Milei. Este, a su vez, difunde que ya tiene in pectore quién será su compañero de fórmula cuando vaya en busca de su reelección. Luego reconoció que considera a más de un candidato para esa función, aunque tampoco reveló quiénes son, ya que los avatares políticos más cerca de la fecha de los comicios nacionales serán los que finalmente determinen el nombre ideal y definitivo para esas circunstancias.
Solo para tomar ejemplos de la maldición de los vices desde 1983 para acá se recuerda la fría distancia entre Raúl Alfonsín y Víctor Martínez; la creciente animadversión entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde, la absurda renuncia de Chacho Álvarez que dejó enclenque a Fernando De la Rúa, los chisporroteos entre Néstor Kirchner y Daniel Scioli, el primer vice “no positivo” de Cristina Kirchner (Julio Cobos) y el del segundo mandato, Amado Boudou, con acusaciones varias y graves de corrupción. Y ni qué hablar del infierno que significó para Alberto Fernández tener como vice a una CFK tan belicosa contra él. Solo no hubo ni un si ni un no entre los miembros del binomio presidencial que integraron Mauricio Macri y Gabriela Michetti. Aunque el amor tampoco llegó a tanto como para que en su frustrada reelección el fundador del Pro la volviera a convocar. En su lugar eligió a un peronista como Miguel Ángel Pichetto que hoy insólitamente pide a gritos la libertad de Cristina Kirchner.
Sonará un tanto escatológico, pero en las elecciones presidenciales del año próximo podrían confluir en las urnas una fórmula “de M” (no confundir con la manera eufemística de evitar la mala palabra completa por parte de nuestras madres, tías y abuelas) y otra “K-K”, cuya mera pronunciación en voz alta releva de mayores comentarios.
La fórmula “de M” tiene dos opciones posibles: la que Milei podría llegar a integrar con su hermana Karina (virtual copresidenta actualmente) o, en su defecto, con Martín Menem.
El binomio “K-K” también cuenta con sendas alternativas. Para ello Cristina Kirchner tendría que avanzar aún más audazmente de lo que acaba de hacer para que la ONU la habilite a competir en las PASO (si es que se realizan). Más allá de la inhabilitación de por vida para ejercer cargos políticos que pende sobre ella, podría –se trata de una mera conjetura– intentar enunciar el deseo de presentar una fórmula con su hijo Máximo secundándola. Si a ella se le impidiera seguir adelante, el líder de La Cámpora continuaría en carrera. En caso de que llegara a ganar podría decidir indultarla e imitar al presidente efímero que dio nombre a su agrupación. O sea: renunciar y llamar a nuevas elecciones. Hay un gran riesgo: el resultado no está ni de cerca tan asegurado a favor de CFK como sí lo estuvo de manera apabullante para Juan Domingo Perón, en 1973.
Una variante de fórmula “K-K” podría suceder si los bandos ahora en pugna en el kirchnerismo fuman en algún momento la pipa de la paz y llegaran a consensuar la fórmula Kicillof-Máximo Kirchner (o al revés si compitieran en una interna y el hijo de Cristina resultara el más votado).
Pero, atención: las fórmulas con candidatos de iniciales idénticas no cuentan siempre con la mayor de las suertes: la “P-P”, en 1951 (Perón-Eva Perón) fue muy anunciada, pero no consumada supuestamente por la enfermedad avanzada de ella (murió de cáncer al año siguiente). Pero el líder justicialista prefirió repetir al vice de su primer mandato, Hortensio Quijano, que murió cuatro meses antes que la “abanderada de los humildes”, por lo cual pierde peso aquel remanido argumento.
En 1973 hubo una remake de la fórmula “P-P” (Perón-Isabel Perón), muy exitosa electoralmente. Pero otra vez el destino jugó su carta más oscura: el fundador del PJ murió nueve meses después de asumir su tercera presidencia.
Néstor y Cristina eludieron conformar entre ellos una fórmula “K-K”. Habían ideado alternarse para perpetuarse en el poder. Pero en 2010 la muerte metió su guadaña otra vez y se llevó para siempre al político santacruceño.
La anterior fórmula “de M” a la que podría llegar a conformar Milei en 2027, fue la mencionada de Macri y Michetti, bastante plácida mientras rigió, pero sin impulso suficiente para repetir.
No está claro aún que lleguen a concretarse las fórmulas “de M” y las “K-K”, pero si suceden se impondrá el uso de un potente desodorante de ambiente.



