
Elecciones presidenciales en Venezuela
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El 3 de diciembre próximo, Venezuela concurrirá a votar nuevamente en elecciones presidenciales. La oposición acaba de proclamar a Manuel Rosales como el candidato que la represente para enfrentar al actual presidente Hugo Chávez, en una aventura política que –por las características del primer mandatario y por las graves acusaciones de fraude cibernético en los resultados del referéndum en el que Chávez se impuso– aparece como particularmente compleja.
Manuel Rosales, el eficiente actual gobernador de Zulia, de 54 años, será así el candidato unificado de la oposición. Dos de sus más tempranos competidores: Teodoro Petkoff, un conocido, desencantado y crítico ex colaborador de Chávez, que milita en la centroizquierda, y Julio Borges, el líder del movimiento Primero Justicia, dieron un ejemplar paso al costado para sumar así su apoyo político a Rosales.
Por el momento, Chávez tiene en su favor un 57 por ciento de intención de voto, una cifra que luce importante, si bien es cierto que las encuestas más recientes son anteriores a la definición de la opción electoral. Por lo demás, después de lo ocurrido en las recientes elecciones presidenciales de México, en las que Felipe Calderón logró descontar una ventaja de 18 puntos, está claro que no hay candidatos que sean imposibles de vencer. Más aún cuando en Venezuela aparentemente hay todavía un 30 por ciento de futuros votantes que están indecisos y que no han sido tenidos en cuenta en las mediciones de intención de voto.
Para darle quizás algún color a la contienda electoral que se aproxima, un cómico local, Benjamín Rausseo, más conocido como "El Conde de Guacharo", ha decidido presentar él también su candidatura presidencial y enfrentarse a todos. Sin embargo, nada hay de jocoso realmente en una elección presidencial de la cual depende no sólo que Venezuela pueda recuperar su extraviado rumbo republicano y regresar a la democracia, sino también que un líder totalitario, apoyado en el poder de los petrodólares, deje de perturbar a toda la región con episodios de injerencia en los asuntos internos de otros países.





