Emperador de barro
“El salario también se defiende en las góndolas”. (De Roberto Feletti)
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Visto en perspectiva histórica estaba algo errada Cristina Kirchner cuando en sus días de presidenta, entre innumerables frases desvariadas que despertaban críticas y risas, se autopercibía como “una arquitecta egipcia”. Si hubiera profundizado en la historia del Imperio Romano cuando cursaba el secundario, hoy se autoproclamaría Diocleciano, aquel personaje que loteó su autocracia y la convirtió en una tetrarquía al designar a tres emperadores –Maximiano Hercúleo (“el subordinado”, según sus propias palabras); Constancio Cloro, en Occidente, y Galerio, en Oriente–. A los tres les dio el rango de emperadores, pero Diocleciano se reservó para sí la última palabra y la última decisión. Todo es tan parecido a la actualidad argentina, aunque aquello sucedió entre 284 y 305.
Sí, pasaron 1716 años, pero con los resultados de las PASO, nuestra Diocleciano alumbró su tetrarquía para remontar la performance en las urnas. Le quitó poder a Alberto Fernández (la versión criolla de Maximiano Hercúleo), que promociona cerveza artesanal en barrios humildes del conurbano, anda en sulky por Tucumán o reitera promesas vociferadas en la campaña de 2019 pero no corporizadas, y sumó al imperio kirchnerista a Juan Manzur y a Aníbal Fernández. Querido lector, decida usted quién de este binomio merecería ser Constancio Cloro o Galerio.
Sin embargo, el mejor discípulo del auténtico Diocleciano (el padre del control de precios) es el recién llegado a la Secretaría de Comercio, Roberto Feletti, que se abrazó a esa iniciativa imperial para intentar contener la inflación causada por cualquier factor, menos por la emisión monetaria y el cósmico gasto público. “El salario no se defiende solo en las paritarias, sino también en las góndolas”, dijo Feletti ante los empresarios, que de tanto vivir en un loop de cepo de precios y de inflación ya no se sorprenden de la rapidez con la que el Estado tropieza con la misma piedra.
Por suerte, y teniendo en cuenta que con estas medidas el imperio kirchnerista está persuadido de que dará vuelta el resultado electoral, es que Feletti le hizo un guiño a la emperadora y se anticipó a que no falten bebidas espirituosas para chocar copas en el inminente festejo. En la lista de “precios cuidados” se incluyeron bebidas tan nacionales y populares como champagne, coñac, variedad de espumantes y whiskies. No trascendió si algunas de las marcas de la nueva lista se degustaron el año pasado en el controvertido cumpleaños de la primera dama en Olivos, pero es probable que se compartan esta tarde en las plazas para celebrar el Día de la Lealtad a la tetrarquía kirchnerista y por qué no, recordar al factotum de todo, Juan Domingo Perón.









