En contacto con el alma nacional
Por Lucía Gálvez Para LA NACION
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Buenos Aires se transformaba aceleradamente y el país dejaba atrás la sencilla y patriarcal sociedad hispano-criolla y adoptaba nuevas costumbres. La joven generación, después llamada del Centenario, comprendía la necesidad de "espiritualizar" la gran urbe y rescatar los valores propios. Nacido en Paraná en 1882, Manuel Gálvez había llegado a la Capital a los dieciocho años para estudiar. En una de sus primeras novelas, El mal metafísico (1919), Gálvez cuenta la historia de aquella generación de jóvenes que se reunían en el café La Brasileña o en el mítico Los Inmortales para tratar de embellecer la prosaica realidad cotidiana con los sueños de sus proyectos y la magia de sus palabras.
En el primero de los cuatro tomos de sus Recuerdos de la vida literaria , titulado Amigos y maestros de mi juventud , Gálvez recuerda aquellos tiempos en los que, con Ricardo Olivera, fundó la revista Ideas . Su objetivo era "luchar heroicamente contra el ambiente materialista y descreído, extranjerizante y despreciador de lo argentino, indiferente hacia los valores intelectuales y espirituales que reinaban a principios de siglo".
A pesar de las dificultades, la revista llegó a los dos años de vida y en ella colaboraron personalidades de los distintos ámbitos de la cultura nacional como Carlos Octavio Bunge, Roberto J. Payró, Martín García Merou, Alberto Williams, Julián Aguirre, Manuel Ugarte, José León Pagano, José Ingenieros y hasta Rubén Darío. La amistad con Bunge lo llevó a conocer a su hermana, Delfina, que publicó en la revista, con el seudónimo de Marguerite, unas páginas de su diario juvenil. Ese número de Ideas fue uno de los más exitosos. Años después, se casarían.
Gálvez empezó escribiendo teatro y poesía. En 1910 publicó El diario de Gabriel Quiroga , subtitulado Opiniones sobre la vida argentina , con el fin de sacar de su letargo espiritual a la optimista sociedad del Centenario. Nunca fue Gálvez tan duro y agresivo como en esta obra de juventud. Su voz debió de desafinar en el coro de alabanzas que todos prodigaban a la Nación. Apelaba a las raíces hispánicas para contrarrestar la falta de identidad nacional, con la misma actitud con que Ricardo Rojas lo hacía con las raíces indígenas. Esta valoración por lo hispánico lo lleva a escribir en 1913 El solar de la raza , dedicado a sus antepasados españoles (entre ellos, Juan de Garay) y a su abuelo materno, "nacido en las entrañas mismas de Castilla la Vieja".
En las obras siguientes, sobre todo en las novelas, continuará denunciando Gálvez los males que descubre en la sociedad: materialismo y sensualismo, rechazo de lo tradicional y olvido del interior del país, soledad del intelectual, cerrazón mental del "espíritu estático" colonial frente al progresista "espíritu dinámico", injusticia social; hipocresía, injusticia para con las mujeres... En ritmo acelerado van apareciendo novelas, cuentos, ensayos, biografías y, finalmente, los tres tomos restantes de las Memorias . Su obra es un testimonio lúcido de un testigo apasionado que trata de comprender el proceso de una sociedad en constante cambio como fue la Argentina desde principios del siglo XX hasta su muerte, ocurrida el 14 de noviembre de 1962.
Su preocupación por dar a conocer la realidad de su tierra, en primer lugar a sus propios compatriotas y luego al resto del mundo, lo llevó a construir un gran fresco nacional y costumbrista indagando diferentes aspectos del pasado y presente argentinos. Gálvez denuncia, protesta, profetiza e intenta dar soluciones a los males que ve. Indaga en el pasado a través de sus novelas históricas. En La muerte en las calles , recuerda las Invasiones Inglesas. La época de Rosas está tratada en la biografía Vida de don Juan Manuel de Rosas y en un ciclo de siete novelas: El gaucho de los Cerrillos , El general Quiroga , La ciudad pintada de rojo , Tiempos de odio y de angustia , Han tocado a degüello , Bajo la garra anglo-francesa , Y así cayó don Juan Manuel . La Guerra de la Triple Alianza, en una trilogía: Humaitá , Jornadas de agonía y Los caminos de la muerte . Los años de la Organización Nacional, en las biografías de Sarmiento, Fray Mamerto Esquiú y José Hernández; el proceso hacia la democracia, en la Vida de Hipólito Yrigoyen. El hombre del misterio , y en El santito de la toldería. Vida de Ceferino Namuncurá , la olvidada y triste historia de los indígenas del Sur. Para la difusión y comprensión de temas latinoamericanos escribió las biografías del venezolano Francisco de Miranda, el uruguayo Aparicio Saravia y el ecuatoriano Gabriel García Moreno. Siempre aspiró a escribir la de Simón Bolívar.
Testimonio de amor a su pueblo
Las novelas que se desarrollan en Buenos Aires muestran en general una imagen negativa: la injusticia para con las mujeres, hipocresía, acoso sexual y prostitución, en Nacha Regules , uno de sus mayores éxitos, traducida a once idiomas; la contraposición de la Argentina estática y la dinámica, en La tragedia de un hombre fuerte ; la sordidez de los bajos fondos, en Historia de arrabal ; la vida de los argentinos en París, en El cántico espiritual ; las carreras y el turf, en La pampa y su pasión ; problemas de fe, en Miércoles Santo , y la soledad de los intelectuales en una sociedad cosmopolita y materialista e inculta, dentro del marco de la revolución del 30, en Hombres en soledad . Estas novelas más dos volúmenes de cuentos pueden considerarse su primera e intensa etapa, la más rica y lograda de su producción, que siguió con ensayos como El novelista y las novelas y obras póstumas como La gran familia de los Laris y sus Memorias .
Para realizar todo lo que se propuso fue necesaria una capacidad de trabajo sólo comparable a su constancia. Tuvo además la suerte de poder conocer casi todo el país gracias a su cargo de inspector de enseñanza. "Por medio de ese cargo -dice en sus Memorias - me puse en contacto íntimo con el alma nacional, con los paisajes de mi tierra, las costumbres, las canciones, las danzas, las gentes, las formas de vida. Y por medio de ese cargo me impregné de amor a lo nuestro y de auténtico nacionalismo." De ahí que sean tan reales sus descripciones de la vida en La Rioja en La maestra normal , de la represora sociedad cordobesa en La sombra del convento o de la sociedad correntina en las Escenas de la Guerra del Paraguay .
En un trabajo crítico sobre la obra de Gálvez, la historiadora Hebe Clementi concluye: "Su obra, tan abarcativa y tan enorme, es finalmente el testimonio de amor a su pueblo y a su historia vertido también con una enorme acometividad, como escultor de una obra monumental que trabajó con toda la pasión de su existencia. Allí está para ser juzgada, pero sobre todo para ser leída".




