
En Ghana avanza la democracia
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Pese a que existe una imagen bastante generalizada, que sugiere que Africa es incompatible con la democracia, la realidad es bien diferente. Porque hay en el continente negro algunos ejemplos que, aunque escasos, demuestran lo contrario.
Uno de esos ejemplos es el de Ghana, que tiene previsto realizar ordenadamente sus elecciones presidenciales el próximo 7 de diciembre. En ellas competirá el Nuevo Partido Patriótico –al que pertenece el actual presidente, John Kufuor– contra el populista Congreso Nacional Democrático –alineado, en cambio, detrás del ex presidente John Rawlings–, que lleva nuevamente como candidato a John Evans Atta Mills, a quien Kufuor ya derrotó cuatro años atrás. A esos dos partidos –claramente mayoritarios– se agregarán otros bastante menos populares que también participarán en la contienda que se avecina.
Cabe apuntar que Ghana está ubicada en el puesto 64º del ranking de 2004 que sobre corrupción pública realiza, año tras año, Transparency International, con una calificación de 3,6 puntos. Esto es mejor que la calificación que corresponde a nuestro país, la Argentina, que con apenas 2,5 puntos, aparece ubicado en el lamentable lugar 108º de ese ranking que nos sugiere cómo –en la realidad– nos miran desde el exterior.
A pocas semanas de los comicios, todo en Ghana transcurre hasta ahora dentro de lo que es habitual en el marco de una democracia afianzada. Y ésta, la que se acerca, sería la cuarta elección sucesiva que, libre y ordenadamente, permite a sus ciudadanos elegir a sus mandatarios, desmintiendo que ello no es posible en un continente que, por cierto, todavía tiene por delante un largo camino para mejorar su perfil democrático y la calidad de sus instituciones políticas.





