Ensayos con estilo de autor

Sobre La ficción calculada 2, de Luis Gusmán
Edgardo Scott
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6 de diciembre de 2015  

Luis Gusmán (Buenos Aires, 1944) nunca ha sido un escritor opaco ni hermético. Cada tanto, muestra las cartas. La primera vez que lo hizo fue con su extraña y anticipada autobiografía: La rueda de Virgilio (1989). Gusmán tenía cuarenta y cinco años cuando la publicó. Sin embargo, escribía: "Puedo contar mi vida, contar los libros que escribí. Es decir, contar mi vida a partir de lo que escribí". El ensayo y la crítica hacían contrapunto con la autobiografía. Para 1989, ya era el autor de cinco libros, entre ellos, El frasquito. No era caprichoso hacer un alto. A fin de cuentas, la escritura también es un efecto de lecturas previas. Por primera vez Gusmán enseñó sus lecturas y su admiración. Ahí estaban Gide, Conrad, Graham Greene, Rilke, Macedonio, León Bloy, Borges, Flaubert. Todo leído y facetado con Freud y Lacan –vía Masotta–, y condimentado con su generación y su época: Germán García, Osvaldo Lamborghini, Zelarayán, Ricardo Piglia, Martini Real.

Para Gusmán, que también acá de editar una nueva novela, Hasta que te conocí, leer es leer a través de la propia obra, de las influencias, del contexto, de la circulación literaria y su política. Ahora, Gusmán muestra por tercera vez las cartas con la publicación de La ficción calculada 2. "El texto definitivo pertenece a la religión o al cansancio", escribió Borges. Y así como la música se halla entre las notas, la literatura también sucede en los intervalos, en esa relación particular fuera de lugar y de tiempo: la extraterritorialidad. Gusmán persigue justamente ese concepto en los textos que lee. Y cuando lo halla, lo demuestra y verifica con serenidad y astucia. La extraterritorialidad también define La ficción calculada 2 porque el libro, aunque tiene un antecedente en La ficción calculada (1998), no es una reedición. Ni siquiera una segunda parte. La repetición del título, que se toma de la nota introductoria de José Mármol a su Amalia, es una indicación de lectura. Toda ficción, se advierta o no, posee su cálculo.

Para este libro, Gusmán busca armar otro juego con casi los mismos dados. La ficción calculada 2 adquiere así un registro menos clásico y aplicado, donde prevalece la literatura argentina: salvo por los artículos dedicados a Kafka y Joyce (más que escritores o estilos, para Gusmán son ya coordenadas de lectura), el libro incluye ensayos sobre Sarmiento, Borges, Mármol, Mansilla, Roberto Arlt, Manuel Puig, Alan Pauls. Y otro par donde también figuran autores locales: uno sobre diarios de escritores (Bioy, Castillo, Pizarnik) y otro sobre los prólogos a tres libros clave de la generación de la revista Literal: El fiord, Cuerpo sin armazón y su propio El frasquito.

La ficción calculada 2 no tiene desperdicios ni lagunas, pero sí momentos de gracia. Son los ensayos sobre Witold Gombrowicz. Tal vez no sea casual que el escritor polaco figure ya en el epígrafe del libro ("No se trata de que no haya errores de lenguaje, sino de que no nos avergoncemos de ellos"). Hace algunos años, Gusmán dijo que notaba cierto pudor en el panorama literario y también subrayó la preeminencia del procedimiento y la literatura conceptual por sobre el relato. Una cierta inexpresividad, a la vez paranoide y esnob, de vanguardias adocenadas, frente a los excesos y las violencias del estilo. La ubicación de Gombrowicz como artista dota a esa serie de textos de una gran belleza crítica. Posiblemente estén entre lo mejor que se ha escrito sobre el escritor polaco que hemos adoptado como nuestro.

"La historia de la literatura […] se arma a la manera de la valija de Frankenstein: pedazos de cuerpos textuales que se agregan o se quitan, según la época, para hacer más bella a la criatura; un relato deriva en otro relato, ése es el ensayo de los escritores, a veces se le suele llamar crítica", se lee en el prólogo. Hace casi veinte años, Gusmán remataba el de La ficción calculada con una oración más que vigente: "Interpelar a la polis con el efecto más deseable que puede tener un ensayo: neutralizar el poder de la doxa en cualquier campo en que se proponga incidir". Es justo que aquel prólogo y el nuevo figuren en este volumen porque la escritura y las lecturas de ambos libros todavía son jóvenes e imprescindibles.

LA FICCIÓN CALCULADA 2. Por Luis Gusmán. Ediciones Godot. 232 páginas. $ 230

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