
Esa vieja costumbre latinoamericana
Olinda, brasil, 18 de junio. Las imágenes que estos días acompañaron las crónicas de las marchas, los incidentes y la represión policial en distintas ciudades de Brasil han sido impactantes. Pero el fotógrafo de AFP decidió apartarse de los efectos y puso el foco en las causas. Apuntó a la vida ordinaria y olvidada que, como dicta la costumbre de los países latinoamericanos, ha permanecido igual a sí misma mientras los analistas se deslumbraban con el crecimiento y el potencial de este tigre sudamericano sacudido ahora por esta ola de reclamos. Así, el fotógrafo devela la historia detrás de la historia, que es siempre la más interesante.
Detrás de los grandes números suelen ocultarse realidades más prosaicas. Los chicos de la foto, que juegan al fútbol en una villa de Olinda, antigua capital del estado de Pernambuco, en el empobrecido nordeste brasileño, se divierten ajenos tanto a la súbita bronca que recorre el país como al milagro brasileño del que habla el mundo. Les basta, por ahora, con el potrero y la pelota. ¿Habrá entre ellos un Garrincha o un Ronaldo? ¿Tendrá alguno una zurda mágica que lo ayude a salir de la villa y lo lleve a la gloria de un estadio lleno, a la fama y a la riqueza?
Los potreros brasileños seguirán dando, como ha ocurrido por generaciones, pequeños cracks que se salven por sus piernas. Pero tiene que existir otro modo menos excepcional de escapar de las favelas y hoy la protesta parece hablar precisamente en nombre de los otros, de los del montón, de la inmensa mayoría. De aquellos que no han sido bendecidos con la gracia o el talento, pero lo mismo aspiran a una vida mejor. De aquellos que siguen igual de pobres pese a que el país integra, en la liga global, el club de los BRIC.
Todo empezó por un aumento en las tarifas del transporte. Después los manifestantes reclamaron más educación y salud y menos corrupción. "Mi gobierno está escuchando estas voces por el cambio", dijo Dilma. Los brasileños tienen suerte. Hay que ver si logran torcer esa vieja costumbre latinoamericana.






