
Estamos mal...¿vamos bien?
"Estamos mal, pero vamos bien". La emblemática frase que años atrás popularizó Carlos Menem, como los clásicos, recobra frecuentemente vigencia, y muy especialmente a la hora de hacer balances y de analizar las perspectivas para el nuevo año.
¿Estamos tan mal? ¿Podemos llegar a estar peor? ¿Vamos realmente bien? La respuesta la dará cada uno de nosotros. Pero como para advertir que la cuestión es compleja, basta con repasar las encuestas de opinión pública y los sondeos entre el empresariado acerca de cómo será 1997.
La primera contradicción surge de un relevamiento del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, que dirige Rosendo Fraga. Sólo el 20% de las 780 personas consultadas en la primera semana de diciembre en la Capital y en el Gran Buenos Aires cree que la economía en 1997 será mejor que en el año que se acaba de ir; el 30% sostiene que será igual y el 42% opina que será peor.
Mientras sólo dos de cada diez personas comunes y corrientes exhiben optimismo, nueve de cada diez empresarios -según Nueva Mayoría- creen que la economía del "97 será mejor que la del "96.
Otra encuesta, hecha por la Unión Industrial Argentina (UIA) entre las principales empresas del país, lleva a igual conclusión: el 60% de los industriales piensa que incrementará sus ganancias este año; el 69% espera un aumento de la producción y el 70% cree que venderá más.
Estas diferencias de expectativas también se observan en estudios de la analista de opinión pública Graciela Römer, quien explica el fenómeno por los dispares criterios con que se orientan el público y los empresarios. "Los hombres de negocios se basan en la performance de variables económicas que, como el PBI, han mejorado en los últimos seis meses. El común de la gente, en cambio, funda su escepticismo en la tasa de desempleo, el deterioro salarial y la inestabilidad laboral", señaló a La Nación.
La clase media
Tomar la variable ingreso familiar en la Capital y el Gran Buenos Aires, por ejemplo, resulta útil. De acuerdo con datos del Indec, en los dos últimos años la entrada promedio de todos los hogares pasó de casi 1200 pesos a 1066 pesos, lo cual representa una caída del 11%.
La disminución del ingreso más significativa se produjo en los hogares de clase media, donde llegó al 13,8% en el mismo período.
Según otro trabajo de Graciela Römer, el segmento de la sociedad que puede ahorrar algo al final del mes pasó del 20% en junio de 1994 a sólo el 3% dos años después.
La pauperización de la tradicional clase media es un factor determinante en estas estadísticas. Si bien el peso de este sector social medido en votos puede no ser tan decisivo, la influencia de este conglomerado ha tenido siempre un efecto multiplicador que afecta los resultados electorales.
Este fenómeno no es sólo propio de la Argentina. En Venezuela, la cólera de los sectores medios por la reducción de subsidios en los servicios públicos y en la energía ayudó a la caída del presidente Carlos Andrés Pérez en 1993.
Perspectivas del oficialismo
Mientras el Presidente sigue asegurando que "vamos bien" y el ministro Roque Fernández anuncia que la tasa de desempleo caerá dos puntos el año próximo, la opinión pública y los empresarios coinciden en ser pesimistas sobre ese punto. El 45% de la gente sostiene que el desempleo aumentará en 1997; el 35% cree que seguirá igual y apenas el 13% considera que disminuirá, según Nueva Mayoría. Los empresarios consultados por la UIA piensan, en un 60%, que no habrá cambios en los niveles de empleo actuales.
¿Puede conjeturarse que el pesimismo reinante en la sociedad se trasladará a las urnas y le hará perder a Menem su invicto en elecciones nacionales desde 1989?
No necesariamente. De acuerdo con el estudio de Nueva Mayoría, el porcentaje de personas que piensan que la economía mejorará este año sigue siendo muy bajo pero es seis puntos mayor que en octubre último, cuando sólo el 14% opinaba en tal sentido. Simultáneamente, los que vaticinaban una peor situación pasaron del 52% al 42% en igual período.
La consolidación o no de esta tendencia a lo largo del año será determinante de las mayores probabilidades de éxito o fracaso electoral del PJ, junto con la sensación de la opinión pública sobre la viabilidad de las fuerzas de oposición para formular una propuesta económica alternativa.






