Estrategias para combatir la pobreza
Por Nicholas Stern Para La Nación
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WASHINGTON.- CUANDO miramos un mundo en el que centenares de millones de personas luchan por sobrevivir en condiciones marginales y queremos buscar los medios de reducir sustancialmente esa pobreza, se plantean una y otra vez dos preguntas. ¿Cuál es la causa de la pobreza? ¿Qué se puede hacer para ayudar a los pobres a liberarse de esa situación?
Para mejor entender las causas del cambio en una comunidad pobre, viví durante ocho meses en Palanpur, aldea del noroeste de la India. Si bien cada comunidad pobre es singular, Palanpur presenta coincidencias con las aldeas de toda la India, y los problemas que se plantean a sus residentes son semejantes a los que persiguen a los pobres de todo el mundo.
No obstante, Palanpur es en cierto sentido un caso único. Desde el decenio de 1950 y en todos los decenios posteriores, los investigadores han realizado encuestas detalladas sobre la economía y sociedad de la aldea. De esa manera, disponemos de información excepcionalmente detallada sobre las condiciones de vida de los residentes, que pueden servir de base para los análisis de la pobreza. Mi estancia en ese lugar a mediados de la década del 70 formaba parte de este proyecto más ambicioso, y las enseñanzas que recogí entonces y posteriormente han influido de forma significativa en mi manera de entender la pobreza y la forma de superarla.
Es mucho lo que ha cambiado en Palanpur en el último medio siglo: la población se ha duplicado; la mayor parte de las tierras están ahora regadas; un número creciente de sus habitantes trabaja en las ciudades vecinas. Los ingresos reales han aumentado gradualmente. Pero algunas mejoras fundamentales en las condiciones de vida de la población tardan en llegar. La mortalidad infantil continúa siendo obstinadamente elevada: en la década del 90, el 16 por ciento de los niños fallecían antes de cumplir los cinco años. La proporción de niñas que asisten a la escuela ha aumentado, pero siete de cada diez no iban todavía a la escuela en 1993, y el analfabetismo femenino sigue siendo la norma. La inmensa mayoría de la población es muy vulnerable a las pérdidas de cosechas, la enfermedad, el desempleo o la criminalidad. Y muchos de ellos reciben poca ayuda de los funcionarios públicos locales, o tienen que soportar sus malos tratos.
Los resultados han sido igualmente de signo diverso en otras comunidades pobres de la India y de otros países. No obstante, las diferencias entre las distintas regiones son sorprendentes. Asia Oriental ha conseguido enormes avances en la reducción de la pobreza, mientras que Africa y los países de la antigua Unión Soviética han sufrido importantes retrocesos. En América Latina, el crecimiento económico ha sido irregular y los beneficios no se han distribuido con la debida amplitud. En el subcontinente, la India parece recientemente encaminada a una reducción sostenida de la pobreza, pero todavía no está claro si el progreso continúa y si los países vecinos seguirán ese mismo camino. Dentro de las regiones y en el interior de cada país, las diferencias en el ritmo de reducción de la pobreza son también considerables.
¿Qué podemos aprender de tan diferentes experiencias? Una manera de obtener nuevas perspectivas es preguntar a los pobres mismos acerca de sus condiciones de vida. El Banco Mundial hizo recientemente lo que constituye quizás el mayor estudio de este tipo jamás realizado: La voz de los pobres , en el que se solicitó la opinión de unos 60.000 pobres de más de 60 países. A su vez, el estudio ha servido de base para el nuevo Informe sobre el desarrollo mundial, 2000/2001: Lucha contra la pobreza , que constituye la investigación más detallada que se ha realizado sobre la pobreza en el mundo, y en el que se concentra en un único volumen una inmensa riqueza de conocimientos. Esperamos que aporte ideas valiosas para nuestra propia labor de reducción de la pobreza, para nuestros países clientes en desarrollo y para los países donantes, organizaciones no gubernamentales y otras instituciones que deseen ayudar a los pobres a mejorar su situación. Es una aspiración ambiciosa, y es mucho lo que está en juego.
Oportunidad, participación y seguridad
En el informe se sostiene que cada país debe concebir su propia estrategia de reducción de la pobreza, y que estas estrategias deberán abordar en general tres conjuntos de temas:
- Ampliar las oportunidades económicas de los pobres estimulando el crecimiento económico, consiguiendo que los mercados actúen en forma más favorable para ellos y permitiéndoles adquirir activos como tierra y educación. Casi todos los países que han reducido significativamente la pobreza en los últimos decenios han adoptado esta estrategia de una u otra forma. Los países que no han alcanzado un crecimiento económico sostenido no han sido capaces de reducir la pobreza en forma sustancial. Deberíamos observar también que los países que han conseguido impulsar el crecimiento han avanzado firmemente en la dirección de las reformas orientadas al mercado.
- Mayor participación de los pobres en las decisiones locales que repercuten en su vida y eliminación de los obstáculos sociales derivados de las diferencias de sexo, raza, etnia y rango social. Muchas veces los pobres no tienen forma de expresar sus opiniones y de protestar por el trato abusivo a manos de burócratas desconsiderados, de la policía o de delincuentes. Con frecuencia, estos problemas se viven con especial intensidad en el plano comunitario.
- Seguridad. Reducción de la vulnerabilidad de los pobres a la enfermedad, crisis económicas, pérdidas de cosechas, desastres naturales y violencia, y promoción de los medios que les permitan hacer frente a la desgracia cuando se produzca. La seguridad es una de las necesidades más importantes y frecuentemente olvidadas de los pobres. Quienes tienen una dotación mínima de activos son especialmente vulnerables a desgracias imprevistas y tienen menos capacidades que otros de asumir riesgos que podrían ser altamente rentables. La multiplicación de los activos de los pobres es uno de los medios más eficaces para que puedan hacer frente al riesgo. Otras medidas, como el microcrédito y el microseguro, los programas de transferencia de alimentos y las obras públicas, pueden ser también válidas.
Hemos aprendido mucho acerca de lo que debemos hacer para superar la pobreza. Pero a la hora de pasar a la acción, no podemos limitarnos a seguir políticas económicas razonables y concentrarnos en medidas directamente orientadas a los pobres, por muy importantes que sean. Debemos también impulsar el desarrollo de distinta manera y conseguir que los pobres puedan participar directamente en procesos abiertos y transparentes. Este tipo de apertura representará para la comunidad internacional una garantía de que podremos continuar haciendo las cosas mejor.
De todo esto se desprende un claro mensaje para los países de ingreso alto. Son ellos los que tienen la responsabilidad de abrir sus mercados y facilitar recursos reales si queremos combatir la pobreza con urgencia. Si trabajamos unidos, podemos ayudar a los pobres de todo el mundo, en Palanpur y en cualquier lugar, a adquirir el poder necesario para eliminar el sufrimiento físico y psicológico de la pobreza, y conseguir que el siglo que comienza sea un siglo de esperanza y verdadera oportunidad.





