Francia y las víctimas del terrorismo

Emilio Cárdenas
Emilio Cárdenas PARA LA NACION
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28 de febrero de 2019  • 01:28

La sociedad francesa, como muchas otras, ha sido víctima reiterada del flagelo del terrorismo . Vive bajo esa constante amenaza desde el 2015, cuando comenzó una ola criminal iniciada por el movimiento "Grupo Islámico Armado", perteneciente al desalmado terrorismo argelino y responsable de una serie de episodios violentos que dejaron nada menos que 246 franceses inocentes muertos. Entre ellos, a quienes murieron en el cobarde ataque perpetrado contra el periódico " Charlie Hebdo ", ocurrido el 13 de noviembre de 2016, en la ciudad de París .

Pero, a diferencia de muchas, la sociedad gala se ha ocupado -en conciencia- de la situación de aquellos, ciertamente muchos, que han sido víctimas inocentes de la locura terrorista.

Lo que evidentemente no ha sucedido en todas partes. Ni en nuestro país, que sufrió el inhumano azote del terrorismo a lo largo de la desgraciada década de los '70. Y en el que algunos aún consideran, equivocadamente, que los terroristas violentos fueron héroes.

El presidente galo, Emmanuel Macron , acaba de instituir una fecha, el 11 de marzo de cada año, en la que -en más- los franceses recordarán a sus víctimas del terrorismo.

Esa había sido una de sus promesas electorales concretas hechas por Macron a la Asociación Francesa de Víctimas del Terrorismo y ya la ha cumplido. Lo que es ponderable, naturalmente.

Esa fecha, en la que desde hace ya 20 años en Francia se recuerda periódicamente a las víctimas del terrorismo, tiene que ver con el atentado terrorista perpetrado en Madrid que, en el año 2004, dejó un saldo de 191 personas muertas y centenares de heridos de gravedad. Por esto la elección de la fecha es claramente un símbolo de la íntima comunidad de valores e intereses que, desde fines de la década de los 50, amalgama ciertamente a los principales países de la Vieja Europa.

Esa fecha en particular coincide también con los atentados terroristas perpetrados por Mohamed Merah en el año 2012, en las ciudades de Toulouse y Montauban.

Para Macron, el recuerdo concreto de quienes fueron víctimas inocentes del terrorismo tiene que ver también con la noción importante de apuntalar la necesaria unidad vital del propio pueblo francés. Y ciertamente tiene razón.

Había quienes sostenían que la fecha nacional francesa para recordar a las víctimas del terrorismo debía ser el 19 de septiembre, en conmemoración específica del cobarde atentado que ese día, en 1989, se produjo contra un avión DC-10 de la empresa aérea francesa UTA, que generó 170 víctimas, de las que 54 fueron ciudadanos franceses.

O, alternativamente, el 13 de noviembre, en homenaje a las víctimas del atentado perpetrado por el terrorismo islámico contra el Club Nocturno "Bataclán", en la ciudad de Paris, que dejó completamente de lado la noción de "fraternidad", que es un valor absolutamente central en el particular ideario político de los franceses.

Además, el presidente francés hizo el anuncio formal de que habrá un Museo-Memorial instalado probablemente en el propio Palacio de Justicia de Francia, emplazado en la bella Isla de la ciudad, sobre el río Sena. Este será un recuerdo expreso -y permanente- de esas víctimas inocentes, de las que en otros países simplemente "no se habla", como si ellas no hubieran existido.

El Jefe del Gobierno de Francia también informó de la creación de un centro hospitalario-universitario especial, que se encargará de proveer todo lo necesario para atender debidamente a las víctimas del terrorismo. Incluyendo asimismo a quienes sufran atentados fuera del territorio francés.

El museo recordará a un verdadero héroe contemporáneo, realmente inolvidable e indiscutido: el valiente coronel francés Arnaud Beltrame, que ofrendó ejemplarmente su propia vida, al sustituir personalmente a un rehén que estaba en manos de los terroristas islámicos, en marzo de 2018. Eso no solo es patriotismo. Es también coraje y hasta una forma de santidad.

Nuestro país necesita, creemos, establecer una fecha recordatoria similar, para demostrar a sus ciudadanos y muy particularmente a los más jóvenes -para siempre- que el camino de la violencia no conduce nunca a la paz. Ni a la reconciliación, ni -menos aún- a entendimientos o a acuerdos sociales verdaderamente libres. Sino que separa, aleja y lastima por un largo rato, lo que naturalmente no es, para nada, lo ideal.

Para indemnizar a las víctimas del terrorismo Francia cuenta con un fondo especial, con ese destino específico. Ya se han pagado más de 3.400 indemnizaciones a las víctimas y a sus familiares.

Cuando son de nacionalidad francesa, se pagan también indemnizaciones por actos de terrorismo cometidos fuera del territorio galo. Los pagos están exentos de impuestos y existe un plazo de 10 años para reclamarlos.

En la gestión de este fondo ha habido muy pocos casos de fraude.

Por todo esto, vaya nuestro caluroso aplauso a la excelente decisión del presidente de Francia, Emmanuel Macron, que de alguna manera ha elevado al altar de su patria a quienes, en sus respectivas sociedades, por las razones que fueran (incluyendo, claro está, los odios y los resentimientos) muchos olvidan e ignoran: hablamos de las frecuentemente postergadas víctimas inocentes del terrorismo.

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