
Franco Macri: "El gobierno de Menem me perjudicó"
Empresario emblemático de los años noventa, afirma que en ese entonces fue obligado a desprenderse de Sevel y acusa al ex presidente de haber sido el principal incumplidor del contrato del Correo. Ahora planea poner una fábrica de autos chinos y quiere transformar millones de tierras áridas en productivas, también asociado con los asiáticos
1 minuto de lectura'
La vida empresaria de Franco Macri, argentino por adopción nacido en Roma hace 74 años, nunca fue monótona. Ni monocorde. Aparte de sus negocios en gran parte de América latina, Macri operó en el país, durante el último medio siglo, en las áreas de ingeniería industrial y civil, exploración minera, desarrollo inmobiliario, generación y transporte de energía, tratamiento de residuos, concesión de rutas y autopistas. Y varias ramas de servicios, incluida la conflictiva concesión del Correo, que al parecer no le melló el ánimo. Por si faltaran pruebas de perseverancia, Macri, que acaba de impulsar nuevos emprendimientos en Italia e Israel, quiere poner en la Argentina, otra vez, una fábrica de autos, aunque ahora no de marca italiana sino china. Además piensa crear en el noroeste un polo de desarrollo agroindustrial luego de transformar millones de hectáreas improductivas. De esos voluminosos proyectos, de su relación con el poder político y, ciertamente, de su historia inconclusa del Correo habló con LA NACION en su oficina del piso 27 de Socma.
-¿Su estrategia actual consiste en invertir en la Argentina, invertir afuera o ambas cosas?
-No he cambiado. Más que inversiones nuevas, sigo en los sectores donde vengo invirtiendo. Quizás parezca un nuevo impulso el hecho de que tengamos el proyecto de reintegrarnos a la industria automotriz.
-¿Se reintegra?
-Ya estuvimos en esa industria, fuimos el constructor más grande de América latina, incluyendo a los extranjeros...
-¿Se puede decir que va a poner una fábrica de autos chinos?
-Todavía no podemos decir en concreto si se va a implementar. Lo vamos a estudiar a fondo y espero que mis directivos del sector puedan hablar lo antes posible con el área del gobierno que corresponde para conversar sobre la política latinoamericana y las políticas del Mercosur respecto de la fabricación de autos. Mientras tanto, estamos negociando las condiciones específicas con nuestros posibles futuros licenciatarios.
-Pero le falta hablar con el Gobierno.
-Sin conversar con el Gobierno para compatibilizar sus planes de crecimiento con nuestro proyecto es imposible asegurar que terminemos por fabricar un auto. Con los chinos estamos avanzados.
-¿En qué consiste el proyecto?
-En construir un auto económico para América latina.
-¿Qué significa económico? ¿Cuánto costaría?
-Es muy difícil decirlo. Tendrá que ser, desde ya, un precio inferior al auto más económico que hay en América latina. Pero aún es difícil precisarlo.
-¿Piensa en un solo modelo?
-Estamos estudiando un modelo de auto y un modelo de camión liviano.
-¿Qué espera del Mercosur?
A nosotros nos convendría que ese auto, por ser económico, tuviera mercado libre y se pudiera exportar todo lo que uno fabrica, sin estar sujeto a cupos o participaciones de autopartistas locales o no locales. Seguramente el Gobierno estará de acuerdo en ayudarnos a que el auto sea económico y pueda ser vendido en todos los mercados latinoamericanos.
-¿Dónde va a estar la fábrica?
-Puede ser en Berazategui. General Motors nos ha ofrecido hacerlo en su fábrica. Puede ser en la fábrica de Fiat de Córdoba.
-¿Qué discute ahora con los chinos?
-Una de las discusiones que estamos teniendo es sobre si podemos conseguir un acuerdo para América latina. Para empezar tenemos un acuerdo firmado para Argentina y, como objetivo, la penetración en toda América latina. Los chinos, que tienen tres modelos de autos que pueden ser económicos, están libres de acordar con otros países.
-Es increíble que un proyecto así no lo haya discutido con gente del Gobierno. ¿Tampoco lo hizo con Duhalde?
-No, no, no. No hablé con nadie. No me pareció lógico que uno de mis directivos, o yo, fuera a hablar con el Gobierno, como en una charla de café, para decirle: "tengo la idea de fabricar un auto". Tendremos que ir con un business plan bien concreto.
-¿Su relación con el Gobierno no quedó afectada a partir del Correo?
-Mire, yo creo que no ha sido afectada en cuanto yo no me he sentido agredido por esa decisión, una decisión apresurada. Creamos un correo entre los primeros a nivel mundial, empezando por una empresa obsoleta cuyas sucursales casi estaban en ruinas. Eso para nosotros es un gran orgullo. Cuando se nos rescindió el contrato era una empresa que estaba teniendo márgenes de ganancia muy altos, por lo cual también económicamente era claro que nosotros podíamos seguir con el proyecto. Las inversiones que efectuamos, en lugar de 150 millones de dólares/pesos fueron cerca de 800, o sea que nuestra voluntad de cumplir existió. Pagamos dos años de canon siempre esperando que los diferentes gobiernos cumplieran con las cláusulas contractuales. Y después tuvimos que sufrir la deblacle de Argentina, nos tuvimos que presentar en convocatoria, pero seguimos declarándonos deudores por el canon que iba venciendo. Siempre hubo de nuestra parte la intención -y de hecho lo fuimos haciendo- de pagar el canon. Los gobiernos anteriores no cumplieron. Se podía haber evitado la rescisión. En muchas otras privatizaciones que no han pagado cánones ni inversiones se la evitó.
-¿Espera recuperar plata?
-Sé muy poco de eso porque a partir de que la empresa no fue más mía dejé que los accionistas del Correo, con los abogados que habían elegido, siguieran el trámite legal.
-¿Usted cuánto reclama?
-Mire, yo no reclamo nada, espero volver a tener más empresas. Mis abogados reclamarán lo justo, no van a permitir que los accionistas pidan nada que no sea lógico. No queremos aprovecharnos de la renegociación.
-Usted dice que con el Correo no le respetaron las reglas de juego y a la vez quiere que el Gobierno le garantice ciertas reglas para fabricar autos. ¿No teme que se repita el problema?
-Como le dije antes, hacía cuatro años que el Correo estaba luchando para que se le respetara el contrato y realmente no era mi vocación rescindir por incumplimiento del Estado, porque siempre hubo un diálogo. Un nuevo gobierno decidió rescindir al considerar que una negociación no era conveniente. No critico esa decisión porque no conozco todas las variables de una conducción de un país. Lo que espero que se me reconozca a través de la acción de los abogados -aunque lo más lógico sería a través de una negociación directa, como se está haciendo con todas las privatizaciones- es que se cierre esa cuenta. No quiero más el Correo de vuelta, por supuesto. Quiero que se cierre la cuenta.
-Indudablemente, eso está conectado con el futuro.
-No, no, porque todas las cosas que estoy encarando las estoy haciendo con recursos y financiamientos a los cuales puedo acceder. No necesito lo que vaya a recuperar del Correo, aunque eso podría redoblar mis inversiones también en otros ámbitos. Porque usted habló del auto pero yo tengo otros proyectos mucho más importantes.
-¿Cuáles?
-Uno es un proyecto de recuperación de tierras áridas. Nosotros somos propietarios de algunos miles de hectáreas en Salta. Desde hace años que estamos estudiando el tema y hemos hecho estudios muy importantes con la Universidad Ben Gurion, de Israel. Confirmamos que son tierras muy buenas y que vale la pena acondicionarlas. Estamos conversando con el sector específico de China. Ellos tienen una empresa que se dedica a la búsqueda de tierras, porque China tiene un problema muy serio: solamente el 20 % de su superficie es cultivable y los 1300 millones necesitan más que eso.
-¿Y de quién son esas tierras?
-De privados. Hay que ir y comprarlas. El Gobierno no tiene que hacer ningún tipo de inversión. La propuesta nuestra no es venderle la tierra a los chinos sino asociarnos con ellos para producir y venderles productos, probablemente con financiamiento chino en toda la etapa de desarrollo.
-¿Piensa que quedó atrás su imagen asociada con la época de Menem? Muchos lo han visto como beneficiario del menemismo.
-En absoluto, yo no he sido para nada beneficiario del gobierno de Menem, he sido perjudicado, me ha creado situaciones en la industria automotriz por las cuales he tenido que vender, y él ha sido el principal incumplidor del contrato del Correo. Nunca he tenido una buena relación y siempre he estado criticando la actitud del ministro Cavallo, que no quería políticas activas. Creo que ha habido una fuerte campaña política efectuada por el señor (Aníbal) Ibarra, quien ni me conocía, porque nunca tuve la oportunidad de hacer obras en su gestión.
-¿Le parece que lo perjudicó Ibarra o la decisión de su hijo de volcarse a la política?
-Creo que la decisión de mi hijo, que hace diez o quince años se dedica a Boca y a la política y que no está incorporado al grupo, es un problema de él. Realmente estoy muy disgustado, porque para pelear en una cancha política el señor Ibarra se ha dedicado a decir que el candidato con el cual competía no era más apto o menos apto sino que tenía un padre que era menemista. Y como a mí no me gusta estar demasiado expuesto -fíjese que nunca he estado en televisión-, no contesté. Entonces el señor Ibarra se dedicó no se cuánto tiempo a decir "Macri tiene un padre que es menemista".
-¿Peronista usted se admite?
-Yo no soy político. Creo que los gobiernos peronistas son los que han tenido una clara decisión de crecimiento. No tenemos nada más que el peronismo. Todos esperamos del peronismo que el país siga creciendo.
-Sin embargo, permítame recordar que no sólo Ibarra lo asoció con el menemismo. También fueron miembros del gobierno actual.
-Fue Ibarra. No he escuchado a nadie del Gobierno hacer declaraciones en ese sentido. No leo todos los diarios ni miro la televisión pero sí he seguido, por informes que me pasaban, la campaña realmente lamentable que ha hecho el señor Ibarra, que además es un hombre mediocre.
-¿Lo conoce a Kirchner?
-No.
-¿Con Lavagna tiene trato?
-En la época de Alfonsín, estudiamos juntos el lanzamiento de un auto económico. Tuve una entrevista con él, en su carácter de ministro de Economía, para explicarle nuestro problema con el Correo. Al gobierno de Duhalde lo consideramos un período transitorio. Hicimos lo posible para que el gobierno cumpliera con sus obligaciones. Hubo otras privatizaciones que durante la presidencia de Duhalde resolvieron su problema. Nosotros preferimos esperar. Era demasiado apresurado para lograr que se cumpliera con el contrato. Con este gobierno no he tenido ningún contacto.
El perfil
CONSTRUCTOR
Francisco "Franco" Macri es uno de los empresarios más poderosos y más conocidos del país (aunque no es habitual que conceda reportajes). Tiene una larga lista de obras públicas y privadas en su haber, desde Atucha I hasta el edificio "Rulero".
DE SEVEL AL CORREO
En los años 80, cuando era dueño de Sevel, llegó a emplear más de cien mil personas. A fines de los 90 ganó la concesión del Correo Argentino, que el actual gobierno le rescindió. Hace poco publicó El futuro es posible, libro autobiográfico.





