
Gallina distraída
Gallina: hembra del gallo, de menor tamaño que éste, cresta rudimentaria y tarsos sin espolones. A decir verdad, la Real Academia Española no la deja muy bien parada. La pobre gallina aparece como petisa, falta de glamour y sin agallas. Por si fuera poco, para Cristina Kirchner es tonta y se hace la distraída, una rara apreciación sobre un ejemplar del género que tanto defiende la primera mandataria. Si a ella le cuesta más la jefatura del Estado por ser mujer, imaginemos con lo que deberá lidiar la desvalida gallinita a la que encima también se conoce con el nombre de "chotacabras"…
Tal vez merezca la Presidenta un abucheo cacareado en las granjas, a falta de cacerolas. O, tal vez, organizaciones avícolas la condenen a escuchar por días enteros "La gallina turuleca", esa de las patas de alambre porque pasa mucho hambre que hicieron famosa Gaby, Fofó y Miliki, o "La gallina dijo Eureka", el plumífero que tiene un hijo en la canción de Les Luthiers.
El objetivo del escarmiento será preciso: no invocarla en vano como ocurrió durante el reciente discurso presidencial de créditos para viviendas, solventados con fondos de la Anses ("Que nadie se haga el tonto ni la gallina distraída", dijo Cristina Kirchner a productores de carne y leche que –aseguró– "cobran mejor precio aquí que en Europa"). Porque si de "distracciones" se trata, no hay mejor ejemplo que los fondos de los jubilados. Se los ha "distraído" para financiar el rojo del Tesoro Nacional; para cubrir déficits ajenos como cajas provinciales, otorgar subsidios y pensiones, salvar bancos, pagar deudas con usinas y se sospecha que hasta para financiar Fútbol y Automovilismo para Todos.
Eso sí, no se iban a usar los fondos para la compra de Repsol YPF, según juró y perjuró Julio De Vido días antes de que el Gobierno confiscara la parte española de la petrolera. ¿O acaso De Vido se hace el distraído? El dicho popular reza: "Gallina distraída no pone huevos". Por eso hay que cuidarla, pobrecita. No vaya a ser cosa que entre tanta distracción conviertan en estofado a la suculenta gallina de los huevos de oro.
"Que nadie se haga el tonto ni la gallina distraída" (De la presidenta Cristina Fernández de Kirchner)







