
General Michel Aoun: un hábil y polémico aliado de Hezbollah
En un país que nuevamente se ve sacudido por las disputas internas, el líder de la principal agrupación cristiana del Líbano, el general Michel Aoun, teje alianzas con la popular milicia chiita y mueve sus piezas con un claro objetivo: forzar la caída del actual gobierno y convertirse en el próximo presidente
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En esta tierra de enfrentamientos políticos y tensiones sectarias, son pocos los dirigentes que provocan tanta controversia como el general Michel Aoun, líder de la principal agrupación cristiana.
En las últimas semanas, el general Aoun se ha convertido en uno de los impulsores de las manifestaciones opositoras que ocupan Beirut y amenazan con hacer caer al gobierno del primer ministro, Fuad Siniora. Pero esta jugada es sólo la última de una serie de sorpresas y controversias políticas que llevan décadas y que lo han convertido en una figura impredecible aquí, que viola todas las reglas de la política libanesa y que, al mismo tiempo, contribuye a aumentar la tensión en el debate político del país.
Para sus partidarios, es un De Gaulle libanés, que busca unir a un país dividido y reconstruir la confianza en sus instituciones. Para sus críticos, es un megalómano divisionista, que no se detendrá ante nada para llegar a la presidencia del Líbano.
Algunos lo acusan de que, siendo cristiano, divide a los cristianos del Líbano en campos rivales, debilitándolos, mientras que otros lo culpan de apoyar a Hezbollah, la milicia chiita que cuenta con el respaldo de Irán. Pero, principalmente, muchos dicen que el general Aoun hace populismo para beneficio propio.
Como siempre, el general Aoun se muestra insensible a las críticas. "Se puede decir que le devolví la vida a la política libanesa", dijo el general, de 71 años, en su casa en las colinas sobre Beirut. "Hasta ahora, la política aquí ha estado moribunda", añadió.
El Movimiento Patriótico Libre del General Aoun, el grupo Hezbollah y un puñado de facciones más pequeñas comenzaron sus manifestaciones el 1 de diciembre pasado. Acusan a Siniora de una corrupción que ha dejado al país con una deuda de decenas de miles de millones de dólares, y afirman que el actual gobierno no es representativo de las nuevas realidades del Líbano.
La oposición quiere que Siniora renuncie o que amplíe su gabinete para darle más intervención e incluso poder de veto, pero Siniora rechazó sus demandas e insiste en que no renunciará. Los funcionarios oficiales acusan a la oposición de estar al servicio de los intereses iraníes y sirios.
No escapa a sus opositores ni a sus seguidores lo paradójico del hecho que el general Aoun, que pasó gran parte de su vida luchando contra la dominación siria del Líbano, se una ahora a Hezbollah, a pesar de sus estrechos vínculos con Siria. Pero tales cambios de frente no son algo nuevo en él.
Dos décadas atrás, el general Aoun se destacó como jefe del Ejército Libanés, encabezado por cristianos y enfrentado a las milicias cristianas y a los sirios. Fue nombrado primer ministro del país en un gobierno interino y lideró una feroz revuelta contra fuerzas sirias, antes de que lo sacaran a bombazos del palacio presidencial, obligándolo a exiliarse en Francia en 1990. Cumpliendo con su palabra, no volvió al Líbano hasta que el último soldado sirio dejó el país.
El general Aoun defiende sus vínculos con Hezbollah diciendo que la alianza contendrá a Siria en vez de permitirle volver a ocupar el Líbano. Agrega que siempre se comprometió a buscar buenas relaciones con Siria cuando sus fuerzas abandonaran su país. Pero muchos lo acusan ahora de tratar de montarse en la ola de popularidad de Hezbollah tras la reciente guerra con Israel para así alcanzar la presidencia cuando el presidente pro sirio Emile Lahoud termine su mandato este año. La guerra de 34 días fue vista mayormente como una victoria para Hezbollah.
Certezas y dudas
El general Aoun no oculta su deseo de ser presidente, papel reservado a los cristianos en el complejo sistema político sectario del Líbano. Pero muchos dudan de que vaya a ser el mejor candidato de compromiso, y de que logre reducir efectivamente las tensiones cuando termine la actual crisis de movilizaciones y boicots.
"Por supuesto que quiero ser presidente", dijo. "Al principio no me interesaba tanto, pero debido a que había tanta obcecación en mi contra y las cosas se pusieron tan difíciles, ahora estoy decidido a convertirme en presidente. Tengo el respaldo y la popularidad para hacerlo". Su base de apoyo es la clase media cristiana, que siente que pierde terreno frente a las demás comunidades libanesas.
A diferencia de muchos políticos de su país, el general Aoun es de origen humilde, hijo de una familia maronita pobre de Haret Hreik, que se convirtió en un bastión de Hezbollah en los suburbios del sur de Beirut en la década de 1980. Sus partidarios resaltan sus orígenes humildes, diciendo que eso le da experiencia para enfrentar problemas como la corrupción, superar divisiones arbitrarias y lograr la inclusión de todos los sectores.
"Para nosotros representa la soberanía y la dignidad", dijo Gebran Bassil, miembro desde hace mucho tiempo del Movimiento Patriótico Libre del general Aoun y esposo de la hija del líder cristiano. "El general no es parte del sistema corrupto local, que es la razón por la que los políticos se oponen tanto a él", señaló.
Nayla Mouawad, la ministra de Asuntos Sociales del Líbano, dijo que le llamó la atención la capacidad del general Aoun para convertir la política en consignas cuando lo conoció a mediados de la década de los ochenta, pero que hace mucho advirtió que tenia ambiciones excesivas. "Claramente, quiere ser presidente", dijo, y agregó que le advirtió a su marido, René, asesinado en 1989, que desconfiara de las intenciones del general Aoun. "Le dije a mi marido que cuando se le metiera en la cabeza al general ser presidente tuviera cuidado".
Son pocos, sin embargo, los que esperaban una alianza con Hezbollah, grupo que, a primera vista, parece diametralmente opuesto a los objetivos del Movimiento Patriótico Libre.
La sombra de Irán
Respaldada por Irán, Hezbollah es la única milicia armada que queda en el Líbano; el general Aoun es el gran promotor de un estado fuerte y opositor de las milicias. Además, es contrario a la interferencia extranjera en el Líbano, pero Hezbollah es financiado casi totalmente por Irán.
El general Aoun señala que la alianza no debe ser vista de modo diferente de la que se dio en su momento entre Hezbollah y la actual coalición gobernante, que permitió a sus integrantes obtener numerosos escaños en las elecciones de 2005.
De todos modos, la alianza sorprendió tanto a los partidarios del general Aoun como a sus oponentes. "Recuerden que Hezbollah era el diablo hace un año y medio para nosotros", comentó Bassil. "Nosotros éramos los únicos que no teníamos diálogo con ellos".
El año pasado, el general Aoun se acercó al líder de Hezbollah, el sheik Hassan Nasrallah, y dijo que todavía quería quitar a Hezbollah sus armas, pero recién cuando tuvieran respuesta las principales reivindicaciones del grupo contra Israel y el gobierno.
"No es que ame a Hezbollah", dijo el general Aoun en una entrevista reciente. "No estoy tratando de defender a Hezbollah sino de encontrar una solución con ellos, porque un choque con ellos podría destruirnos".
Esa honestidad, dicen los dirigentes de Hezbollah, generó confianza en el general Aoun. "Creó confianza entre chiitas y cristianos", observó Ghaleb Abu Zeinab, miembro del politburó de Hezbollah. "No queremos crear una república islámica, queremos relaciones diplomáticas y normales con Siria y queremos una democracia de consenso, y lo mismo quiere el Movimiento Patriótico Libre".
Un papel más relevante
Algunos analistas dicen que la alianza ayudó a estabilizar la situación en el Líbano después de la guerra, además de reorientar la atención de Hezbollah y llevarla de los de asuntos regionales a los locales. "Ayudó a mostrar las verdaderas posiciones de Hezbollah y cómo ve al Líbano", indicó Abu Zeinab. "Ayudó a que el partido se viera más como un partido libanés", añadió.
Después de años de ocupar el tercer lugar, detrás de los sunnitas y los cristianos, los chiitas del Líbano exigen tener un rol de mayor peso en la política nacional, una gravitación más acorde con su proporción en la población. El general Aoun dio respuesta a ese cambio, según los analistas.
Aun así, incluso sus partidarios a menudo se sienten incómodos con esa alianza y con la falta de resultados que han tenido hasta ahora manifestaciones. El viernes, de hecho, la oposición decidió continuar con las sentadas permanentes frente al palacio del gobierno en Beirut "hasta que sus reclamos sean escuchados". Esto supone esencialmente el logro de dos objetivos: la formación de un gobierno de unidad nacional y la convocatoria a elecciones anticipadas. El gobierno de Siniora, respaldado por Estados Unidos y la Unión Europea, no ha cedido a estos reclamos e incluso ha agitado el fantasma de una nueva guerra civil en el país.
"Si yo estuviera en su lugar quizás tampoco me sentiría cómodo con como están las cosas ahora", dijo el general Aoun en alusión a sus seguidores. "Pero yo tengo visión infrarroja, incluso infraverde. Puedo ver lo que hay hacia delante y eventualmente clarificaré las cosas para que las entiendan".
LA NACION y The New York Times
Quién es
Familia maronita
Michel Aoun nació el 17 de febrero de 1935 en el seno de una familia maronita pobre. Su educación fuertemente religiosa no fue un impedimento para que ya en aquellos años entablara amistad con niños musulmanes.
"El general"
Popularmente conocido como "el general", en 1956, luego de finalizar sus estudios secundarios, comenzó su carrera en la academia militar. Años más tarde recibiría entrenamiento en Francia y los Estados Unidos.




