
Graciela y Chupete, cabeza a cabeza
EL nerviosismo que ha provocado el inicio de la guerra de las encuestas entre Fernando de la Rúa y Graciela Fernández Meijide tiene su principal explicación en el hecho de que, aunque se empeñen en desmentirlo, muy pocos dirigentes de la alianza UCRFrepaso están convencidos de concurrir a unas elecciones internas abiertas cuya reglamentación todavía está en pañales.
Hasta ahora se apostó en la coalición opositora a que el consenso para una fórmula presidencial podría estar determinado por las encuestas. Pero pocos han tenido en cuenta que la volatilidad de la opinión pública podría complicar sobremanera tales planes.
"Ahora sí que no me van a bajar de la candidatura", enfatizó la postulante presidencial del Frepaso, luego de la presión pública que ejercieron representantes del radicalismo para que ella diera un paso al costado, apenas verificado el acortamiento de la ventaja que le lleva a De la Rúa por algunos sondeos de opinión.
La frase de la diputada Fernández Meijide parece clara. Da a entender que está dispuesta a luchar en una elección interna abierta sí o sí. Pero al mismo tiempo revela que hasta no hace mucho estaba plenamente dispuesta a discutir una fórmula de consenso que evitara la confrontación en las urnas.
Hay otro dato más grave que siembra dudas sobre la real predisposición de las dos fuerzas en pugna a enfrentarse en una elección interna abierta: es el profundo desconocimiento sobre cómo se hará esa contienda, prevista para el 29 de noviembre.
Se sabe que podrán votar los afiliados a la UCR y a los partidos que integran el Frepaso y se ha dicho que también estarán invitados a concurrir todos los independientes. Pero aún no hay certezas sobre si éstos podrán sufragar presentando simplemente su DNI o si, previamente a los comicios, deberán inscribirse en un padrón especial. Tampoco está del todo claro si estarán en condiciones de sufragar aquellas personas afiliadas a terceras fuerzas, como el justicialismo, y cómo se hará para controlar que no voten si efectivamente se les coarta esa posibilidad.
Otra duda surge del hecho de que, pese a que parecía resuelto que quien ganara la interna fuera candidato a presidente y que quien resultara segundo lo acompañara en el binomio para 1999, nadie descarta otras alternativas. Por ejemplo, hay dirigentes frepasistas que sueñan con atraer a un representante de un partido provincial, como el demócrata mendocino Carlos Balter, para el segundo término de la fórmula.
Fantasmas de la democracia
El fantasma de las desordenadas elecciones internas abiertas que protagonizaron José Octavio Bordón y Carlos Chacho Alvarez en 1995 -cuyo verdadero resultado hasta hoy está en duda, pese a que se le adjudicó el triunfo al mendocino- sobrevuela las mentes de los dirigentes de la Alianza.
Todos dicen amar la democracia y el crecimiento político. Pero ambos imponen desafíos que a veces provocan temores. Aunque cueste creerlo, hay líderes de la Alianza que parecen tenerle miedo a la democracia. Y ese miedo no sólo está presente en los allegados a uno de los precandidatos presidenciales.
Frente a la embestida radical tras la encuesta de Gallup publicada por La Nación el domingo último, que apenas le daba un punto de ventaja a Fernández Meijide sobre De la Rúa y que proyectaba una victoria de éste si se tomaba exclusivamente a los encuestados que aseguraban su participación en las elecciones, el Frepaso decidió algunos cambios en su estrategia.
Su principal conclusión es que se debe mostrar a Graciela como "la candidata de la sociedad civil". Es una sutil forma de presentar a De la Rúa como "el candidato de un aparato partidario".
Aunque la tendencia de los últimos meses confirme un acercamiento notable de De la Rúa, hay datos que resultan alentadores para la diputada del Frepaso.
"Fernández Meijide tiene mayor penetración que De la Rúa en los sectores bajos y medios bajos. Como éstos conforman la mayor parte del electorado, debemos concluir que cuanta más gente vaya a votar, mayores serán las probabilidades de ganar de la postulante del Frepaso", sostiene la socióloga Graciela Romer.
Su colega Enrique Zuleta aporta otra visión interesante: "De la Rúa no puede ser presidente sin Fernández Meijide y ésta tampoco puede serlo sin ganarle a De la Rúa". La lectura de esto es que el postulante radical requiere por lo menos que la diputada del Frepaso sea su compañera de fórmula o candidata a gobernadora bonaerense para captar sectores tradicionalmente peronistas, del mismo modo que Fernández Meijide necesita imponerse en una interna para persuadir a todo el radicalismo de apoyarla en 1999.
La óptica empresarial
Hay una cuestión que tal vez preocupe más que las encuestas a los frepasistas: las dificultades para torcer las preferencias de la mayor parte del empresariado, que hoy está más cerca de De la Rúa.
El balance del paso de Fernández Meijide por Nueva York, de acuerdo con empresarios que participaron de un encuentro organizado por The Economist, es que la candidata mostró sensatez, honestidad y buena fe, pero no necesariamente solidez técnica. La síntesis quizá la brindó un alto directivo del Chase Manhattan Bank, ante un interlocutor argentino: "Yo a esta señora le daría plata con la certeza de que no se va a quedar con ella, pero con la duda sobre si la invertirá de la mejor manera".







