Gran historia melodramática

Sobre Los dos hoteles Francfort, de David Leavitt
Armando Capalbo
(0)
9 de agosto de 2015  

En el verano de 1940, Lisboa es una capital neutral que, por su ubicación en el extremo del mapa europeo, deviene temporario refugio de toda clase de personas civiles y militares, de las más disímiles procedencias, en busca de un pasaje marítimo hacia Estados Unidos o cualquier otro lugar de América que los aleje del nazismo en acecho. Ésos son el escenario y el tiempo histórico que toma David Leavitt (Pittsburgh, 1961), uno de los grandes estilistas de la narrativa estadounidense de hoy, en Los dos hoteles Francfort, novela que cautiva por su ensamble de melodrama histórico y relato psicológico.

Dos matrimonios estadounidenses con amplia experiencia en la expatriación europea se conocen en el ocio inevitable de esa espera en la capital portuguesa, y se hacen amigos: Peter y Julia Winters, y Edward e Iris Freleng. La última pareja es la máscara perfecta de la sofisticación, el roce con la alta sociedad y el diletantismo bohemio y artístico. Peter y Julia representan, en cambio, otra clase de expatriados: ella ha escapado de su Nueva York natal para evadirse de una sórdida trama familiar y esconde sus orígenes judíos; él es vendedor en una importante multinacional automotriz en París y quien ha salvado a su mujer de la debacle psicológica. La complejidad del vínculo que se urde entre las dos parejas supera el encuentro casual, destinado a ser una simple anécdota en el accidentado regreso de todos los personajes hacia su país, en un buque, el Manhattan, que zarpará pocos días más tarde en dirección a Nueva York.

Con inusitada audacia, y para ahuyentar fantasmas de su propio vacío, Edward seduce a Peter y lo conduce a una aventura sexual que sorprende a ambos por su intensidad, acostumbrados a sus papeles guiados por las convenciones del matrimonio burgués. Traspasados prejuicios y tabúes, redescubierta la homosexualidad no como vía de escape sino como conflicto sentimental, empiezan a entrecruzarse tensiones solapadas y a aflorar las mentiras y verdades que hasta entonces sostenían ambos amores conyugales.

El refinado melodrama histórico de Leavitt (autor de ficciones clave de temática gay, como El lenguaje perdido de las grúas y Arkansas) se nutre del contexto sórdido y desesperanzado de los refugiados de guerra, y hace alarde de una minuciosa documentación y color local. También retoma con energía la expatriación como subgénero clave de la narrativa estadounidense, una tradición que, según sugieren muchas pistas del texto, cabe releer y revisar. Una exquisita mélange de referencias señala a Henry James, Edith Wharton, Gertrude Stein, Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway como los grandes artífices de la voz estadounidense en Europa.

Además de estos dos ejes de composición -el modelo melodramático, con toques hollywoodenses; la recuperación como tema de los estadounidenses afincados en Europa-, Leavitt ausculta, como ocurría en buena parte de aquella literatura modernista, la escritura como problema. Los Freleng se esconden tras el seudónimo de Xavier Legrand, un inexistente autor francés supuestamente traducido por ellos al inglés, que goza de un enorme éxito como narrador de policiales de intriga. La tía de Julia Winters (refugiada también en Lisboa) es una escritora de moda que, bajo el seudónimo de Georgina Kendall, se regodea en la temática de la alta sociedad europea y de la vida privada de celebridades. Y el propio narrador, Peter, ofrece una autoficción, o bien una larga confidencia novelada, en la que, en el último tramo del relato, se pregunta cómo narrar lo vivido.

La trama va tendiendo lentamente su peligrosa ambigüedad. Las principales víctimas de la angustia son Edward y Julia. El primero ahuyenta una prolongada depresión con episodios suicidas. La segunda, lejos de sentirse aliviada por volver a Estados Unidos, pretende permanecer en Portugal para olvidarse del profundo sentimiento de culpa que la obsesiona y la vuelve ciega ante el affaire de su marido. En un prístino homenaje a Graham Greene -escritor al que Leavitt admira-, y con una Lisboa que adquiere su propio protagonismo, Los dos hoteles Francfort narra una gran historia de traiciones cruzadas.

LOS DOS HOTELES FRANCFORT

Por David Leavitt

Anagrama

Traducción: Jesús Zulaika

302 páginas

$ 265

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.