Guinness disputado
Sonó lógica la propuesta de Nancy Pazos, con la complicidad de Arturo Puig –ambos invitados a la mesa de Mirtha Legrand–, cuando le dijo a la casi centenaria conductora que ella en persona se iba a ocupar de los trámites necesarios para inscribirla en el Guinness World Records. Dicha organización mide los logros mundiales inalcanzables y, en ese sentido, por su edad y por su permanencia en pantalla, la diva eterna podría aspirar perfectamente a esa cucarda.
Pero hay un problemita: el naturalista británico Sir David Attenborough –hermano de Richard, el cineasta del mismo apellido, director de Gandhi, que ganó ocho premios Oscar–, si bien es cuatro meses menor que la Legrand, lleva más tiempo en el aire que ella.
Cuentas claras: Attenborough es una figura habitual de la pantalla chica desde 1953 y Mirtha Legrand, desde 1958 (y con sus mesas, a partir de diez años más tarde). Al aportar a la tele documentales, la presencia del inglés en cámara ha sido intermitente y no continuada. Pero ese también es el caso de Mirtha, que sea por censura directa o indirecta, y por largos momentos en que no fue contratada, tampoco estuvo en el aire sin parar. Una batalla cuerpo a cuerpo.




