
Hacia una democracia de oro en China
Según información de The New York Times y La Nación, los empleados administrativos y el pueblo de China compran oro. En tiempos de incertidumbre ante la crisis inmobiliaria china, los consumidores se vuelcan al oro masivamente, y solo podemos atisbar lo que eso significa económicamente y, como diría Marx, políticamente. El inmenso proletariado inversor en oro ya no será proletario. El oro cambiará al marxismo y muy probablemente a China.
El oro chino competirá con los semiconductores de Taiwán. Se avecina una relativamente libre concurrencia china. El consumidor chino busca una seguridad áurea –perdón por el lirismo literario–, una certeza vital, alimentaria y a la vez lujosa. La democracia china ahorra en oro. ¿Qué harán las demás democracias del mundo? La cosa es mayúscula. Los que pueden, bien o mal, manipular el valor del oro han de prestar mucha atención, pues la fiebre china puede convertirse en epidemia mundial. Antes los chinos exigían plata. Ahora oro. Una joven dice: “Yo sigo trabajando mucho, para ahorrar mucho más y comprar oro”. ¿Quién ganará la plusvalía laboral? Ni la invasión de Ucrania, ni la guerra en la Franja de Gaza pueden compararse con la disparada china.
Los chinos saben lo que es trabajar y producir. Y su fuerza de producción podría alcanzar una liberalización áurea insospechada e insospechable. El Banco Central de China aumenta sin parar sus reservas de oro con preferencia a los bonos estadounidenses. No es impensable que los pequeños inversores chinos adquieran bonos de países extranjeros o chinos. Sería bien difícil predecir qué harán los chinos con los bonos de la deuda externa de Estados Unidos. Un asunto que la Reserva Federal y sobre todo el Congreso de EE.UU. tendrá que considerar. La democracia económica china será materia de examen.
El control del precio del oro podrá entrar en crisis por la incalculable tenencia de oro por el pueblo de China. Pero obviamente el asunto no terminará allí. Los inversores de todo el mundo se verán interpelados por las nuevas alzas de la cotización del oro. ¿Qué inversiones podrían competir con el oro? Todos los portafolios empezarán a adquirir algo de oro o aun a subir su porcentaje. La demanda de oro sería gradual pero sostenida. Entonces surgirían nuevos interrogantes.
¿La posibilidad de un alza incontrolable del oro podría poner en crisis al dólar como moneda internacional? Al menos se plantearía la comparación del valor del oro con la tasa de interés del bono de EE.UU. Naturalmente eso influiría en todas las inversiones bursátiles. Se presentaría una batalla entre valores que deberían medirse con el oro. Ahora bien. También el oro tendrá un límite o techo. Pero no será fácil establecerlo si su demanda se acrecienta fluidamente. Los valores pueden retenerse a la baja, pero no indefinidamente.
Puede consolidarse un hecho nuevo, estremecedor, y es que el control de precio del oro haya cambiado de manos fuertes. Hay fondos chinos que comercian con oro. Tal vez haya ventas internacionales y otras contrataciones con precios en oro. No lo sabemos. No hay ningún valor chino que aventaje al oro, salvo objetos de arte o piedras preciosas no fungibles. El oro vence a las acciones chinas y a los bienes inmuebles chinos. China está cambiando sus reservas de bonos de la deuda norteamericana por el oro. JP Morgan decía: “El único dinero es el oro. Todo lo demás es crédito”.




