Hermanos fundadores

Por Julio César Moreno Para LA NACION
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6 de mayo de 2003  

¿Cómo se construye una nación? ¿Cómo se recuperan los países de las grandes crisis? Hay múltiples respuestas a estas dos preguntas, que en realidad pueden resumirse en una sola, ya que salir de una gran crisis es como refundar una nación. Es el desafío para la Argentina, que atraviesa una crisis (económica, social, política y moral) que afecta las bases mismas de la nacionalidad.

En la respuesta a esos interrogantes, los historiadores prefieren investigar los hechos, reconstruir los escenarios reales y hacer un retrato de los personajes, y de las relaciones entre ellos, lo más fidedigno posible. El historiador norteamericano Joseph J. Ellis, de la Universidad de Yale, sigue esa línea en su libro Founding Brothers , que traducido al español sería "Los hermanos fundadores".

A la idea de que quienes diseñaron y crearon los Estados Unidos tienen la categoría de "padres fundadores", o sea, grandes visionarios que tenían ideas muy claras y coherentes sobre lo que había que hacer, Ellis contrapone una idea diferente: que en realidad Adams, Franklin, Jefferson, Hamilton, Madison o Washington eran "hermanos fundadores", es decir, hombres que no siempre coincidían, que se reunían y tenían grandes discusiones sobre lo que debería ser la nueva república. De ese debate -añade Ellis- surgieron las grandes líneas que iban a predominar en la historia norteamericana, desde un sistema político e institucional que se iba a mantener inamovible a lo largo de más de dos siglos hasta tendencias contrapuestas como aislacionismo y expansionismo, o liberalismo y conservadurismo.

La Argentina también tuvo sus "hermanos fundadores", aunque tal vez más dispersos en el tiempo: la generación de 1837, el ciclo de los grandes estadistas (Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Roca), la generación de 1880. Sin olvidarse de Rivadavia, que fue un precursor. Curiosamente, nuestros "hermanos fundadores" tuvieron más en cuenta al joven modelo norteamericano que a Europa, de la que, sin embargo, se sentían tributarios culturalmente. Una de las fuentes de inspiración de las Bases de Alberdi fue la Constitución y el régimen federal de los Estados Unidos, además de la propia realidad argentina. Sarmiento trajo de América del Norte las ideas de un mercado nacional integrado y articulado, la alfabetización de la población, la desconcentración de la propiedad de la tierra, la modernización de la agricultura y la distribución del bienestar a sectores cada vez más amplios (lo recuerda Tulio Halperín Donghi).

Pero hubo una diferencia: los "hermanos fundadores" de Estados Unidos tuvieron pleno éxito en el proyecto de construir una gran nación, mientras que el éxito de los nuestros fue parcial. La Argentina también fue una gran nación, pero con una falla inicial: la idea rivadaviana y sarmientina de una gran democracia rural fracasó, al igual que la idea federal. Las constantes migraciones del interior a Buenos Aires dieron lugar a una deformación demográfica colosal y crearon el monstruo del Gran Buenos Aires.

De todos modos, retomar la senda de nuestros "hermanos fundadores" no sería mala idea, sobre todo ahora que está en juego el sillón de Rivadavia, que, cabe recordarlo, fue uno de ellos.

El autor es licenciado en filosofía y periodista.

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