
"Hubo gente que generó los saqueos de modo deliberado"
Lo dice Felipe Solá, que no cree en la espontaneidad de los alzamientos, aunque la teoría del complot nunca pudo probarse Por María José Lucesole
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LA PLATA .- Mediodía. Sensación térmica: 30 grados. Pero había algo que sofocaba más que el calor brumoso de diciembre. Era un rumor candente: 13.00, estallido social. 13.05 un grupo de encapuchados daba el grito de avanzada. Y Moreno se convertía en tierra arrasada.
Una turba desaforada corría por la hirviente capa asfáltica de la ruta 23. Tiraba piedras. Primero entró en un supermercado. Luego, en un frigorífico y en una carnicería y en una pizzería y en otro supermercado... Y otro y otro Los comerciantes cargaban escopetas y armas cortas con municiones de guerra, dispuestos a resistir o repeler el ataque.
Las imágenes del saqueo se repetían a lo largo de la jornada en todo el Gran Buenos Aires. En todo el país.
A cinco años de aquellos sucesos -que culminaron con 289 saqueos y 18 muertos-, protagonistas directos de aquella historia volverán a situarse imaginariamente en aquel tórrido diciembre, en el conurbano bonaerense, para intentar explicar la violencia colectiva que precedió a la renuncia del ex presidente, Fernando De la Rúa.
"Estoy seguro: hubo gente que generó los saqueos de modo deliberado", dice el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, al recordar aquel 19 de diciembre de 2001, bajo otro sol abrasador de primavera. Pero cuando se le pregunta si cree que los desmanes contaron con el aval del entonces senador por Buenos Aires, como muchas veces se murmura, Solá no deja lugar a dudas: "Yo no creo que Duhalde haya movido un dedo para generar caos".
De todos modos, sobre la teoría del complot -que llevó a De la Rúa a iniciar una causa judicial- el entonces vicegobernador sugiere pero no confirma: "En algunos casos se vio gente semiuniformada circular con jeeps y walkie talkies, pero nunca se comprobó", afirma.
En cambio, Juan José Alvarez, que por entonces era el ministro de Seguridad bonaerense, es categórico: "Nadie ha aportado un solo dato concreto respecto del complot. ¿Sabe por qué? Porque no existió".
Para el sociólogo Javier Auyero, profesor en la Stony Brook de Nueva York y autor de La política de los pobres y Clientelismo político , las caras ocultas, "en muy raras ocasiones la violencia colectiva es espontánea. En 2001 hubo elementos de espontaneidad, pero también muchos elementos que apuntaron a la coordinación, explícita o implícita, entre vecinos que buscaban mercadería, dirigentes partidarios con distintos grados de poder político y policías".
Según Auyero, "una serie de mecanismos activados por dirigentes políticos y policías se pusieron en juego en los saqueos. Se crearon oportunidades para actuar, desprotegiendo a zonas comerciales, se hicieron circular rumores sobre inminentes saqueos o sobre distribución inmediata de comida, la policía participaba en algunos saqueos y se hacían circular rumores sobre la invasión de un barrio contra otro".
En este clima de zozobra, el 18 de diciembre de 2001, Solá se reunió con tres funcionarios alineados con el entonces gobernador Carlos Ruckauf: el ministro de Seguridad, Alvarez, el intendente de La Matanza, Alberto Balestrini, y el entonces intendente de Moreno, Mariano West.
El objetivo: planificar el operativo de seguridad, al caer la noche en el Gran Buenos Aires.
"Aquella noche hubo una terrible ola de rumores que corrió como una bola de nieve: en tal barrio o en tal otro iba a ver saqueos. Al día siguiente fueron los episodios. Nos juntamos en el Banco Provincia: Ruckauf, sus ministros y los intendentes del conurbano. Estos estaban absolutamente aterrorizados. Preocupadísimos. Mi sensación es que ninguno de ellos había propuesto un saqueo. O, si alguno lo había propuesto, se le había ido de las manos", desliza Solá.
"Tengo una pistola calibre 32 y granadas", admitió aquel día ante esta cronista Pablo, un comerciante, de Moreno.
Frente a la turba descontrolada, unos 50 efectivos de la policía bonaerense, con itakas, postas de goma, máscaras antigás y gases lacrimógenos, miraban. Armado con escopeta y chaleco antibalas, el subcomisario Fernando Fiorentino admitía: "Son demasiados focos de insurgentes". A las 14, cuando el grupo antidisturbios de la policía se preparaba para actuar, el intendente West y el arzobispo de Moreno, Fernando Bargalló, lideraban una marcha hacia la Capital Federal, para pedir la renuncia del entonces Presidente.
A su alrededor, continuaban los saqueos. Se respiraba miedo. West fue acusado, luego, de haber entregado tierras a los presuntos organizadores del desorden callejero.
"Si hubiera formado parte de algún complot, hubiera estado escondido. No en la calles", dice West a cinco años de los hechos. Y agrega: "No puedo descartar la existencia de gente que haya organizado los saqueos. Yo no lo hice", dice él.
Para Solá, se pretendió acusar al intendente de Moreno "porque encabezó una marcha para sacar a la gente de los saqueos e ir a protestar a Plaza de Mayo. Podrá haber sido ingenuo, pero tenía buena fe", asegura.
Sin embargo, no lo creyó así el ex presidente De la Rúa, que acusó al justicialismo bonaerense de generar violencia en las calles.
¿Quién podría haber planeado los saqueos, entonces? Esta vez, Solá responde con evasivas.
Empieza el gobernador: "Hubo un juez que actuó. Una causa desconozco si todavía está abierta "
Hace una pausa. Continúa: "Estas son las cosas increíbles de la Argentina ¿no?"
Sí: increíble.
La causa por el presunto complot contra Fernando de la Rúa que Solá desconoce tiene 25 cuerpos y una habitación entera cubierta por videos y pruebas documentales. La mayoría son diarios e informes de prensa. No hay imputados, ni procesados.
A lo largo de cinco años, poco hizo la justicia para esclarecer este episodio. El más dramático desde el retorno de la democracia, en 1983.
Nadie va a confesar que armó un complot, si lo hubiera hecho, argumenta una fuente con acceso a la causa, en el Juzgado Federal N° 9, a cargo del juez Octavio Aráoz de Lamadrid.
"Uno puede demostrar que muchos dirigentes peronistas estuvieron involucrados en los hechos. Pero de ninguna manera se puede decir (o al menos yo no obtuve esas evidencias en mis investigaciones) que los saqueos fueron organizados por el PJ", concluirá Auyero, autor también de Zona Gris. Violencia colectiva en la Argentina Contemporánea .
Un dato es certero para el sociólogo: en la Argentina, la amenaza de violencia colectiva se utiliza para acumular capital político.
Los saqueos muestran esto.





