publicidad
OPINIÓN

IA: no alcanza con prohibir: es hora de enseñar

Ética digital, inteligencia artificial y responsabilidad penal en la adolescencia

4'
Colegio Carlos Pellegrini, donde se denunció que circulaban fotos de alumnas desnudas generadas con IA
Colegio Carlos Pellegrini, donde se denunció que circulaban fotos de alumnas desnudas generadas con IAPilar Camacho
Marcela Campagnoli
Por Marcela CampagnoliPara LA NACION
Compartir

La investigación judicial por la difusión de imágenes falsas de alumnas desnudas, creadas mediante inteligencia artificial, volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cómo es posible que decenas de adolescentes participen de una conducta tan grave sin advertir las consecuencias que puede tener?

La respuesta no está solamente en la tecnología. Tampoco únicamente en la Justicia.

Está, sobre todo, en la enorme distancia que existe entre el mundo digital que habitan nuestros jóvenes y la escasa educación que reciben para desenvolverse responsablemente dentro de él.

Durante décadas enseñamos Educación Vial para evitar accidentes en las calles. Enseñamos normas de convivencia porque entendimos que vivir en sociedad requiere aprender límites. Sin embargo, permitimos que una generación entera ingrese al universo digital prácticamente sin educación ética.

Hoy un adolescente lleva en su bolsillo una herramienta con una capacidad de daño infinitamente superior a la que tuvieron generaciones anteriores. Con un teléfono puede humillar, extorsionar, amenazar, difundir imágenes íntimas, realizar ciberacoso o fabricar fotografías falsas mediante inteligencia artificial que destruyan la reputación de otro compañero en cuestión de segundos.

publicidad

Muchos creen que están haciendo una broma. La Justicia puede interpretar otra cosa.

Una ley que cambia el escenario

En septiembre comenzará a regir la Ley 27.801, que incorpora un nuevo régimen de responsabilidad penal juvenil y reduce la edad de imputabilidad a 14 años para determinados delitos.

La discusión pública se concentró casi exclusivamente en si era conveniente o no bajar la edad. Pero quedó pendiente una pregunta mucho más importante. ¿Quién les explicó a los adolescentes qué conductas pueden convertirlos en responsables penalmente?

Son muy pocas las instituciones educativas que incorporan sistemáticamente contenidos sobre ética digital, inteligencia artificial, salud mental, emociones y responsabilidad penal.
Son muy pocas las instituciones educativas que incorporan sistemáticamente contenidos sobre ética digital, inteligencia artificial, salud mental, emociones y responsabilidad penal.Dean Lewins/AAP Image VIA AP
publicidad

La ley presume que todos la conocen. Ese principio jurídico resulta razonable para los adultos. No necesariamente para chicos de 14, 15 o 16 años que jamás recibieron una clase sobre delitos digitales, inteligencia artificial, privacidad o responsabilidad en redes sociales. No podemos exigir conocimiento donde nunca hubo enseñanza.

Un cerebro todavía en construcción

La neurociencia lleva años demostrando que el cerebro adolescente aún está madurando.

Las áreas vinculadas al control de impulsos, la evaluación de riesgos y la anticipación de consecuencias terminan de desarrollarse recién alrededor de los 25 años.

Eso no elimina la responsabilidad. Pero sí explica por qué los adolescentes son especialmente vulnerables a actuar bajo presión del grupo, buscar aprobación inmediata o minimizar los riesgos de sus actos.

publicidad

Por eso educar antes de sancionar no es un gesto de ingenuidad. Es una estrategia inteligente de prevención. Un joven informado toma mejores decisiones. También una responsabilidad para las familias. Existe otro aspecto del que casi no se habla. Cuando un menor provoca un daño, no solo puede enfrentar consecuencias penales.

Sus padres también pueden verse alcanzados por responsabilidades civiles derivadas de los perjuicios ocasionados.

Una imagen íntima difundida, una fotografía manipulada con inteligencia artificial o una campaña de hostigamiento digital o cualquier otro delito, pueden generar reclamos económicos de enorme magnitud para toda una familia. Muchas veces los padres descubren lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde.

La escuela tiene un nuevo desafío

En los últimos meses tuve la oportunidad de conversar con cientos de estudiantes, padres y docentes de distintos colegios. La conclusión se repite una y otra vez. Los jóvenes quieren hablar de estos temas.

publicidad

Quieren entender cómo funciona su cerebro, qué hace la inteligencia artificial, cuáles son los límites legales y cómo protegerse, de los actos que habitualmente cometen como si fueran “travesuras” y son delito.

Pero son muy pocas las instituciones educativas que incorporan sistemáticamente contenidos sobre ética digital, inteligencia artificial, salud mental, emociones y responsabilidad penal. Seguimos enseñando contenidos del siglo XX para problemas del siglo XXI.

La verdadera prevención

Cada nueva tecnología traerá nuevos desafíos. No podremos prohibir todas. Tampoco judicializar cada conflicto adolescente. Lo que sí podemos hacer es educar. Explicar antes de que ocurra. Informar antes de que alguien resulte víctima. La inteligencia artificial llegó para quedarse. La Ley 27.801 también. Lo que todavía estamos a tiempo de construir es una verdadera política pública de educación preventiva que combine ciudadanía digital, ética, salud mental, funcionamiento del cerebro adolescente y conocimiento de las consecuencias legales de cada conducta.

Porque un adolescente informado no solo evita convertirse en autor de un delito. También aprende a respetar la dignidad de los demás y a proteger la propia. Y esa, probablemente, sea la forma más inteligente de prevenir la violencia digital antes de que llegue a los tribunales. La mejor política criminal no comienza en un juzgado. Comienza en un aula. Porque cuando un adolescente comprende cómo funciona su cerebro, conoce la ley y aprende ética digital, toma mejores decisiones antes de hacer clic.

publicidad
Marcela Campagnoli
Por Marcela CampagnoliPara LA NACION

Exdiputada nacional

LA NACION
Conforme a
The Trust Project
Tipo de trabajo:
Opinión