Jorge Brito, un banquero con buenas inversiones de capital político

Audaz en los negocios, inversor de buen olfato y mejores vinculaciones, el titular del Banco Macro siempre se las arregló para estar cerca del poder de turno; aunque un sector del kirchnerismo desconfía de él, ahora se lo asocia a Boudou y al levantamiento de la quiebra de la ex Ciccone
Florencia Donovan
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15 de abril de 2012  

No pocos se sorprendieron cuando el 25 de junio de 2011 Cristina Kirchner anunció que Amado Boudou sería quien la acompañaría en la fórmula electoral. Esa noche, la nueva figura estrella, eligió la casa del banquero Jorge Brito para festejar la buena noticia. Fueron pocos los que participaron del encuentro. Además de Jorge Pablo Brito, hijo mayor y mano derecha del banquero, entre los pocos convocados estuvieron Claudio Cirigliano, dueño de TBA, y el ex de Susana Giménez Jorge "Corcho" Rodríguez.

La realidad es que Brito siempre supo tener buenas relaciones con el poder de turno. Si bien fue en las últimas semanas que su vínculo con Amado Boudou quedó en evidencia, cuando trascendió que habría sido el accionista mayoritario del Banco Macro uno de los que habrían facilitado créditos y personal para que la ex Ciccone Calcográfica pudiera salir de la quiebra y comenzar a operar de la mano del monotributista Alejandro Vandenbroele, desde hace tiempo que el banquero está vinculado con el vicepresidente.

No sólo porque Boudou es inquilino en Madero Center, el complejo de Puerto Madero que desarrolló el Banco Macro junto otras firmas (y en el que compró dos pisos Cristina Kirchner), sino que ya el diputado Claudio Lozano (Unidad Popular) había señalado la relación que los unía cuando denunció que durante la gestión de Boudou en Anses, le habría comprado al Banco Macro, entre otras entidades bancarias, préstamos garantizados (bonos), en una operación desventajosa para el fondo estatal.

El gran salto

Prácticamente desde sus comienzos en el sector financiero Brito siempre tuvo olfato para estar cerca de la política; sería injusto hablar de él solo como un hombre cercano a Boudou. (Por más que un banquero local relata una anécdota: una vez él pidió una audiencia con el entonces ministro de Economía; fue Brito luego quien lo llamó para preguntarle el motivo del encuentro).

Con apenas US$ 5000 que le prestó su madre y otros US$ 5000 que aportó su cuñado y socio de hasta hace apenas meses, Delfín Jorge Ezequiel Carballo, Brito fundó en 1976 la financiera Anglia. Diez años más tarde, a los 33 años, los dos socios compraron Macro a José Dagnino Pastore, Mario Brodershon y Alieto Guadagni. Ya desde entonces se hablaba del Macro como el banco de la coordinadora radical. Mote que, sin embargo, no fue un impedimento para ganarse la confianza del menemismo. Así, mientras que en los 80, se decía que su vínculo con Enrique "Coti" Nosiglia lo ayudó a llevar a cabo algunos de sus mejores negocios -fue parte de una causa judicial, que se cerró de forma favorable a él, por comprar con otros bancos dólares previo al plan Primavera-, durante los años de Menem tuvo de cliente al Grupo Yoma y fue el banco que más dinero logró cobrar tras la quiebra de la curtiembre riojana.

"Si dialogar con un gobierno es ser K o menemista, indudablemente voy a ser K, voy a ser menemista y del próximo gobierno que venga", dijo Brito, en una entrevista reciente con La Nacion. La sociabilidad es uno de los grandes dones que se le atribuyen a este banquero que, además, tiene la suerte de poder combinarlo con mucha intuición por los negocios y una gran cuota de audacia. En la City, un banquero que lo conoce mucho dijo: "Brito tiene buena relación con todos, es amigable, sencillo. Coloca bonos de Salta, de [Juan Manuel] Urtubey. Pero también estuvo cerca de Romero [por el ex gobernador de Salta], tiene relación con José Alperovich [Tucumán] y Daniel Scioli; tiene línea directa con los funcionarios importantes".

Sin embargo, su ambición y apetencia por el poder no siempre estuvieron a flor de piel. Un amigo recuerda con gracia que, en la UCA, en donde Brito hizo estudios de Ingeniería, él se mostraba moderado y repetía a quien quisiera escucharlo: "Sólo me interesa tener mi casita". La madre de Brito enviudó cuando él tenía 10 años y a los 17, apenas salido del secundario bilingüe, ya había comenzado a hacer sus primeras changas.

Esos tiempos parecen haber quedado muy atrás. El gran salto de Brito en el sector financiero empezó a gestarse a mediados de los 90 y se consolidó en 2001. "Esa camada de banqueros nacionales son todos sobrevivientes", dijo un banquero admirado. Muchos recuerdan que, en 1995, en pleno tequila, el Macro estaba prácticamente fundido. Junto con Carballo, su socio (dueño del 18,64% del banco) y gran estratego de la dupla, vieron ese año la oportunidad de recuperarse mediante la adquisición de bancos provinciales. Era una jugada arriesgada, las provincias no se caracterizaban por tener sus números en orden. Primero, vía Ramón Puerta, otro amigo, logró adjudicarse el Banco de Misiones. Después vino Salta, Jujuy y, más tarde, Tucumán.

Su perfil fue creciendo y en diciembre de 2001, cuando la banca argentina estaba al borde del colapso, compró en cómodas condiciones el Banco Bansud, que estaba controlado por el Citibank. El presidente del Citi en ese momento era Carlos Giovanelli, quien años más tarde se asociaría a Brito a través de D&G, el fondo de inversión que crearon junto al ex jefe de gabinete de Fernando De la Rúa, Chrystian Colombo (que fue por años jefe de la sociedad de Bolsa del Macro) y el otro ex Citi Guillermo Stanley.

"El Bansud fue una operación extraordinaria, no la hubiera logrado cualquiera", admite una fuente. "Compró el banco y después de la devaluación le vendió de nuevo al Citi la cartera del Bansud a un precio mayor al que había comprado todo el banco. Así, al Macro le entra toda la liquidez, cuando el sistema argentino estaba quebrado."

"El banquero de Kirchner"

La crisis de 2002 lo encontró líquido y en una situación de poder. En esos años siguió aprovechando el éxodo de entidades extranjeras, compró parte del Scotiabank y el Bisel, además del Suquía. Brito era la cara más fresca del sector financiero. Mientras Manuel Sacerdote, presidente del BankBoston, y Eduardo Escasany, del Galicia, sufrían la condena pública por el corralito, él aprovechó para posicionarse como el nuevo vocero del sector. No le llevó mucho asumir el rol que hasta entonces había tenido Escasany. Logró que la banca nacional se fuera de ABA, la gremial que ahora nuclea a la banca extranjera, y recreó Adeba, entidad con la que promovió la idea de "una nueva burguesía nacional".

Pero sus comienzos en Adeba no fueron fáciles. Aunque, como siempre, su instinto, audacia y buen tino para las relaciones humanas le permitieron sortear los obstáculos. Tal vez, el mejor ejemplo es cómo logró zanjarse una relación con Néstor Kirchner. Cuando asumió la presidencia, Néstor le lanzó al banquero una dura amenaza en un programa de Mirtha Legrand. Rápido de reflejos, gracias a sus años como operador de mesa de dinero, Brito fue el primero en lograr que los bancos de Adeba se encolumnaran para ofrecerle al Gobierno un crédito de $ 500 millones para financiar obra pública. Como resultado, durante los años de Néstor fue, junto con Carlos Wagner, de la Cámara de la Construcción, el hombre de más llegada al círculo presidencial. El portal WikiLeaks, que difundió los cables secretos de la diplomacia norteamericana, incluso lo definió como "el banquero de Kirchner".

Aunque esta relación más de una vez lo obligó a ponerse en situaciones incómodas. Como cuando se enfrentó a la furia de los miembros de Adeba, porque en pleno affaire Redrado envió a los medios una carta en nombre de toda la cámara apoyando el uso de reservas para el pago de deuda sin consultar a nadie en el directorio.

Tras la muerte de Néstor Kirchner, Brito siguió teniendo línea con el Gobierno vía Julio De Vido y Boudou. Pero es uno de los tantos empresarios que en estos días está sufriendo el ascenso de Guillermo Moreno dentro del Gobierno. Brito, que según Wikileaks, describió a Moreno como "un psicópata que se cree un genio", casi cayó en desgracia dentro del núcleo kirchnerista luego de que el secretario de Comercio convenciera en noviembre a la presidenta Cristina de que el Macro era uno de los bancos que estaba instigando una corrida cambiaria para desestabilizar al Gobierno. Se dijo que la Presidenta interpretó como una conspiración el que, en enero, el banquero llevara a cabo su reunión habitual de todos los años con empresarios en Mamá Ganso, su chacra de Punta del Este.

Desde entonces, muchos admiten que su influencia en el Gobierno no es la que era. Aunque sigue siendo el elegido para representar a la banca nacional. "Todos los otros banqueros de Adeba tienen un perfil subterráneo, nadie quiere, y menos ahora, asumir el rol de vocero", dijo un hombre del sistema.

Por primera vez, este año, es Juan Carlos Fábrega, presidente del Banco Nación, y no Brito el encargado de llevar adelante la negociación salarial con La Bancaria. También Brito se muestra más conciliador con Mercedes Marcó del Pont, la presidenta del Banco Central, a quien buscó reemplazar durante mucho tiempo.

En el ámbito privado, en tanto, vive también uno de sus momentos más complicados, tras romper en diciembre con Ezequiel Carballo, su socio de hace 36 años. No pocos especulan con lo que puede suceder el 16 de abril, en la próxima asamblea de accionistas del Macro. Después de todo, Carballo tiene en el banco una participación casi tan grande como la de Brito. Venderla a un tercero podría hacer que Brito pierda el control del banco. "Toda la vida fueron una dupla que se complementaba bien: Carballo era más técnico; el otro más lobista, lanzado", describe alguien que los conoce a ambos.

Algunos dicen que Carballo disentía de Brito en el manejo político que se estaba haciendo del banco. Brito, que siempre privilegió mucho a la familia, nombró recientemente a su hijo mayor gerente general; otros dos de sus hijos también trabajan directamente con él.

Pero la política lo desvela. Más aún hoy que aliados como Boudou o Cirigliano (con quien habría adquirido los casinos de Entre Ríos y Formosa) están siendo escrutados por la opinión pública. Quienes lo conocen dicen que nunca deja de "rosquear", ni en vacaciones.

QUIEN ES

Nombre y apellido:

Jorge Brito

Edad: 59 años

Financista precoz:

Brito nació en 1952, realizó estudios de Ingeniería en la Universidad Católica Argentina (UCA) y muy temprano, a los 23, fundó la financiera Anglia. Diez años más tarde compró el Banco Macro.

Inversor todo terreno:

En la actualidad es el presidente del Macro y de Adeba, además de presidir los directorios de otras entidades bancarias y tener inversiones agrícolas e inmobiliarias, entre otras. Está casado y tiene seis hijos.

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