¿Juan Pablo II puede renunciar?
El miércoles último, un malestar intestinal se sumó al delicado estado de salud de Juan Pablo II y determinó que fuera cancelada la audiencia general que ese día, cada semana, ofrece el Pontífice. Crecieron entonces las versiones sobre una posible dimisión del Papa al cumplirse los 25 años de su pontificado, el 16 de octubre. Ayer, el Santo Padre anunció que creará el 21 de ese mes 31 nuevos cardenales, lo que dio una idea de la aceleración de los tiempos en un Pontífice que quiere dejar conformado el cuerpo que deberá elegir a su sucesor (en principio, se esperaba la convocatoria al consistorio cardenalicio para febrero de 2004).
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¿Está previsto por la Iglesia que un papa renuncie al pontificado? El Código de Derecho Canónico promulgado por el mismo Juan Pablo II en 1983 prevé esa circunstancia en el artículo 332. "Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio -dice-, se requiere que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie."
Como dice el texto, la renuncia debe ser libre y carecer de los defectos y vicios de la voluntad que hacen que un acto jurídico sea inválido. El artículo 188 declara como principio general, para cualquier cargo eclesiástico, que es nula la renuncia hecha por miedo grave injustamente provocado, dolo, error sustancial o simonía.
El dolo es el engaño provocado para causar la renuncia, el error sustancial es un juicio equivocado sobre los elementos esenciales de la dimisión y la simonía consiste en la intención deliberada de comprar o vender la renuncia a un oficio eclesiástico.
Aunque esté prevista en el derecho, la renuncia al papado casi no tiene precedente en la historia de la Iglesia Católica. Más allá de la complicada situación de comienzos del siglo XV -cuando tres eclesiásticos reclamaban para sí el título de papa-, sólo se conoce un caso de renuncia: el de San Celestino V, un monje ermitaño que vivía retirado en los montes Abruzos cuando fue elegido pontífice.
La vacante pontificia producida por la muerte del papa Nicolás IV en 1292 llevaba dos años sin ser ocupada porque los cardenales, profundamente divididos entre sí, eran incapaces de ponerse de acuerdo. Finalmente, el 5 de julio de 1294 aclamaron al ermitaño Pedro de Morrone, que al principio rehusó el nombramiento, pero luego asumió, el 29 de agosto de ese año, como "un acto de obediencia a Dios". Pero pronto, ante dificultades e intrigas, se persuadió de que carecía de condiciones para conducir la Iglesia y suspiraba por la soledad. Y el 31 de diciembre de 1294 renunció.
¿Pero está en la mente de Juan Pablo II renunciar? En la audiencia del 15 de mayo de 2002 dijo que estaría al frente de la Iglesia "hasta que Dios quiera". Y con la idea de asumir su misión hasta el final, en ese mismo mes, en Bulgaria, ante una pregunta, contestó: "Si Cristo hubiera bajado de la cruz, yo tendría derecho a renunciar".





