
Kofi Annan: el hombre que está solo y espera
Desde 1996, cuando fue elegido por primera vez como secretario general de la ONU, Kofi Annan se convirtió en una estrella de la diplomacia internacional, trayectoria que coronó con el Premio Nobel de la Paz en 2001. Pero los hechos de corrupción que involucran a su hijo y diversas acusaciones contra el organismo que dirige amenazan con poner fin a su brillante carrera
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Kofi Annan está sentado en su comedor privado en el piso 38 del edificio de las Naciones Unidas, sorbiendo un vaso de vino tinto en el almuerzo. Suena dolido y enojado al hablar acerca de los "canallas" que buscan "destruirme". Es lunes, un día antes de la fecha fijada para la publicación del segundo de tres informes de la comisión Volcker, el panel que investiga a Annan y a su hijo, Kojo, por su rol en la debacle del programa Petróleo por Alimentos, que la ONU llevó adelante en Irak. La presión sobre el secretario general de la ONU desde que estalló el escándalo ha sido tan desgastante -conservadores y congresistas republicanos han reclamado su renuncia- que, con sus amigos cercanos y su esposa, Nane, ya ha hablado de la posibilidad de renunciar. "He pensado en hacerlo", admite. Hay en su rostro una sonrisa cansada: "Nadie es indispensable", dice.
El secretario general ha pasado gran parte de este fin de semana en su residencia oficial, una extensa mansión de ladrillos en Sutton Place, trabajando y preparándose para una semana muy difícil por delante. Annan recibió una síntesis parcial por adelantado de las conclusiones de la comisión Volcker que, aunque no encontró evidencias de que él hubiera entregado uno de los lucrativos contratos del programa Petróleo por Alimentos a Cotecna, compañía en la que trabajaba su hijo Kojo, critica a Annan por falta de control. El informe también reveló que Kojo había conspirado para ocultar pagos, disfrazándolos como dinero enviado por tres compañías distintas y otras fuentes, por un total estimado en alrededor de US$ 400.000.
Annan supo en noviembre que su hijo lo había engañado respecto de sus manejos financieros inadecuados. Kojo llamó a su padre durante el fin de semana. "Ha pedido disculpas", dice Annan. "Está extremadamente avergonzado." Pero sus discusiones siguen siendo un tira y afloje. Kojo, que desde se octubre niega a reunirse con los investigadores y a entregar documentos adicionales, se mantuvo firme.
En el comedor de la ONU, en un día en que gruesas nubes oscurecen la vista normalmente chispeante de la ciudad, Annan suena confundido, mientras trata de entender la magnitud del engaño de su hijo. "No tengo teorías. Sabe, son increíbles los hijos. Uno los carga en brazos y los orienta. Con el tiempo, desarrollan sus propias personalidades y son personas por derecho propio." Se detiene, luego agrega con voz queda: "Por supuesto que sostiene que no hizo nada malo". ¿Aun ahora? pregunto. "Sí, aun ahora".
Es difícil medir cuánto ha caído Kofi Annan. Elegido secretario general de la ONU en diciembre de 1996, instantáneamente se convirtió en un diplomático estrella, una celebridad. Annan y Nane, su segunda esposa -sobrina del diplomático sueco Raoul Wallenberg, que salvó a miles de judíos húngaros durante el Holocausto-, se convirtieron en la gente más invitada de Washington y Nueva York. Pero este invierno, han dejado de organizar lo que antes eran fiestas habituales en su hogar, y han rechazado casi todas las invitaciones que reciben. "No estoy de humor para reuniones sociales", dice él.
Las descripciones que lo alaban invariablemente señalan su noble descendencia africana, su carisma de voz queda y su reputación de honestidad sin tacha (incluso las críticas de que Annan había actuado demasiado lentamente para detener el genocidio en Ruanda -en su anterior puesto como jefe de las fuerzas de paz de la ONU- no apagó su estrella). La administración Clinton promovió el ascenso de Annan, destacando su habilidad como diplomático y su autoridad moral, y líderes mundiales de diversas naciones lo vieron como su campeón.
Annan fue reelegido unánimemente en 2001 para un segundo período de cinco años y su carrera llegó a la cima cuando ganó el Premio Nobel de la Paz en diciembre de ese año, por sus esfuerzos por dar nueva vida a la atribulada ONU. Fue uno de los últimos momentos buenos para Annan desde entonces hasta la fecha. La decisión de Bush de invadir Irak sin el consentimiento de la ONU creó el mayor distanciamiento entre la ONU y los EE.UU. en décadas y dejó a Annan, fuerte opositor a la guerra, políticamente atado. Por otra parte, el escándalo de Petróleo por Alimentos no sólo puso en duda la integridad y la competencia como administrador de Annan, sino que también lo ha avergonzado y le ha producido un tremendo dolor como padre. Por si fuera poco, algunos de sus colaboradores han sido acusados de tener una conducta no ética, fuerzas de paz de la ONU en el Congo han sido acusadas de abusar sexualmente de menores y, en Suiza, se inició recientemente una investigación respecto de si se pagaron sobornos para renovar un edificio de la ONU en Ginebra.
A pesar de que es un hombre más bien bajo, Annan ha sido visto por mucho tiempo como un líder de presencia imponente. Ingresó en la ONU en 1962 y es el primer secretario general surgido de las filas del personal. Nunca fue de golpear la mesa, no usa malas palabras ("Ay" es lo más duro que se le escucha) y su estilo diplomático consiste en escuchar pensativo y hacer de conciliador. Sin embargo, las múltiples crisis lo han cambiado. Sus emociones variaron visiblemente en las siguientes seis semanas en la media docena de reuniones que tuve con él, incluyendo desde discusiones acerca de cómo terminar con las masacres en Darfur hasta conversaciones acerca de un extenso paquete de reformas de la ONU. Annan se veía tenso y molesto algunos días, concentrado y astuto en otros. La impresión general que dejaba era la de un hombre en el centro de una tormenta, que debía dar respuestas improvisadas hora tras hora. Prácticamente el único momento en que parecía contento era cuando estaba su esposa. Un día, en la mitad de una conversación en su oficina, tomó el teléfono e invitó a Nane, una mujer rubia y delgada, a la moda, para que me conociera. Annan y Nane han estado casados veinte años y tienen una relación muy estrecha.
En la mira
Cuando comenzó la guerra de Irak en marzo de 2003, Annan tuvo una reacción personal llamativa: perdió la voz. Los médicos hicieron pruebas, no encontraron ningún problema y diagnosticaron estrés. "Fue completamente psicosomático", dice un miembro del personal. A Annan se le ordenó limitarse en lo que hablaba y tuvo que cancelar citas por semanas. En los dos años desde entonces ha sufrido ataques similares. A veces susurra en las reuniones; sus guardaespaldas tienen pastillas para la tos Halls a mano.
El clima oscuro en la ONU se puso más oscuro después de la reelección de Bush, al comenzar los comités del Congreso que investigaban el escándalo de Petróleo por Alimentos a producir información sobre las maniobras de Saddam. "Hubo semanas en que Kofi parecía perturbado, molesto, falto de concentración", dice un diplomático destacado y partidario de Annan. Annan estaba cada vez más preocupado y encerrado en sí mismo. Los miembros del personal y los diplomáticos se quejaban de que no terminaba nunca de tomar decisiones.
Toda la comunidad diplomática y el personal se lo pasan intercambiando anécdotas sobre lo distraído que ha estado Annan. Cada gesto suyo está bajo el microscopio, desde lo caídos que están sus hombros, habitualmente erguidos, hasta cada detalle de su lenguaje corporal. "Vea sus manos", dice un embajador que simpatiza con él. "Cuanto más nervioso se pone, más se mueven sus manos. Lo delatan."
Kofi Annan se casó con Titi Alakija, una mujer nigeriana de una familia rica, en 1965. Pocos años después, tuvieron una hija, Ama, ahora de 35 años, y luego un hijo, Kojo, ahora de 31. Pese a que la pareja se separó a fines de los 70, Annan siguió involucrado como padre. Shashi Tharoor, ahora subsecretario de la ONU para comunicaciones, que trabajó con Annan en Ginebra, dice: "Tenía por norma salir del trabajo e ir a buscar a los chicos a la escuela y llevarlos a casa y después volvía a la oficina". Annan estaba orgulloso de que su hijo lo viera como la persona que lo cuidaba. Tharoor también recuerda que una vez Kojo le pidió a su padre que asistiera para un asunto especial en la escuela y, ante la respuesta de Kofi ("No puedo, tengo un compromiso oficial"), Kojo dijo: "Pero todas las otras mamás van a estar allí".
Annan hacía varios años que vivía separado de su esposa cuando en 1981 se enamoró de Nane Lagergren, una hermosa abogada, importante profesional, que trabajaba en la ONU, divorciada y con una hija pequeña, Nina, de su primer matrimonio. Pero la pareja nunca llegó a unir sus familias. Cuando Annan supo que iba a ser transferido por la ONU a Nueva York, su primera esposa se mudó de Ginebra a Londres y los hijos de ambos se fueron con ella a Inglaterra. Ama tenía 12 años y Kojo, 9 (Annan se casó con Nane en 1984.)
Las relaciones familiares se desarrollaron principalmente a través de llamadas telefónicas semanales y vacaciones en verano. Era una vida del jet-set. Los niños también pasaban un tiempo en Nigeria, el país de su madre. Aun así, Kojo parecía un chico feliz. Era extrovertido y estrella del equipo de rugby en su escuela británica; padre e hijo veían partidos de rugby juntos por televisión. Luego de graduarse de la universidad de Keele, Kojo obtuvo un puesto en septiembre de 1995 en Cotecna y fue enviado a Lagos, Nigeria, como agente de enlace subalterno. Según el informe Volcker, la compañía esperaba poder explotar las relaciones de su familia. Luego de dos años con Cotecna, Kojo renunció como empleado, pero fue contratado como consultor. Desde ese momento, según el informe Volcker, Kojo hizo los mayores esfuerzos por usar el nombre de Annan para ganar dinero.
Annan, como padre indulgente y, por naturaleza, no proclive a las confrontaciones, no entiende los motivos de Kojo. "Siempre he vivido una vida recta", dice. "No soy de la gente que está apurada por hacerse rica. No es mi modo de vida ni mi deseo."
En la residencia oficial de los Annan, una gran mansión de ladrillos rojos en Sutton Place, Nane Annan se reúne conmigo en la biblioteca del segundo piso, un cuarto elegante con paneles de madera y una alfombra oriental, pilas de libros sobre arte y máscaras y esculturas africanas. Lleva el pelo rubio recogido en un rodete, lo que destaca las arrugas de preocupación en torno de sus ojos, y habla con un acento escandinavo, se queda por momentos a mitad de frase.
"No ha sido fácil", comienza, recordando la triste serie de acontecimientos de los últimos años. Dice que ha estado acompañando a su marido en sus últimos viajes. "Trato de que tenga un hogar lejos del hogar, que tenga a alguien, tenerle la mano y sentarme junto a él", dice. "Todas las cosas que no son oficiales, que son entre dos personas que se aman." Cuando se menciona a Kojo se estremece, deja de mirarme a los ojos y observa la mesa ratona. Se detiene la conversación, por lo que pregunto cómo ha sido Kofi en el rol de padre. "Creo que ha sido un padre afectuoso", dice, cauta. "Por supuesto que esto es muy doloroso para él como padre y secretario general. Es muy, muy difícil", dice.
Respaldo
Por más que Annan se mostrara firme, la reacción ante el informe Volcker fue muy negativa. Muchos pidieron su renuncia, salieron editoriales en los diarios con ataques a su gestión, arreciaron las críticas.
Aun así, parece probable que Annan se quede en su puesto: importantes miembros del Consejo Seguridad lo respaldan con firmeza. Mientras tanto, Annan está trabajando duro para salvar su reputación. A fines de marzo dio a conocer su ambicioso plan de reformas de la ONU, que tardó mucho en producir. Su objetivo es reemplazar la Comisión de Derechos Humanos desacreditada, expandir la cantidad de miembros del Consejo de Seguridad y definir oficialmente el terrorismo en términos más duros. Aunque hay candidatos en campaña activa para reemplazar a Annan cuando termine su período en 2006, no hay señales de ningún intento de echarlo por la fuerza antes de ello.
Cuando estaba escribiendo este artículo, varios días antes de que se conociera el informe Volcker, sonó el teléfono. Escuché una voz familiar. "Ha sido una semana de locos", manifestó Annan. Me dijo que había estado pensando acerca de nuestra entrevista anterior y quería hablar más. Antes, esa misma semana, me había hablado con evidente dolor de los amigos que aparentemente habían desaparecido. Ahora quería decirme que, entre otros, lo había llamado Bill Clinton para darle su apoyo. "El entiende. Ha vivido situaciones similares en las que estuvo bajo el microscopio, atacado", dijo Annan. ¿Clinton le dio algún consejo?, pregunté. "Que hay que mantenerse concentrado en el trabajo y seguir adelante con las cosas", respondió.
© LA NACION y New York Magazine
Quién es
Trayectoria académica
Kofi Annan nació en Kumasi (Ghana) el 8 de abril de 1938. Tiene cuatro hermanos, uno de ellos, gemelo. Estudió Economía en la universidad de su ciudad natal, con posgrado en Ginebra y un máster en Ciencias de Gestión en el Instituto Tecnológico de Cambridge.
Más de 30 años en la ONU
Comenzó como oficial administrativo para la OMS en 1962. En diciembre de 1996 fue elegido secretario general. En junio de 2001 fue reelegido. En noviembre de ese año recibió el Premio Nobel de la Paz (lo compartió con la ONU).




