
La carrera hacia la Luna vuelve a tomar impulso en el siglo XXI
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Puede sonar raro afirmar que el evento tecnológico más importante de la humanidad sucedió hace cincuenta años. Sobre todo si se tienen en cuenta las nuevas tecnologías -llamadas en ocasiones exponenciales por su crecimiento vertiginoso- que hasta están cambiando el modo en que el ser humano piensa (en su último libro, The game, Alessandro Baricco sostiene por ejemplo que "asistimos a una mutación que nos concierne a todos y que a corto plazo alumbrará una nueva civilización"). Pero todo depende de la perspectiva. Si el viejo sueño de Carl Sagan de la humanidad como una especie interestelar con poblaciones estables al menos en el resto del Sistema Solar llegara a concretarse alguna vez, ese "haber salido y pisar por primera vez suelo no terrestre" sí puede ser el hito más importante. Si, en cambio, no se concretara y de algún modo sobreviviéramos en este planeta tan castigado (o incluso si nos metiéramos aún más hacia adentro de los celulares), en ese caso este aniversario puede pasar de largo y quedar como una rareza, una singularidad discontinua (igual que los vikingos en América, que no atinaron a establecer colonias duraderas). Como fuere, en los Estados Unidos, cuna de la epopeya, sí se toman el asunto en serio. Más allá de las idas y vueltas que, para un eventual regreso a la Luna (y para el envío de la primera mujer), están dando tanto la presidencia de Donald Trump, como las dirigencias de las otras potencias que están en carrera, los fastos durante este mes son muchos y de variado alcance. Para repasar significados y consecuencias de ese primer paso de Neil Armstrong, este suplemento preparó un breve cuestionario a especialistas y pensadores.
1) ¿Fue o no un gran paso para la humanidad? ¿En qué sentido?
2) ¿Qué líneas de investigación se abrieron (o no) a partir de la llegada a la Luna? ¿Tiene sentido volver e instalarse?
3) ¿Se podrán explotar recursos minerales allá?
4) ¿Los alunizajes tienen que ser materia de lo público (como la NASA) o territorio de los emprendedores privados?
Pablo de León: "Hay recursos para una base permanente"
1) Fue un evento especial en la historia de la humanidad. Muy superior a lo que significó la llegada de Colón a América. Lo comparo con un salto evolutivo; para mí tiene la importancia que tuvo la salida del primer anfibio que asomó la cabeza fuera del agua y se convirtió en un ser diferente al original. De acá a cientos y miles de años, si los seres humanos seguimos dando vueltas por el universo, el evento que se recordará del siglo XX será este alunizaje. Es un antes y un después de toda la especie.
2) Hubo muchas líneas de investigación que se abrieron como consecuencia de querer llegar a la Luna. En la propulsión espacial, obvio, porque el Saturno V fue un salto en la tecnología de propulsión a cohete. No tuvo un solo fallo en todos sus vuelos; gracias a su ingeniería, doce personas fueron a la Luna y volvieron. Hubo un desarrollo pionero para pensar y diseñar una computadora con muchas incógnitas acerca de cómo iba a funcionar, y cómo se tenía que hacer para permitir el alunizaje. La telemedicina también avanzó, porque debían transmitirse los ritmos vitales de los astronautas a 400 mil kilómetros. Ciencias de los materiales, también. Respecto de volver a instalarse: creo que sí tiene sentido volver, que va a haber recursos para que haya una instalación permanente.
3) Si bien en un principio uno va para explorar, eso después deja lugar para ver qué se puede explotar y cómo justificar esa inversión y hacerla sostenible a lo largo del tiempo. China hace rato dijo que quiere tener una base en la Luna y se está movimiento en ese sentido. Quizá en el futuro se generen temas de soberanía; hoy, la Luna es patrimonio común de la humanidad, pero eso puede cambiar. No tengo duda que habrá recursos económicos en otros cuerpos celestres, y la Luna es la más cercana con reservas de helio3, que puede ser una fuente de energía aquí en la Tierra.
4-Es algo que se está hablando con el advenimiento de empresas como Space X o Blue Origin donde se nota la rapidez que tienen los privados. De todos modos, es todavía muy reciente para evaluar. El papel de los gobiernos siempre es fundamental en el trabajo pionero, cuando no se sabe si será redituable o no. Los gobiernos deben dar el primer paso y ser los primeros exploradores sin la presión de un retorno económico. Luego sí entran las empresas con velocidades distintas para desarrollar.
Diego Bagú: "El próximo descenso será chino"
1) Fue una de las empresas humanas más grandes de todos los tiempos. Implicó desarrolló de ciencia y tecnología de vanguardia y, desde lo antropológico, fue enorme el impacto que tuvo en la humanidad pisar otro mundo. Cada vez que leo más sobre el programa Apolo, la admiración crece. El gran paso fue que se generó una acumulación de conocimiento científico y tecnológico para la sociedad. Nos desprendimos de la gravedad del planeta para poner pie en otro cuerpo y así tomar conciencia de que somos capaces de ir al espacio. Que no se haya continuado no dependió de la capacidad científica y técnica, sino de la contienda geopolítica.
2)Se inició la geología planetaria, en el sentido de poder obtener material de otro cuerpo, analizarlo, ver la minería. Además de toda la tecnología que implicó, no sólo la nave para ir a la Luna, sino nuevos conductores electrónicos, nuevos aislantes, el mismo traje espacial, que es una mininave en sí misma. Hubo avances en química, física, la ingeniería que fue necesario desarrollar para no solo construir un cohete gigante, el Saturno V, sino además equipar naves y astronautas. Quizá no se avanzó nunca tanto, tan rápido.
3) La explotación es uno de los objetivos principales de Estados Unidos y China, que es el otro gran jugador por la vuelta a la Luna. No es casual que Estados Unidos, adormecido durante décadas, se ponga los pantalones ahora para el regreso a la Luna, aunque sus planes no están claros. Como se ha dicho, el próximo descenso en la Luna será chino. Por eso, creo que si Estados Unidos tiene la chance de ser el que regrese antes que China, será por el sector privado, no por la NASA. Hay mucho dinero en el medio y parte de eso tiene que ver con los recursos minerales. Hay una enorme cantidad de agua congelada en los polos de la Luna, pero además hay "tierras raras", que se usan para aleaciones de aluminio, de láseres, superconductores, que son muy importantes en informática o en ingeniería nuclear.
4) La NASA es un monstruo que mostró lo que fue capaz de hacer: seis viajes a la Luna con tripulación humana. Pero los tiempos cambian, las personas, las sociedades, los países. Ahora, el sector privado juega más, por el avance tecnológico. La actividad espacial será una simbiosis entre Estado y sector privado. Y me parece bien.
Andrea Buccino: "Aporta conocimiento sobre la Tierra"
1) Se lograron avances tecnológicos que permitieron el éxito de la misión (después de algunos fracasos), no solo para poder depositar a humanos en la Luna, sino también desde el punto de vista de las comunicaciones. Si bien en ese momento la carrera espacial había logrado que hombres y mujeres salieran al espacio, nunca se había llegado tan lejos... Sin dudas, su mayor repercusión fue simbólica y política.
2) El conocimiento de la superficie lunar permite conocer con mayor precisión la historia de nuestro sistema solar, los impactos producidos por cuerpos menores, así como también los componentes químicos presentes en el momento de su formación. La exploración de la Luna puede aportar mucho conocimiento acerca de la historia de nuestro planeta; pero hoy no es tan necesaria una exploración humana, sino que se puede hacer de manera remota, con robots o sondas.
3) Considero que se podrá explorar, pero no explotar recursos minerales. De hecho, la misión china Chang'e 4 se ocupa de ello; contiene analizadores de polvo y espectrómetros infrarrojos que permitirán analizar la superficie lunar.
4) Los alunizajes son materia de uso público, y yo recomendaría una exploración controlada similar a la que se pretende en la Antártida.
Pablo Capanna: "Nos abrirá las puertas del espacio"
1) A más de 500 años del descubrimiento de América por los europeos, hay descendientes de europeos que impugnan a Colón. No debería extrañarnos si a solo cincuenta años del primer alunizaje no falte quien jure que eso fue una película de Ed Wood. Hace bastante tiempo que venimos sufriendo de una persistente miopía histórica que nos impide ver más allá de los detalles. Por si aún hace falta recordarlo, hacía casi dos mil años que veníamos soñando con ese día. Era la primera prueba de que la cosmovisión científica moderna era cierta y también era la primera vez que algunos organismos terrestres abandonaban el planeta. Nada menos que eso.
2)Entiendo que al estudiar la Luna hemos aprendido mucho sobre la formación de nuestro planeta y del sistema solar. En una época se habló de las ventajas que ofrecería la baja gravedad lunar para instalar sanatorios o áreas recreativas, aunque se diría que el paisaje lunar puede ser un poco depresivo para el turismo. Sin embargo, en la Luna puede llegar a estar nuestra mejor estación espacial, la base de operaciones que nos abrirá las puertas del espacio.
3)Durante mucho tiempo la exploración no será rentable, pero si en un plazo no muy lejano se desarrollan las tecnologías necesarias, la explotación de las reservas minerales de la Luna puede volverse económicamente atractiva. Aunque ahora parezca utópico, llevar las manufacturas al espacio y la minería a los asteroides puede ser la clave para que recuperemos la Tierra para una vida más agradable. O, por lo menos, para que dejemos de destruirla.
4)La polémica acerca de si correría por cuenta del Estado o de las empresas de capital privado nació durante la posguerra. Robert Heinlein, un escritor muy escuchado en los círculos del poder, había escrito en 1951 la novela El hombre que vendió la Luna, que pronto fue llevada al cine. Su protagonista era Delos Harriman, un empresario llegaba a la Luna antes que el Estado. En cambio, llegó la NASA. Por una vez el Estado mostró que podía ser tanto o más eficiente que el capital privado. Hoy el panorama ha cambiado, y hay muchos Delos Harriman que se lanzan al espacio: suelen hacer maravillas con la ciencia aplicada y con la tecnología. Pero de la ciencia básica, esa que no deja ganancias inmediatas, siempre termina ocupándose el Estado, que está para interesarse por el bien común.
Esther Díaz: "Es una experiencia con fines geopolíticos"
1) Fue una gran novedad. Tengo edad suficiente como para acordarme de las tremendas expectativas que generó en la población y del desengaño al ver -en las por entonces deficientes pantallas televisivas- esa especie de muñequito titubeante que caminaba pesadamente a través de esa bruma que, nos decían, era la Luna. Ahora bien, independientemente de las innovaciones que se hayan producido a nivel de las ciencias naturales, es indudable que a nivel social fue un gran acontecimiento y teníamos la sensación de haber penetrado en una época histórica, científica y técnica un poco incierta y de desencanto para poetas y enamorados: fue como si la Luna hubiese perdido su hechizo misterioso. Hoy comprendo que desde el punto de vista del poder fue un logro fuerte para el poderío estadounidense frente al mundo en general y la Unión Soviética en particular.
2) Desde el punto de vista de la filosofía, no se abrió ninguna línea de investigación relevante. Sí pude comprobar el impacto en el arte del momento, pero fue una especie de moda que pasó pronto. Desde mi perspectiva, no tiene ningún sentido una nueva instalación en nuestro satélite; hay mucho para investigar y solucionar en este mundo como para invertir tanto dinero, esfuerzo y vidas en otro.
3) Es una pregunta que no puedo responder.
4) Si se reinicia esa experiencia, entiendo que sería únicamente con fines geopolíticos. Es mucha inversión y riesgo para inciertos resultados. Por lo tanto, difícilmente los emprendedores privados arriesguen fortunas inconmensurables en vistas de obtener logros tan poco probables. Pero, como dice el coro de Antígona, "cosa tremenda es el hombre, su afán de ir siempre más allá carece de límites". En definitiva no creo que la opinión pública, y ni siquiera la voz de los expertos, incidan en las decisiones. Son del orden del poder. La tecnociencia simplemente acompañará las consignas de los decididores.



