
La codificación en América
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El bicentenario del Código Napoleón, que se celebra en 2004, llevó a las autoridades de la Universidad Católica Argentina (UCA) a organizar unas jornadas sobre "La Codificación, sus raíces y prospectivas. La Codificación en América", que se efectuarán en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas a partir de este sábado y que continuarán hasta la exacta fecha del aniversario.
Este emprendimiento cultural de la UCA había comenzado ya el año pasado con el análisis y estudio del llamado Código Napoleón, centrados en sus antecedentes y soportes culturales más una evaluación actualizada de lo que esa magna obra trajo de novedoso para el mundo civilizado.
Ahora los juristas se reúnen para abordar el fenómeno de la codificación americana y reflexionar sobre su peculiaridad, originalidad y aporte. Freitas, Andrés Bello, el mismo Vélez Sársfield, educados en los principios europeos, no estuvieron aislados del contexto indiano, de las influencias del derecho español y de su fusión en lo que se conoce como el derecho patrio.
Pero existe hoy algo más que convoca y despierta el interés de los estudiosos del derecho y es el proceso de ordenamiento y sanción de las leyes, por cuerpos legislativos coherentes y ordenados. La pregunta acerca de cuál será el ámbito más adecuado para reflexionar y elaborar el derecho del futuro debería preocupar no sólo a los hombres de leyes, sino a los estadistas que piensan en el bien común.
Construir un cuerpo de leyes que refleje la modernidad, pero que conserve el legado de siglos de regulación de la convivencia privada, es obra de verdaderos hombres de Estado. La decisión será siempre política, pero el trabajo arduo y paciente de pensar la estructura de un cuerpo de leyes para el futuro no parece hoy adecuado para las apasionadas tribunas del Congreso. De hecho, siempre se recurre a un jurista o a un cuerpo de juristas como consultores.
Estas jornadas parten de la convocatoria de una universidad. Sin duda, los claustros universitarios son un campo fecundo para esta clase de desafíos. Bienvenida, pues, esta invitación a recordar la codificación en sus doscientos años y a pensar en los códigos del futuro.






