
La conurbanización de Alberto Fernández
Alberto Fernández parece darle crédito al riesgo inminente sobre el que advirtió Francisco “Paco” Durañona horas antes del acto en Plaza de Mayo. El exintendente de San Antonio de Areco denunció la conurbanización del peronismo. Un fenómeno que limitaría su representación exclusivamente a una zona de 7 mil kilómetros cuadrados. El 0,3 por ciento de la superficie del país y algo más de dos puntos de la extensión de la provincia de Buenos Aires. Pero habitada por casi el 40 por ciento del total de electores. Una cualidad que obsesionó a Néstor Kirchner y que heredó Cristina cuando lo sucedió. El Presidente podría confirmar que ese estado de ánimo es inherente al cargo. Y que confundir esa parte con el todo en el orden institucional entraña un peligro superior al de la probabilidad de una crisis en una fuerza política.
La noche del Día Nacional de la Militancia, Fernández agasajó en Olivos a los intendentes del conurbano, los responsables de reunir casi medio millón de votos que le permitió al Frente de Todos achicar a 1,28 puntos los más de cuatro obtenido por Juntos en las PASO. Igual que en las primarias, el 14 de noviembre el oficialismo se impuso solo en una de las ocho secciones electorales. La Tercera, zona Sur y Este del conurbano, donde mejoró el resultado en casi 400 mil votos. Una verdadera proeza según el pronóstico trazado por Analía Del Franco, Roberto Backman y Raúl Timerman.
Tres de los cuatro encuestadores favoritos de la Casa Rosada detectaron una caída en la intención de voto al oficialismo muy por debajo de su piso histórico tras la carta que Cristina difundió la semana posterior a las PASO. Timerman dio a conocer por Twitter los 33 municipios que colaboraron en revertir ese proceso el domingo pasado. Lo lidera uno de los más modestos en votos. Presidente Perón. El domingo contabilizó 30 mil.
Quilmes (12), Almirante Brown (20), Lomas de Zamora (22) y La Matanza (27) no están en el podio destinado, en apariencias, a los de padrones más abultados. Un trabajo de la consultora Sinopsys, de Lucas Romero, ayuda a comprender este fenómeno apelando a otros ejemplos. San Fernando (24,7 %), Ezeiza (15 %), Esteban Echeverría (12%) y Pilar (10%), lideran los que duplicaron el corte de boleta en las PASO con relación a las elecciones generales para mejorar la adhesión de votos a candidatos locales. Pero en perjuicio de los nacionales.
Sobre el total de los votos emitidos en esos cuatro de 25 casos analizados, la lista encabezada por Victoria Tolosa Paz perdió cerca de 90 mil. Diego Santilli le ganó por más de 110 mil. Muchos de los intendentes citados por Sinopsys habrían mantenido una ríspida conversación con Enrique “Pepe” Albistur. A varios les juró venganza por esa práctica a expensas de su esposa: Tolosa Paz. La mayoría de los que amenazó estuvo dentro del 5 por ciento promedio que estimó esa consultora.
Resulta difícil imaginar que Fernández desconozca esta situación. Más simple es creer que acepta la condición de árbitros que los intendentes reclaman. Sobre todo en la disputa que necesita plantear con Cristina por el liderazgo en el territorio donde contribuyeron a que la candidata elegida por el Presidente tenga un desempeño airoso. Lo que desvirtúa la esencia del acto que convocó la CGT. Los sindicalistas están convencidos que la única forma de retener el poder en 2023 es un acuerdo con el FMI. Implica abandonar el congelamiento de precios, sobre todo tarifas, y la emisión monetaria. Los recursos para recuperar casi el 2 por ciento de los 3,2 millones de ausentes en las PASO con relación a la del 2019. Es el debate real entre quienes defienden y resisten esa posibilidad: el escaso rendimiento electoral del modelo económico que imperó estos dos años.
En la Plaza de Mayo, el Presidente se expresó más predispuesto a satisfacer la prioridad de los intendentes. Una PASO en dos años para definir todas las candidaturas y destrabar su reelección. Algo que la ley 14836 limita a una sola vez desde 2016. Fernández se hizo eco del primer punto en su discurso. Y por la noche en Olivos se comprometió a trabajar en el segundo.
Tal vez por eso Máximo decidió no asistir a la cena. Según Axel Kicillof y Martín Insaurralde, el líder de La Cámpora estaría dispuesto a contribuir a morigerar los efectos de la herramienta con la que pensaba dejar a los intendentes fuera de la competencia por ese cargo. Sergio Massa escuchó en silencio. Las PASO le darían la posibilidad de disputar la candidatura presidencial.
Pero si se destraba la reelección de los intendentes, una primaria le facilitaría al de Tigre, Julio Zamora, competir para retener ese cargo. Dificultaría la posibilidad que lo suceda sin oposición Malena Galmarini. El gobernador y su jefe de Gabinete hallaron una singular posibilidad de armonía en este tema.
Kicillof pareció asimilar con rapidez la didáctica en la que fue instruido por Cristina en El Calafate el 19 de septiembre. La necesidad de satisfacer a los intendentes a los que resistió en la primera mitad de su mandato. El gobernador tiene la expectativa de lograr su reelección. Si los intendentes consiguen la suya, se descomprimiría la presión por sucederlo de algunos de ellos. Y en apariencias, complicaría la posibilidad que lo haga Máximo. Muy resistido por los jefes comunales. Antes, Kicillof debería adecuarse al conurbano. En apariencia, un proceso que ya aceptó Fernández con la decisiva participación de Insaurralde. Garantizaría la aquiescencia de los intendentes del Pro si un fallo judicial suspende los efectos de la ley. La oposición le atribuye al intendente de Lomas de Zamora la versión de una reunión en sus oficinas de La Recoleta con Jorge Macri y Néstor Grindetti. Quizás la razón del gesto adusto de Horacio Rodríguez Larreta y Santilli el 14 de noviembre.
La mayoría de los gobernadores peronistas le dieron la espalda al acto. Kicillof, Gustavo Melella y Sergio Ziliotto fueron la excepción. El de Tierra del Fuego consiguió revertir la elección de las PASO. Ziliotto intentó desmentir con su presencia el activismo de Carlos Verna contra el Frente de Todos. El exgobernador se opuso a que La Cámpora retenga la mayoría de las candidaturas. Al revés que los intendentes, los gobernadores promueven la supresión de las PASO.
Por eso les preocupa la profundización del rasgo imperante en el gabinete nacional. Lo integran una mayoría dirigentes porteños y bonaerenses. Juan Manzur no consiguió modificarlo. El jefe del Gabinete visitó La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y San Juan antes de las elecciones. La respuesta al pedido de respaldo al Presidente fue casi unánime. Los escasos gestos de retribución por el que le brindaron hasta ahora.
Una semana antes del 14 de noviembre, Néstor Ahuad propuso a Sergio Uñac como precandidato presidencial. El gobernador de San Juan fue anfitrión del de Misiones el 16 de noviembre. También de Omar Perotti (Santa Fe), Raúl Jalil (Catamarca) y Ricardo Quintela (La Rioja), llegados hasta allí con la excusa del clásico sudamericano del fútbol entre la Argentina y Brasil.
Todos acordaron no asistir al acto del 17. Jalil y Quintela fueron respaldos importantes para que Manzur sea jefe del Gabinete. La conurbanización de Alberto Fernández podría modificar esa situación.





