
La costura, un oficio de varones
1 minuto de lectura'
"Interesante todo el desarrollo y las consideraciones sobre el término presidenta . Solo quiero hacer referencia a una cuestión que plantea usted en el último tramo de la nota del lunes pasado, cuando se refiere a las actividades bien específicas de las mujeres y ejemplifica con modista y modisto . ¿Qué sucede en el caso de la palabra costurera ? Porque un hombre dedicado a ese oficio no se podría llamar costurero , ya que este término tiene otro significado: es la caja donde se guardan los elementos de costura. ¿Habría que decirle el costurera ?", pregunta Hugo Bugarini.
Los casos de modista y costurera son completamente diferentes. Los sustantivos en -ista son de género común, masculinos o femeninos según designen personas de sexo masculino o femenino. De hecho, la terminación -ta , que nos llega del griego a través del latín, era en un principio un sufijo que formaba masculinos en -a . Lo tenemos en palabras como poeta , nauta , profeta , atleta y protagonista . En caso de que fuera necesario referirse a mujeres que desarrollaban esas actividades casi exclusivamente masculinas, se usaban generalmente otros sufijos, por ejemplo -isa en poetisa y profetisa . Pero en español la terminación -ista (y otras parecidas, del mismo origen, en otras lenguas modernas) se ha convertido en un sufijo muy "productivo" y ha servido para formar, sobre palabras de cualquier origen, no necesariamente griego, infinidad de voces (me atrevería a decir que cada día entra en la construcción de alguna nueva), adjetivos y sustantivos, con dos significados: ´partidario de o inclinado a y ´persona que tiene determinada ocupación, profesión u oficio .
En la segunda acepción, estos sustantivos designaban en un principio ocupaciones propias de varones y eran masculinos, pero, al abrirse esos campos de actividad a las mujeres, pasaron a ser de género común. El caso de modista y modisto es especial, pues, modernamente, al ser la confección de prendas de vestir un oficio mayoritariamente femenino, se sintió la terminación -a como marca de género femenino y se creó el masculino en -o , que raramente designa al que confecciona las prendas y se reserva más bien para el diseñador. Hay otras voces en -isto , de origen regional, creadas por razones parecidas: bombisto , violinisto , vallisto , llanisto .
En cambio, el sufijo -ero , -era (del latín -arius , -aria ), que también forma adjetivos y sustantivos, es de dos terminaciones y, cuando se aplica a persona o designa persona, toma la terminación -o para el masculino y -a para el femenino. La mujer que por oficio se dedica a la costura es la costurera y el varón que tiene el mismo oficio no puede ser sino el costurero . Y si costurero nos suena raro, no es porque el nombre coincida con el de la caja para guardar los elementos de costura, sino porque no estamos acostumbrados a pensar en la costura como un oficio de varón.
No es de extrañar que se den coincidencias como la de costurero , porque los sufijos -ero y -era tienen un campo de significación muy amplio y forman sustantivos que, además de personas, designan distintas clases de objetos, por ejemplo recipientes o depósitos: azucarero o azucarera , aceitera , vinagrera , ensaladera , sopera y sopero , macetero , jardinera , alhajero , basurero , arenero . Entonces, una jardinera puede ser una mujer que se dedica a la jardinería o una instalación para poner plantas; un basurero , el que recoge la basura o el lugar en que la basura se deposita; un arenero , un hombre que vende arena o un espacio con arena para que jueguen los niños.
Los años de Engels
Aclara José Enrique Miguens:
"En la columna del lunes 6, aparece una amable carta titulada «Escribir después de morir», a propósito de un artículo mío sobre Hugo Chávez y el marxismo, publicado en la edición del 25 de octubre.
"Me reprocha lector el datar un artículo de Engels en el que aprueba la conquista de California por parte de los hacendados texanos, que, por un lamentable lapsus cálami del que soy culpable, aparece como publicado en 1899, cuando ya Engels había muerto. Cuando digo allí «todavía dos años después de esa condena», me refiero a la que formuló la Cámara de Representantes del estado de Massachusetts contra ese injusto apoderamiento en 1847. O sea que «dos años después» nos lleva a 1849. Efectivamente, el artículo de Engels apareció en la Neue Rheinische Zeitung el 15 de febrero de 1849."
¿Cambio climático?
Ricardo Lenhardtson cita el pronóstico del viernes 9: "Por la noche: más fresco, con cielo parcialmente soleado". Y se pregunta: "¿Será una consecuencia del cambio climático?".
Oh, no: es una antigüedad. De la época en que éramos parte de un imperio en el que no se ponía el Sol.
Bestiario
"Me atrevo a escribirle para consultarla humildemente acerca de los límites en las licencias poéticas. En mi diccionario leo que licencia poética es «cada una de ciertas infracciones de las leyes del lenguaje o del estilo que pueden cometerse lícitamente por haberlas autorizado el uso con aprobación de los doctos»", escribe Hugo A. Clivaggio.
"En la revista cultural del sábado 10, el poema «Bestiario íntimo» comienza así: «Si alguien querría ser una tortuga / sería yo». Y al final se dice: " eso me haría durar / y capaz de entrar al mar »", prosigue.
"Comprendo que, si la autora fuera demasiado escrupulosa con las correlaciones de modos y el régimen de los verbos, probablemente no haría poesía, pero le confieso que cuando la vista tropieza con esos obstáculos, la atención se desvía y se desvanece el sincero interés en captar el mensaje de la obra. Como estoy muy lejos de incluirme entre «los doctos», me pregunto si los hay que aprueben estas infracciones", finaliza.
Desde luego, no hay "docto" que apruebe el potencial por imperfecto de subjuntivo en la proposición condicional. Es un error gravísimo. Debe decirse: "Si alguien quisiera , sería ".
En cuanto a la construcción del verbo entrar con la preposición a , puede aceptarse. En España se prefiere construirlo con en , pero en América es frecuente con a .





