La cultura en la era de la globalización
Por Fernando Sabsay Para La Nación
1 minuto de lectura'
Ciceron, al recordar en uno de sus discursos la frase "Llevo conmigo todo lo mío", la atribuye al filósofo griego Bías, que tuvo que huir del enemigo sin poder llevarse nada y, sin embargo, llevó todo consigo, es decir, lo único que tenía un verdadero valor: su sabiduría y su experiencia.
Coinciden muchos pensadores en que estamos viviendo en un caos. Las instituciones que conformaron el mundo en que nos educamos se derrumban estrepitosamente y dejan en descubierto los conflictos de etnias, de religiones. Incluso de lenguaje, esa maravillosa herramienta de comunicación, del pensar, desplazada por la imagen que nos sumerge en un adormecimiento infinito. Desvinculándonos del pasado, al perder la herramienta de la palabra, camino obligado a la reflexión, nos inunda la superficialidad en el escenario del espectáculo y de la irrelevancia.
Comunidad universal
Actualmente, los bienes, el capital, las personas, el conocimiento, así como las modas, las drogas, las creencias, atraviesan las fronteras territoriales, de la aldea local a la aldea global. Lo global no se refiere sólo a los Estados: lo global es al mismo tiempo un desafío para la política, la economía, la ciencia y la cultura en una fase histórica en la cual el mundo cambia de forma muy dinámica y desordenada a través de formaciones regionales que exigen una actuación ordenadora. Implica el paso de un milenio al otro en un mundo cuyos habitantes están llenos de temores, inseguridades y reflexiones.
Son cuatro los factores más destacables en el origen y desenvolvimiento de la globalización: una causa política, la caída del muro de Berlín y el ocaso del modelo socialista; otra, de carácter económico, disminución en las restricciones en el comercio internacional y la implantación de una economía de mercado; una tercera, referida al avance vertiginoso de las telecomunicaciones y la informática; y la última, que más que causa es el efecto de las tres nombradas, en el campo sociocultural.
Los vínculos o interconexiones trascienden los Estados, los núcleos, las comunidades. Las actividades sociales (inclúyase la cultura y la educación), en el sentido de su notable proyección política y económica, están siendo "extendidas" por el globo terráqueo. La globalización también implica una intensificación en los niveles de interacción, de interconexión o de interdependencia entre los Estados que constituyen la comunidad mundial moderna. Está estimulando una reformulación del espacio político internacional, en la cual las nociones de soberanía y democracia se desvinculan de su arraigo histórico en la comunidad nacional y del Estado-nación delimitado territorialmente.
Así se presentan en la comunidad cosmopolítica universal cuatro variables: seguridad, economía, política y derecho, patrones cambiantes de poderes y limitaciones que están redefiniendo la arquitectura del poder político soberano asociado con el Estado democrático liberal. Estos factores, en forma combinada, reflejan la compleja interacción de los procesos nacionales e internacionales que dibujan nuevas políticas soberanas (¿continúan siendo soberanas?).
Primero fue el verbo
Robert Reich, profesor de la John F. Kennedy School of Government de Harvard, afirma: "Las fuerzas y las tendencias del capitalismo mundial provocan la pérdida de identidades nacionales de las corporaciones al transnacionalizar el dinero, la tecnología, las ideas y los empleos, dirigiéndose hacia donde pueden ser desempeñados más eficazmente".
Por ello, cada cultura pretende trazar parte de la línea de su época y encontrarse a su vez, aparentemente, en el último extremo de ella. El espacio y el tiempo deben ser analizados por especialistas científicos de todas las disciplinas del saber, sin preconceptos políticos, para poder elegir los recursos y repartir los esfuerzos.
Cualquiera que sea el sistema pedagógico o programa de estudios elegido, en el docente, en su capacidad y ejercitación reside el éxito de la enseñanza. Además, usará los instrumentos tecnológicos, más sofisticados si así lo cree, pero como ayuda, ya que su palabra y sus conocimientos no tienen sustitutos. Primero fue el verbo.


