
La fantasía de controlar el mensaje y el instante
La foto bailando con Mora Godoy, las sonrisas en el Nahuel Huapi, la "Bestia" cargando nafta en Retiro. Fueron algunas de las postales que dejó la visita de Obama en la Argentina. Sin embargo, la sorpresa fue la actividad de la cuenta de Snapchat del presidente Macri que ofreció una perspectiva única.
Snapchat es uno de los últimos unicornios en Silicon Valley: tiene valuación millonaria en dólares, éxito global basado en su mensajería en video y la cobertura en vivo de eventos especiales, y dificultades (aún) para mostrar sólidas fuentes de ingresos. Vive un furor que la convirtió por primera vez en la número uno en el ranking de descargas de aplicaciones.
Para las figuras que basan su carrera en la popularidad, la red ofrece algo tan o más interesante que Facebook o Twitter: no son "medios" pero sí intermediarios en la relación con los fans y el público. Logran transportar signos, imágenes, elementos clave, y las "estrellas" la eligen por esa virtud: ya no necesitan controlar los medios ni la conversación; prefieren enfocarse en controlar el mensaje, a cada instante.






