La gran estafa audiovisual

Darío Lopérfido
Darío Lopérfido PARA LA NACION
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18 de julio de 2018  

En 2016 realicé una denuncia pública sobre las estafas que se hicieron en la realización de series y telenovelas durante la presidencia de Cristina Kirchner . Se triangulaba dinero del ministerio que conducía Julio De Vido hacia las universidades y desde ahí, sin controles y con sumas de dinero enormes, hacían series y telenovelas en las que los actores kirchneristas trabajaban siempre (los que dicen ahora, patéticamente, que la patria está en peligro).

Fui insultado, criticado por la casi fascista Asociación Argentina de Actores, sufrí agresiones verbales y amenazas de todo tipo. El gobierno de Horacio Rodríguez Larreta no me apoyó cuando denunciaba esto. Más bien se mostraron disgustados con mi proceder. La Justicia, que procesó y embargó ahora a Julio De Vido, Andrea del Boca , Carlos Ruta (Universidad de San Martín), Luis Vitullo, Liliana Mazure (expresidenta del Instituto de Cine) y a varias personas más, empieza a darme la razón.

Hay cientos de ejemplos, pero otro que se investiga en la Justicia junto a este caso es el de la serie El pacto, protagonizada por Cecilia Roth y Luis Ziembrowski, entre otros, y que fue producida con dinero público por Marta Cascales (esposa de Guillermo Moreno) y por Alejandra Minnicelli (esposa de De Vido). En este caso me tocó vivir una situación curiosa: al momento de hacer la denuncia, la señora de Moreno amenazó con demandarme. Fuimos a una audiencia de conciliación convocada por ella, en la que me dijo que me llevaría a juicio si yo no me retractaba; le dije que de ningún modo lo haría y que fuéramos a juicio. La que está en un juicio ahora es ella.

La trama corrupta de la actividad audiovisual y mediática en el kirchnerismo fue enorme: plata de la corrupción utilizada para extorsionar y comprar medios (Cristóbal López), fortunas de plata pública a empresas de dudosa moralidad como Página 12 y discriminación a los medios que no eran oficialistas. En este fallo del juez Ramos se da en el clavo con lo que fue la estrategia de triangulación por universidades para evitar controles, que fue el puntal de mi denuncia.

Si se hiciera una cuantificación de todo el dinero que fue a prácticas corruptas en los medios de comunicación oficialistas en manos de empresarios inescrupulosos, en dinero sin controles en universidades y en el Instituto de Cine, o el dinero de la pauta oficial, nos encontraríamos con una cifra millonaria. Piensen que solo en un caso (Andrea del Boca) se percibieron más de 26 millones de pesos (valor de hace cuatro años) por una telenovela que nunca se terminó.

Por ese programa de gobierno (internamente se lo conocía como Programa 59) pasaron más de 5000 millones entre 2012 y 2015, de los cuales casi 1200 millones (también de hace más de tres años)fueron a productoras de TV que hicieron una gran cantidad de series que, en un gran número de casos, nunca se vieron. Eso explica, en parte, el fanatismo irracional de mucha gente del espectáculo y la persecución ideológica que sufrimos los que lo denunciamos.

Me siento muy a gusto cuando voy a contracorriente de la corrupción y la hipocresía y cuando se confirman mis dichos pasado un tiempo. No hay nada que me resulte más gratificante. La Justicia está actuando y empieza a darme la razón. A los pocos días de hacer esta denuncia en varios medios, Horacio Rodríguez Larreta me pidió la renuncia al Ministerio de Cultura de la Ciudad y un estrecho colaborador de su íntimo entorno se mostró molesto por mi denuncia, y así me lo manifestó.

No conocía mucho a Larreta cuando me ofreció el cargo (habíamos compartido el gobierno de De la Rúa: él, como director en el PAMI, y yo, en Cultura, pero no nos conocíamos demasiado). Al hacer esta denuncia me di cuenta de que estábamos demasiado lejos en nuestras ideas respecto de la política. A mí me gusta la verdad histórica y nada tenía que hacer en ese gobierno. El tiempo me dio la razón: los ciudadanos argentinos honorables que trabajan todos los días merecen saber la verdad y enterarse de cómo su dinero se despilfarró para favorecer negocios y compra de adhesiones, y saber que la Justicia actúa en consecuencia. No sirve aferrarse a un "carguito" y hacer silencio ante las arbitrariedades. La construcción del futuro que legaremos se debe hacer sobre los pilares de la verdad histórica.

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