
La guerra cultural anglo-griega
Está en la tapa de todos los diarios y los medios ya lo apodaron una verdadera "guerra cultural" contra Grecia. ¿Los frisos del Partenón que el Museo Británico no devuelve? Nada más alejado. Se trata, simplemente, de la polémica por una señorita en topless .
Jemma Gunning, una joven de 28 años ("modesta y sensible", según la describió su madre), de la ciudad británica de Bath, que pasaba sus vacaciones en la isla de Rodas, fue arrestada y sentenciada a ocho meses de cárcel por sacarse la remera (sin tener nada abajo) en un bar público.
Dicha sentencia por "atentar contra la moral pública" es la última movida de las autoridades griegas para acabar con los ruidos, abusos y violencia de los británicos en el balneario de Farilaki, el más popular para quienes buscan escapar de las rigideces de la vida cotidiana inglesa.
El asunto, que ya está en manos del fiscal general de la isla, enfureció a la opinión pública británica, que siente que tomaron a la blonda Jemma como chivo expiatorio por el tradicional comportamiento alocado de los ingleses en Farilaki, con el cual lucran, por otra parte, los bares y discotecas de la localidad, así como los tours especializados.
Mientras el gobierno del Reino Unido se debate sobre si debe intervenir o no en la suerte de la accidentada turista, ella respira aliviada. Su historia tiene garantizado un "final feliz" muy británico: dos tabloides de Londres ya se ofrecieron a pagarle la fianza a cambio de una exclusiva sobre su historia.






