
La mirada del otro
"Nadie puede hacerme infeliz sin mi consentimiento". Esta es una frase que le escuché en un programa de televisión -un día cualquiera, al pasar- a Claudio María Domínguez. Me llamó la atención, me pareció interesante , luego a medida que me daba vueltas en la cabeza me pareció muy sabia y finalmente una genialidad.
Será porque a lo largo de una vida uno ha podido percibir cómo influye la mirada del otro en sus acciones. Y cómo muchas veces uno ha pasado de la felicidad a la tristeza por una opinión desconsiderada, dicha en forma agresiva o intolerante. Y vale la pregunta: ¿por qué somos tan vulnerables a la mirada del otro? Seguramente porque la mirada de la madre es la que arma y construye nuestra autoestima. Lo dicen los psicoanalistas, los cabalistas: ambos afirman que la mirada que construye al ser humano es la mirada materna. Esa es la base para la conformación de nuestra identidad.
¿Por qué somos tan vulnerables a la mirada del otro? Seguramente porque la mirada de la madre es la que arma y construye nuestra autoestima
Depende de esta mirada inicial que una persona se convierta en un ser independiente, interesante o débil y vulnerable. La vida nos enseña que una forma de crecer, de madurar, es ir dejando de estar pendiente de esa mirada. Es una tarea ardua ir construyendo la identidad de cada uno con independencia del otro. De todas maneras confesemos que somos vulnerables. Ahora bien: hay gente que se especializa en destruir autoestimas. Que tiene el don de decir exactamente lo que sabe que a al otro le va a doler. Y con el tiempo uno descubre que simplemente se trata de dispararnos sus propios problemas personales. Hay quienes argumentan su absoluta sinceridad como una verdad revelada. Como si la objetividad existiera. La cabala también habla de la importancia del relato. Uno es el relato que le hacen los padres cuando nace y el que uno, a su vez, le hace a sus hijos. Según le escuché decir, como ejemplo, al rabino Ruben Niseimboin en una clase de Cabala: "Imaginen una mama diciendo "qué feo era mi hijo al nacer". Eso, aunque la madre crea que lo dice con cariño, quedará marcado en el corazón del niño toda su vida.
Hay gente que se especializa en destruir autoestimas. Que tiene el don de decir exactamente lo que sabe que a al otro le va a doler
Así en esta profesión, en la que he entrevistado a infinidad de actores, políticos, artistas, y muchos otros personajes, fui interrogando prácticamente a todos acerca de éste tema. Y encontré respuestas más que elocuentes. Elegí la de Alfredo Alcón por el respeto que le tengo, el que se merece y por la inmensidad de su talento. Alfredo Alcón -¿Le importan las críticas? ¿La mirada del otro? –"Si me importan. Una crítica es una opinión de otro, pero el mío, es un trabajo tan subjetivo que yo no te puedo demostrar que estoy bien en un papel. Si soy médico alguien te puede decir que está mal curado y vos podés mostrarle unas radiografías, unas pruebas. Pero yo puedo poner el alma y desangrarme para hacer una obra y si vos me decis "No me llegó" qué te puedo decir. Nada"
Reflexión profunda de un "grande" en una época de amigos del facebook, del twit y de tantos comentarios anónimos.






