
La música grabada en los años locos
Lo primero que se ve es la reproducción de una página de la revista Caras y Caretas de 1930 cuyo título es "El fonógrafo. Pasatiempo de ayer y de hoy". Hacía diez años que la industria de la música grabada había cobrado impulso en el país. Impulsada por los sellos Victor y Odeon, y con el tango como género estandarte aunque no único, los discos fueron contribuyendo a difundir masivamente esa estética y definiendo una escena sonora. El registro de esa escena sonora y sus derivaciones (el modo en que los avances tecnológicos influyeron en la exploración del arreglo orquestal, por ejemplo) es parte de lo que procura investigar Marina Cañardo en Fábrica de músicas (Gourmet Musical). El resultado es riguroso, ameno para quien desee curiosear los comienzos de la industria discográfica en la década del 20.
Al mérito de esa investigación, que trae respuestas a un tema raramente explorado, deben sumarse las ilustraciones de época, que recogen el testimonio que dejaron textos periodísticos y también avisos publicitarios.






