La ONU, preocupada por Venezuela

Emilio Cárdenas
Emilio Cárdenas PARA LA NACION
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17 de octubre de 2019  • 01:43

En nuestro hemisferio hay dos lamentables dictaduras: la comunista, que se ha apoderado de Cuba desde hace décadas; y la que se ha instalado en Venezuela, íntimamente ligada a la primera desde que ella ha sido impulsada y generada por Cuba que procura desesperadamente vivir de los recursos y dineros venezolanos, "colgándose" arteramente de la riqueza venezolana y actuando a la manera de garrapatas. A la vista de todos.

Por esto el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, preocupado, sigue muy de cerca todo lo que sucede en Venezuela en materia de vigencia y respeto de los derechos humanos de su sufrido pueblo. En una reciente resolución, ese organismo acaba de señalar que la situación de los derechos humanos en el país caribeño continua deteriorándose. Como no puede ser de otra manera en una triste dictadura "a la cubana".

A lo que agrega que las sanciones económicas impuestas a Venezuela están agravando la situación humanitaria de su pueblo, como era de prever. También insta a Venezuela a encontrar una solución a través del diálogo entre sus distintos interlocutores políticos, lo que supone la buena fe entre ellos, lo que no puede presumirse respecto de un dictador, como Maduro, manejado a control remoto desde La Habana, cuya conducta es -en esto- de corte "imperialista". Por esto la alta funcionaria de las Naciones Unidas apoya vigorosamente la mediación de Noruega y algunos otros esfuerzos similares y complementarios que está también en curso.

Señala, asimismo, que Venezuela debe implementar las recomendaciones de Michelle Bachelet en su carácter de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y, muy especialmente, aquellas que permiten a ese organismo multinacional el acceso a los "centros de detención" (y tortura) que mantiene el gobierno de Venezuela, en los que "aloja" a los disidentes, esto es a aquellos que, por buenas razones, no comulgan con el gobierno dictatorial de Maduro. A lo que agrega su insistencia respecto de que Maduro deje que ingrese y que se distribuya eficazmente la ayuda humanitaria internacional que está ya en la zona de frontera de Venezuela y Colombia, a la que Maduro restringe el acceso presumiblemente porque esa ayuda hace absolutamente evidente la profundidad de las penurias que aquejan al pueblo venezolano, cuyos principales responsables son, nítidamente, la dictadura de Cuba y Nicolás Maduro.

El Consejo enviará ahora una misión a Venezuela. Examinará las llamadas "ejecuciones extrajudiciales" realizadas con excesos en el uso de la represión por las fuerzas de seguridad de Nicolás Maduro con el asesoramiento de sus amigos cubanos. Incluyendo los atribuidos a los llamados "colectivos", que son grupos violentos, presuntamente "extraoficiales", que trabajan en funciones represivas para la dictadura venezolana.

Frente a la resolución adoptada que hemos comentado, el belicoso embajador de Venezuela ante el organismo, Jorge Valero, cortado con la misma tijera que Nicolás Maduro, calificó a la iniciativa de "hostil" respecto de su país. Era lo esperado, ¿qué otra cosa, sino esto, puede hacer una dictadura?

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