La paridad de género también se pone en juego en octubre

María Page
María Page PARA LA NACION
Tras 25 años de la ley de cupo femenino, los varones siguen en franca mayoría en cargos legislativos y ejecutivos; eso podría cambiar en las elecciones
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10 de marzo de 2019  

La Cámara de Diputados aprobó la ley de paridad de género el 23 de noviembre de 2017, por 165 votos contra 4
La Cámara de Diputados aprobó la ley de paridad de género el 23 de noviembre de 2017, por 165 votos contra 4 Crédito: TELAM

Garantizar iguales derechos y oportunidades a las mujeres no solo es justo, sino que además impulsa el desarrollo de las sociedades. Por eso, eliminar todas las formas de discriminación contra las mujeres y las niñas es uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas. En este camino, la participación paritaria de las mujeres en política es un elemento crucial: cuando acceden a lugares de decisión, ellas suelen hacer avanzar la agenda de género y ampliar el espectro de los problemas de política que se discuten y las soluciones que se encuentran. Esta tendencia es clara cuando se analizan muchos países, más allá de que puedan existir casos aislados con otras particularidades.

Hoy la subrepresentación política de las mujeres es sistemática. En el mundo solo hay once jefas de gobierno y las mujeres representan en promedio solo el 24% de los integrantes de los parlamentos y un escaso 20% de los puestos ministeriales.

La Argentina no es una excepción. Después de 25 años de vigencia de la ley nacional de cupo femenino y normas similares en las provincias, las mujeres siguen subrepresentadas en el Congreso Nacional, en las legislaturas provinciales, en los órganos directivos de los partidos políticos, en las listas de candidatos, en el gabinete nacional, en las gobernaciones y en las intendencias.

En el nivel nacional, ocupan el 39% de las bancas de la Cámara de Diputados y el 42% del Senado, y su participación permanece estancada desde hace más de una década. Además, son minoría en las presidencias de los bloques, se concentran en temas como educación, protección social o salud pública, y permanecen segregadas de las comisiones que deciden sobre temas económicos o institucionales como las de Presupuesto o Asuntos Constitucionales. En el Ejecutivo, solo hay dos ministras sobre once ministerios.

En las provincias, 20 de las 24 están gobernadas por varones. En las legislaturas provinciales, las mujeres ocupan en promedio un tercio de las bancas de diputados y un cuarto en los senados, y tampoco acceden a posiciones de autoridad.

Los datos muestran hasta qué punto el cupo femenino como medida de acción afirmativa había alcanzado un techo y por qué la paridad es el próximo paso hacia la igualdad política real entre los géneros.

Mejorar la política

Cada vez hay más estudios que indican que tener más mujeres en lugares de poder político mejora la calidad de los liderazgos, la representación de las minorías, las prioridades de política pública y la asignación de los recursos públicos.

Las cuotas y el mérito . Contra la falsa disyuntiva "paridad versus mérito", estudios recientes muestran cómo la adopción de cuotas de género y reglas de paridad hace que el proceso de selección de candidaturas se vuelva más competitivo y mejora la calidad de todos los candidatos en general, varones y mujeres. Al abrir espacios para que compitan las mujeres, estas reglas dejan afuera a los hombres que entraban a las listas solo por privilegio de su género. Otros trabajos muestran que las mujeres que entran por cuotas están igualmente (y muchas veces mejor) calificadas que el resto de sus colegas y aumentan la diversidad de antecedentes de carrera y trayectoria de los legisladores.

Más cooperativas . Una serie de estudios empíricos prueban que las mujeres suelen trabajar de manera menos jerárquica y más transversal que los varones y cooperan con mayor frecuencia con colegas de otros partidos y organizaciones de la sociedad civil. Como se encuentran en minoría, recurren más a estrategias como buscar intereses comunes y cooperar con otros para hacer avanzar su agenda en las legislaturas.

Acento en áreas relegadas . Varios trabajos que observan legislaturas en más de 100 países muestran que donde hay mayor proporción de legisladoras mujeres se invierte más en educación y salud. Considerados solo los países de la OCDE, donde hay más mujeres se observa mayor inversión en educación. En Suecia, más mujeres en las legislaturas de nivel local tiene correlación con más inversión en el cuidado de la primera infancia y la vejez. En India, la presencia de mujeres en la presidencia de los concejos locales coincidió con un aumento en la inversión en agua potable, la calidad de los caminos y el acceso de las niñas a la educación.

Además, distintos estudios reflejan que al aumentar la proporción de mujeres en la legislatura hay una mayor presencia y/o un avance de la agenda de género.

Acuerdos de paz duraderos . En procesos de paz y estabilizaciones post conflicto, la presencia de mujeres promueve el diálogo, la confianza y la generación de coaliciones entre distintos sectores ideológicos y sociales En regiones de alta conflictividad como Ruanda y Uganda, el rol de las mujeres fue fundamental para mantener la estabilidad y reducir los niveles de violencia.

En las elecciones de octubre

En los comicios nacionales de este año se implementará por primera vez la ley 27.412 de paridad electoral. La norma exige que en las PASO y en las generales las listas de candidatos a senadores, diputados nacionales y parlamentarios del Mercosur se formen intercalando a mujeres y varones desde el primer titular hasta el último suplente. También establece paridad para las elecciones de autoridades y organismos partidarios.

Este año, de los 130 diputados que pondrán en juego su banca, 51 son mujeres (39%). De los 24 senadores en iguales condiciones, las mujeres son 10 (41%). La ley manda que estos escaños se distribuyan en partes iguales entre hombres y mujeres. Esto implica una notoria redistribuir del poder dentro de los órganos colegiados de gobierno que, es previsible, generará tensiones y resistencias más o menos explícitas.

A nivel provincial, son 13 las provincias donde rigen reglas de paridad de género: Santiago del Estero, Córdoba, Río Negro, Buenos Aires, Chubut, Salta, Neuquén, Catamarca, Santa Cruz, Mendoza, Misiones, Chaco y la Ciudad de Buenos Aires. Otras nueve provincias conservan cuotas femeninas del 30% con mandato de posición: Jujuy, Formosa, Tucumán, San Juan, La Rioja, Santa Fe, San Luis, La Pampa y Corrientes. En Tierra del Fuego hay un cupo mínimo del 30% para ambos géneros y en Entre Ríos, uno del 25%.

En las legislaturas provinciales, en promedio, el 31% de las bancas de diputados y el 26% de las de senadores que se ponen en juego este año están ocupadas por mujeres. En ocho provincias se implementará por primera vez la paridad a nivel provincial: Chubut, Neuquén, Catamarca, Santa Cruz, Mendoza, Misiones, Chaco y la Ciudad de Buenos Aires. Como muestran los casos de Santiago del Estero, Córdoba y la provincia de Buenos Aires, el impacto de la paridad dependerá del diseño de la norma y las decisiones de la autoridad de aplicación al momento de hacerla cumplir. A nivel nacional, la autoridad es el juzgado federal con competencia electoral; a nivel provincial, el tribunal electoral de la provincia.

Ante este escenario, podemos enumerar algunas propuestas para que la paridad funcione:

.Desarrollar los recursos técnicos (como automatizar la inscripción de candidaturas) y humanos para que las autoridades electorales garanticen el cumplimiento de la paridad durante el proceso de oficialización de candidaturas.

. Fomentar la apertura de espacios para la promoción de las mujeres dentro de los partidos.

. Alentar la adopción de la regla de paridad en las once provincias que todavía no lo han hecho.

. Producir y difundir información oficial sobre la participación política y electoral de las mujeres.

.Medir y visibilizar el peso que tienen para la carrera política de las mujeres las tareas de cuidado no remuneradas y la falta de acceso a financiamiento para las campañas.

. Discutir la ampliación de la regla de paridad a los gabinetes ejecutivos y las magistraturas. Canadá, Francia, Bolivia y Chile tienen o tuvieron gabinetes ministeriales paritarios sin necesidad de una ley: incorporaron el principio de modo informal.

Investigadora asociada y analista, respectivamente, del Programa de Instituciones Políticas de Cippec

Lautaro Cella y María Page

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