
La prensa argentina ante los nazis
Un proyecto testimonial de la DAIA ha investigado la cobertura que los diarios argentinos dieron del régimen nazi entre 1933 y el final de la guerra
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"Por intermedio del diario La Razón, envío a la prensa argentina y a los alemanes de la Argentina mis cordiales saludos", decía la leyenda autografiada por Adolf Hitler aparecida en el vespertino porteño el 3 de abril de 1933, recién iniciado el régimen nacionalsocialista alemán.
En el lado opuesto, el diario Crítica se burlaba del canciller germano llamándolo reiteradamente "El bello Adolfo" y aseveraba el 25 de abril de 1933: "Los nazis piensan que los judíos tienen la culpa de todo lo que ha sucedido en Alemania (?). ?Hay que salvar a los herejes del infierno quemándolos´, decían los inquisidores. Parece ser que en métodos políticos no se ha adelantado gran cosa en el mundo".
Estos son dos de los numerosos hallazgos de la investigación denominada "Los medios gráficos argentinos y el nazismo", realizada por los autores de esta nota en el marco del Proyecto Testimonio II, del Centro de Estudios Sociales (CES) de la DAIA. Se trata de un trabajo de documentación --por vía digital-- de todo lo publicado por los diarios LA NACION, La Razón, La Prensa, Crítica, La Voz del Interior (Córdoba) y Los Andes (Mendoza) acerca de lo ocurrido en Alemania y países de influencia durante el nazismo, así como también sus implicancias en nuestro país.
Hasta el momento, se digitalizaron más de 15.000 documentos correspondientes al período 1933-1939, que alcanza hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial --etapa de consolidación del régimen y de las persecuciones a judíos y otras minorías--, y ya se está avanzando en la segunda fase (1939-1945), durante la cual se llevó a cabo la política de deportaciones y exterminio. El producto final será un CD-ROM, que se entregará gratuitamente a instituciones, educadores y investigadores interesados, de la misma manera que se realizó con el proyecto Testimonio I, que indagó en los documentos oficiales de la Cancillería argentina sobre las relaciones con el nazismo.
Distintas miradas
En mayor o menor medida, todos los diarios fueron informando sobre las sucesivas etapas del proceso nazi, de modo que ningún lector podía desconocer los acontecimientos fundamentales del régimen totalitario. No obstante, las posturas adoptadas fueron bien diferentes.
Crítica, con su estilo desprejuiciado y amarillo, fue incisivo y desafiante ante el Reich desde sus comienzos, valiéndose de la caricatura y el humor político, entre otras armas. Ridiculizaba al Führer y desmentía permanentemente las versiones difundidas por el nazismo, desacreditando el supuesto boom económico alemán.
Durante abril de 1938, realizó una campaña sistemática de información y denuncia sobre las escuelas alemanas en Argentina --que respondían a programas educativos del III Reich y utilizaban la svástica-- y dedicó páginas enteras a la presencia nazi en el territorio nacional.
La Razón, por el contrario, fue muy permeable al nazismo. Fue sintomático el suplemento de abril de 1933, dedicado a la nueva Alemania, en el que aparecía el saludo de Hitler. Es verdad que también hubo otros dedicados a Italia y Gran Bretaña, pero son notables los artículos panegíricos del hitlerismo, como "El verdadero significado del movimiento nazi". Además, a fines de 1936, le dedicó otro suplemento, denominado "Alemania resurge".
Su tratamiento fotográfico resaltaba visiblemente los escenarios grandilocuentes del nazismo; y además, si bien no era su única fuente, el diario reproducía las noticias de la agencia Transocean, creada por el Ministerio de Propaganda alemán.
LA NACION, en tanto, mostró cautela al comienzo, tal como se observa en el editorial el día de la ascensión de Hitler: "Desde la caída del Imperio no ha tenido acaso Alemania un instante de tan honda expectativa".
Una serie de notas publicadas por el corresponsal Jules Sauerwein bajo el título "Alemania a siete meses de hitlerismo", los primeros días de octubre de 1933, intentaban mostrar los cambios sociales operados desde la asunción de Hitler, con crónicas más bien descriptivas y tenues críticas al régimen. El diario fue incrementando su oposición a medida que se iban evidenciando las políticas del régimen. El 13 de mayo, una nota relativizaba la presunta "pureza" de las razas y, el 16 de mayo de 1935, un editorial criticaba los principios del "Estado del Führer" por contraponer dos regímenes políticos "igualmente extremistas: es como si la pobre humanidad no pudiera elegir sino entre el absolutismo despótico y la anarquía demagógica".
Luego, tras la Noche de los Cristales, en noviembre de 1938, hubo una amplia cobertura sobre el cambio cualitativo en la situación de los judíos: "Estamos acercándonos al momento en que la vida ya no sólo será difícil, penosa y humillante para los judíos, sino materialmente imposible", señalaba el corresponsal Rene Lauret el 31 de diciembre.
También La Prensa mostró al inicio algún grado de interés en el nuevo "experimento" político, con la esperanza de que el nuevo gobierno pudiera constituirse en una barrera frente al comunismo.
No obstante, en su cobertura integral, y a través del tiempo, fue desarrollando una mirada poco complaciente desde el punto de vista institucional. Por eso, llaman la atención algunas colaboraciones discordantes con su discurso general: por ejemplo, el 20 de enero de 1935, un artículo destacaba las "convicciones profundas" de Hitler y hacía notar sus esfuerzos por establecer "la igualdad social" en Alemania, intentos que "se asemejan a un ideal democrático".
En abril de 1938, realizó una campaña contra la injerencia del nazismo en el país. Criticaba la votación de los alemanes de la Argentina en el plebiscito austríaco, denunciando la actitud permisiva del gobierno; daba especial relevancia al asunto de las escuelas y, ante el acto nazi en el Luna Park --el 10 de abril de 1938--, objetaba que se confundía una celebración patriótica con un acto político.
Finalmente, los dos diarios provinciales tuvieron posturas bien diferenciadas. La Voz del Interior, como Crítica, se burlaba de la personalidad del Führer y de la mística del nazismo a través de dibujos y caricaturas, condenaba la ideología nazi y mostraba una simpatía especial por los hebreos. Hitler, destacaba una nota del 31 de enero de 1936, busca "aniquilar, con los medios más abominables, a la laboriosa e inteligente población israelita, a la cual Alemania debe servicios incalculables en todos los campos del saber y la actividad humanas".
En cambio, Los Andes naturalizaba el statu quo: "Para los 30.000 refugiados judíos, comunistas y socialistas, éste (1933) ha sido un año de depresión y pérdida (...) Para los demás, que suman decenas de millones, el año ha significado el resurgimiento de la patria", se leía en un artículo del 1° de enero de 1934.
Incluso, el 2 de febrero de 1938, una nota de opinión de neto carácter antisemita, firmada por Batista Pellegrini, remitía a los clásicos estereotipos de judío como usurero o como comunista, y llegaba hasta a justificar las leyes raciales de Nüremberg como respuesta a la tradición de los hebreos de contraer matrimonio entre ellos.
Muy distinta fue ya su actitud en la nota del 20 octubre de 1940, cuando dio relevancia a la Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas, que ponía la lupa sobre Transocean --agencia que, según el matutino, subcontrataba varias emisiones radiales--, el Correo Periodístico Latinoamericano, la revista Pampero y otros medios vinculados al régimen nazi.
Es que, ya iniciada la guerra, esa diversidad de posturas derivaría en una sola mirada, sólo diferenciada por los estilos: el nazismo era el enemigo. Ya era el consenso de casi todo Occidente.




