
La trampa del Ciclo Básico Común (CBC)
Se inscriben alrededor de 60.000 alumnos por año
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Esta unidad académica Ciclo Básico Común (CBC) fue creada en 1985 con la intención de resolver la discusión entre el ingreso por cupo implantado durante la dictadura militar y el ingreso irrestricto demandado por el conjunto de las voces democráticas.
El rector interventor normalizador en ese momento en la UBA, Francisco Delich, padre del actual ministro de Educación, diseñó esta estructura con el rol fundamental de ser un curso de nivelación (con respecto al nivel heterogéneo del secundario) y de orientación vocacional, antes que un curso de ingreso.
Tiempo después, el rector Oscar Shuberoff, mediante resolución del consejo superior, decreta que el CBC constituye el primer año de estudio para todas las carreras de la UBA.
Al ser el primer año de ingreso, inevitablemente todas las personas que desean ingresar en la UBA deben inscribirse en el CBC y cursar seis materias. De este total, dos son comunes a todos los estudiantes (Conocimiento Científico y Sociedad y Estado) y las cuatro restantes son afines a la facultad que deseen cursar.
Desde 1985 se inscribió un promedio de 50.000 personas por año, pero en los últimos tiempos este promedio saltó a 60.000 y para el año actual ya son 66.757 los aspirantes a estudiar en la UBA.
Los datos preliminares del censo 2000 indican que cursaron el CBC durante ese año 76.788 estudiantes. Pero sólo aprobó las seis materias en un año el 50,3%, en tanto que un 27% necesitó tres cuatrimestres y un 12% dos años completos. Se deduce que unos 30.000 estudiantes se mantienen como alumnos en el CBC durante más de un año.
Por ejemplo: a las 67.000 personas inscriptas este año (2001) se le debe restar un 20% que son los que nunca comenzaran a cursar, pero se deben sumar los 30.000 recursantes del año anterior; de esto resulta una matricula de alrededor de 80.000 estudiantes concentrados en el CBC.
Esta estructura académica es única en el país por varias razones.
Uno: por su masividad, cada cátedra tiene un promedio mínimo de 1500 alumnos distribuidos en cursos con un promedio de 90 alumnos regulares por curso y frente a cada curso, por lo general, se encuentra un docente auxiliar que debe dictar clase dos veces por semana, dos horas cada día, y por este trabajo tiene un sueldo promedio de 120 pesos, que equivale a 1,33 peso por alumno/mes.
Dos: porque desde hace 15 años existe basándose en una resolución del consejo superior, pero todavía no fue normalizada y en consecuencia la totalidad de los docentes auxiliares están sin concursar y lo mismo sucede para la gran mayoría de profesores. Por otro lado, su normalización presupone una obra de ingeniería institucional porque en la realidad de los hechos el CBC funciona como el primer año de estudio, y por este motivo lo lógico sería que sus docentes concursen sus materias en las respectivas facultades y que cada facultad incorpore las dos materias comunes a todos. Pero al mismo tiempo que funciona como el primer año es una estructura académica autónoma con respecto a las 13 facultades. En consecuencia, cabe pensar que por su masividad puede justificarse su autonomía administrativa, pero al mismo tiempo es injustificada su autonomía académica.
Tres: el CBC es, en los hechos, la principal fuente de financiamiento económico de la actividad política al interior de la UBA y también de la campaña política de la Alianza en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Son ochenta mil estudiantes; sin embargo, para las agrupaciones políticas, son ante todo consumidores dentro de un mercado cautivo y, en consecuencia, el servicio que se les brinda es de naturaleza monopólica. La venta de apuntes duplicados, de fotocopias por parte de la Fuba y de libros por parte de Eudeba es el principal negocio en este ámbito.
Cuatro: la cantidad de alumnos no solamente hace que el CBC sea la principal fuente de financiamiento clandestino de la actividad política, sino que es también el principal proveedor de votos en la elección anual de los centros de estudiantes de las 13 facultades.
Esta situación reviste características muy particulares porque el alumno vota a un centro de estudiantes que funciona en el ámbito de la facultad, pero, por ser del CBC, no lo conoce. Es decir, los estudiantes del primer año de la UBA primero votan por la elección del centro de estudiantes de la facultad y después, si aprueban todas las materias, ingresan. Tienen el raro privilegio de participar anticipadamente en la elección de la agrupación política que conducirá el centro, cuando la mayoría no conoce ni siquiera el edificio de la facultad y menos aún a sus dirigentes estudiantiles. Este hecho tiene el mérito de constituir un modelo de manipulación política basado en el exceso de participación democrática y también es la confirmación de que el clientelismo político no solamente se da con los sectores más empobrecidos y menos escolarizados de la sociedad.
Cinco: muchos profesores titulares conciben la cátedra como un verdadero nicho de mercado editorial, o por lo menos se comportan como si así lo entendieran. La conducta de estos profesores consiste en compilar en un libro los temas que son de lectura obligatoria y en consecuencia cada alumno debe comprar un libro. Planteado en estos términos, se puede afirmar que este hecho es absolutamente legal. Sin embargo, por tratarse de un mercado de naturaleza cautiva y monopólica, los libros deberían tener un precio acorde con esta realidad, pero en cambio su valor de venta es similar al de un libro que no es usado como texto. Por este motivo este hecho es violatorio de algunos artículos de la ley del consumidor, con la agravante de que el mismo libro cambia año tras año en su forma e índice, pero no en su contenido, con objeto de evitar que surja el mercado de libros usados.






