
La trampa del tabaco
Por Mabel Bianco Para La Nación
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EL tabaco es una adicción permitida y hasta promovida, a pesar de que provoca la muerte de 4 millones de personas cada año. El 70 por ciento de estas muertes ocurre en los países en vías de desarrollo.
Desde 1950, los efectos dañinos y destructivos del tabaco son conocidos en todo el mundo. Sin embargo, en América latina y el Caribe la conciencia del peligro no parece haberse difundido como para disminuir el número de fumadores. Entre 1970 y 1990, en Estados Unidos la cantidad de fumadores bajó un 35 por ciento y en Canadá, un 28 por ciento; en América latina y el Caribe, en cambio, la reducción fue de sólo un 11 por ciento.
Mujeres y niñas
El dato más alarmante es que las mujeres ahora fuman más que los varones. No se trata de un hecho fortuito, sino que es consecuencia del impacto de la fuerte presión publicitaria, centrada desde hace más de tres décadas en mujeres y niñas.
La modernidad, la liberación, el sex appeal y el éxito están asociados para mujeres y niñas al tabaco. Este rápido adictivo se presenta como la panacea que logra darles seguridad y hacerlas parecer adultas y atractivas desde edad temprana. Nadie les muestra a las mujeres y a las niñas la otra cara del tabaco: la tos, la enfermedad, la muerte.
El tabaco también es promocionado entre las mujeres como un medio para mantenerse esbeltas y en silueta. Este mito se sustenta en imágenes y modelos de mujeres hermosas, estilizadas, seductoras y sofisticadas que aparecen en la televisión, las revistas y/o el cine fumando, siempre exitosas, rodeadas de admiradores, de riquezas y de belleza. Nunca las vemos tosiendo, ni expectorando flemas, ni respirando dificultosamente. Esas son las fotos de las mujeres que no se muestran, una forma de negar que existen y que sufren todos los males porque fuman, y lo hacen porque se les creó una dependencia muy difícil de superar.
Los estudios científicos revelan que las niñas y adolescentes que consumen tabaco son fumadoras excesivas a los veinte años y enferman precozmente en la edad media de la vida. Pero, además, las mujeres, por motivos biológicos, psicológicos y sociales, tienen más dificultades para dejar de fumar que los hombres.
Hoy, 18 de noviembre, Día del Aire Puro, la doctora Gro Brundtland, directora de la Organización Mundial de la Salud _por primera vez una mujer_, hará un llamado desde Kobe, Japón, para preservar a las mujeres y niñas de esta trampa mortal. La acompañaremos un grupo de expertos, mujeres y hombres científicos de todo el mundo, que señalaremos los daños que produce el tabaco en nuestros países y regiones.
Paradoja argentina
Paradójicamente, en la Argentina "celebraremos" los siete años del veto del presidente Menem a la ley de control del tabaco aprobada por unanimidad en septiembre de 1992 en ambas cámaras.
Para lograr el control del uso del tabaco es clave la regulación de su promoción y venta, porque es un importante adictivo. Por eso no puede dársele el mismo trato que a una crema de manos o una marca de ropa, porque sus efectos matan y enferman. La libertad de elección y de decisión se convierte en una trampa irresistible, porque rápidamente la niña o joven mujer que consume tabaco se vuelve una adicta y a partir de entonces acaba su libertad de elegir; la vida se hace humo.
Exijamos, al menos, que no se nos engañe. No se sale de la dependencia social y cultural de la mujer creando una dependencia biológica que enferma y mata.





