La trampa interpretativa que acecha a la Ley de Glaciares
El 15 de diciembre de 2025, el Presidente envió al Congreso de la Nación un proyecto de ley que impulsa una modificación a la Ley N° 26.639 Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial (en adelante Ley de Glaciares) para ser tratado durante las sesiones extraordinarias.
El proyecto de ley en cuestión se postula como la correcta interpretación de la Ley de Glaciares a efectos de “promover la utilización racional de los recursos naturales existentes en las provincias”. Sin embargo, las modificaciones propuestas, lejos de ser aclaraciones o interpretaciones, constituyen cambios sustanciales en el umbral mínimo de protección ambiental que nada tienen de racional.
Hoy la ley protege a todos los glaciares y al ambiente periglacial mientras que el proyecto de ley recorta esa protección exclusivamente a los glaciares y las geoformas periglaciares que cumplan con la función de constituir una reserva estratégica de recursos hídricos u operar como proveedores de agua para la recarga de las cuencas hidrográficas.
Pero, ¿qué sucede con las microcuencas, las vegas y la biodiversidad que depende de estos ecosistemas? Todos los cuerpos de hielo tienen importancia. Y todos deben ser protegidos.
Una ley interpretativa es aquella que se limita a despejar dudas sobre conceptos equívocos, oscuros o dudosos de la ley interpretada o que se presenta frente a la existencia de interpretaciones judiciales contradictorias.
En la Ley de Glaciares, no hay conceptos equívocos, oscuros o dudosos ni existen sentencias contradictorias acerca de su aplicación. La Ley de Glaciares es clara como las reservas de agua que protege y la justicia ya ha validado su constitucionalidad. Esto último sucedió en el año 2019 cuando, en el caso “Barrick”, la Corte Suprema de Justicia de la Nación definió que la Ley de Glaciares es constitucional y que el Congreso de la Nación puede y debe fijar presupuestos mínimos.
Es evidente que no estamos en presencia de una propuesta de ley interpretativa sino de un proyecto que encubre una modificación regresiva de la protección ambiental bajo el ropaje interpretativo o aclaratorio. A esta altura, corresponde interrogarnos ¿por qué se presenta un proyecto de ley interpretativo? ¿Cuál es la trampa? La modificación de una ley opera hacia el futuro pero las leyes interpretativas tienen un efecto retroactivo que se remonta a la fecha de la sanción de la ley interpretada. Así, se genera una ficción legal en la que la norma interpretada ha regido siempre en los términos y con igual significado al establecido en la ley interpretativa.
De esta manera, la modificación a la Ley de Glaciares no sólo sería la llave para abrir nuevos proyectos mineros como Los Azules, El Pachón y Josemaría (Vicuña) con impactos en glaciares y ambiente periglacial, sino que subsanaría todos los proyectos mineros que han sido aprobados hasta la fecha en violación a la Ley de Glaciares.
Sería como si la Ley de Glaciares, sancionada en el año 2010, nunca hubiera existido ni generado efectos jurídicos. Tabula rasa, por ejemplo, para los proyectos de minería de cobre Malargüe Distrito Minero Occidental I y II aprobados por el Gobierno de Mendoza en 2024 y 2025, respectivamente, a pesar de que los dictámenes técnicos del Instituto Argentino de Nivología y Glaciología (IANIGLA) demostraron su superposición con glaciares.
Esta trampa interpretativa debe ser desenmascarada durante el debate parlamentario en sesiones extraordinarias. Es importante que quienes integran la Cámara de Senadores y de Diputados sepan que, en caso de votar favorablemente este proyecto de ley, no estarán interpretando la Ley de Glaciares sino derogándola con efectos retroactivos y, de esta manera, borrando la historia de 15 años de la Ley de Glaciares al validar proyectos mineros que han sido aprobados en contra de la ley.
Si Argentina quiere atraer inversiones, necesita institucionalidad y seriedad. Los proyectos de ley que contienen trampas borrando los efectos de las leyes en el tiempo no representan una buena señal para los inversores.
La Ley de Glaciares no necesita ser interpretada, necesita ser cumplida.
Director Ejecutivo de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)




