Lamento si alguien se sintió ofendido
¿“Perdón” es la palabra más difícil? A juzgar por lo poco que se la escucha, sí. Ni el actor Will Smith ni el cómico Chris Rock fueron capaces de pronunciarla después de aquella escena de insulto y cachetazo en la última entrega de los premios Oscar. Smith se justificó (“el amor te hace hacer cosas locas”) y Rock se excusó de hablar (“estoy procesando lo que pasó”).
Pero en lugar de pedir perdón recurrieron a lo que se llama “fauxpologies”, una palabra mestiza que reúne al faux francés (“falso”) con el inglés apologies (“disculpas”). La fauxpologie es una falsa disculpa en la que no se pide perdón por el daño causado y se lo reemplaza por la expresión de un sentimiento propio; pero no se asume el propio error ni se manifiesta el propósito de repararlo.
“Pido disculpas si alguna persona se sintió ofendida” es la fauxpologie clásica. La encontramos día tras día en Twitter -esa pasarela del insulto y el falso arrepentimiento- y en nuestra vida cotidiana. Los medioarrepentidos suelen cargar toda la responsabilidad en la persona que reaccionó negativamente. En vez de decir “es verdad, estuve mal, prometo no volver a hacerlo”, responden “mirá cómo me hiciste sentir de mal, vos con tu lectura fuera de contexto y tu susceptibilidad extrema”. Un arte de agresivos pasivos. Si alguien se ve reflejado en estas líneas, perdone si lo ofendí.
Algo más
En tiempos en los que la frase “yo no me arrepiento de nada” se vuelve un mantra popular, el psiquiatra norteamericano Aaron Lazare investigó el fenómeno del perdón y propuso estos pasos para un proceso completo: reconocimiento de la ofensa, explicación de lo sucedido, expresión del arrepentimiento y compensación a la persona ofendida. Y son sugestivamente parecidos a los del sacramento católico de la confesión.







